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Estudio del microbioma: desafíos de hoy y mañana

Estudio del microbioma: desafíos de hoy y mañana

El microbioma es el conjunto de comunidades microbianas, sus genes y metabolitos que colonizan nuestro organismo, y contribuye en muchos aspectos a nuestro desarrollo fisiológico, orgánico y metabólico. Esto hace del microbioma una diana terapéutica de interés creciente para la industria farmacéutica y un campo de trabajo para la Medicina Personalizada de Precisión.

La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven de manera normal en las distintas partes de nuestro cuerpo, incluyendo el tracto gastrointestinal, el genitourinario, la cavidad oral, la nasofaringe, el tracto respiratorio y la piel. Se estima que el organismo humano alberga unos 100 billones de microorganismos, lo que equivale a 10 veces el número total de células humanas presentes en nuestro cuerpo. Aunque es cierto que en el aparato digestivo se concentra el 99% de bacterias y otros microorganismos, éstos habitan todas nuestras cavidades y las mucosas que están en contacto con el exterior. Haciendo una similitud, en una persona de unos 70 kg de peso, los microorganismos que pueblan su cuerpo pesan aproximadamente 1 kg, más que el propio cerebro. El microbioma, por su parte, es el conjunto de genes y metabolitos de los microorganismos que conforman la microbiota y cuyo código genético está estrechamente relacionado con nuestra salud. El microbioma es único de cada individuo y probablemente dependa de la dieta, del grado de obesidad, la inmunidad, la genética del individuo, etc.

    La importancia que está revelando la investigación del microbioma y su indiscutible influencia en nuestra salud ha llevado a declarar el pasado 27 de junio, como el primer Día Mundial del Microbioma.

Estudio del microbioma: un viraje radical

A pesar de constituir una parte tan importante de nuestro organismo, el microbioma es uno de los grandes desconocidos, aunque su estudio se inició entre los años 50/60 del siglo pasado. Si hasta hace unos años los expertos pensaban que las bacterias que colonizan nuestro intestino eran una carga inútil, y en determinados casos un problema por ser fuente de infecciones, hoy se sabe que es justo lo contrario, tenemos millones y millones de bacterias determinantes para que estemos sanos o enfermos. “Hasta hace 20 o 30 años las bacterias se consideraban un problema, que estábamos contaminados por muchas bacterias y otros microorganismos, microbios, hongos, virus… y se pensaba que era una carga, una contaminación que teníamos que sufrir, pero en años recientes se ha visto que es una simbiosis, una asociación que se ha desarrollado durante milenios por la que nosotros damos hábitat, acogemos a estos microorganismos en distintas partes del cuerpo y, a cambio, ellos trabajan para nosotros, lo que nos favorece”, asegura el doctor Francisco Guarner, jefe de sección del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona. “En realidad esta simbiosis es mutualismo, nosotros estamos ofreciendo protección y hábitat y ellos nos están ofreciendo unas funciones que nuestro genoma no tiene”. Por ejemplo, el microbioma intestinal parece ser una fuente de señales reguladoras que influyen en la maduración del aparato digestivo, del sistema inmune y de otros órganos del cuerpo. Lo que está demostrado es que tenemos capacidad para influir en él, “el microbioma sufre cambios en función de la dieta, del uso de medicamentos como los antibióticos, de la edad. Podemos pensar en intervenciones nutricionales con probióticos o consorcios de probióticos que puedan solventar un problema relacionado con el balance en el microbioma digestivo. Es fascinante, pero debemos aclarar que el probiótico no es un fármaco, es un suplemento nutricional que puede ayudar a los fármacos a curar una determinada enfermedad o prevenir que se desarrolle” continúa.

Fuente de salud y enfermedad

Por lo tanto, el microbioma parece ser tanto una fuente de salud (en la medida en que mantiene y regula la homeostasia intestinal) como el origen de diferentes enfermedades. En cualquiera de los dos casos es posible inferir que la posibilidad de manipular el microbioma abriría las puertas de todo un nuevo mundo de aproximaciones terapéuticas. Este hecho es de particular importancia si tenemos en cuenta la evolución de la industria farmacéutica, de la mano de los avances biotecnológicos, desde lo químico a lo biológico. Esta evolución del sector farmacéutico proviene de la necesidad del descubrimiento de nuevas formas de tratamiento más personalizadas y con mejores perspectivas de actuación, tanto a nivel reducción de efectos secundarios como de especificidad de acción. Los componentes del microbioma pueden ser vistos como un fármaco en sí mismos, pero también como una fuente de diseño y desarrollo de nuevos medicamentos.

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