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Exámenes finales, ¡ya están aquí!.

Exámenes finales, ¡ya están aquí!.

Casi sin darnos cuenta el final del curso ha llegado y con él los exámenes. Es el momento de sacarle provecho al trabajo realizado a lo largo de todo el año. Si durante el curso has sabido trabajar duro y te has esforzado, enhorabuena, ya tienes mucho camino recorrido y para ti la recta final será coser y cantar. Si no es así, no te preocupes, aún estás a tiempo de corregir tu método de estudio para intentar salvar las apariencias. Aquí te marcamos algunas de las pautas a seguir para conseguir sacarle el máximo beneficio a tu trabajo. Ya queda poco, ¡suerte, y a por todas!

El ambiente es importante

Fundamental para un aprovechamiento óptimo del tiempo de estudio es poseer un espacio que contenga las características necesarias para esta actividad. Un factor importante es estudiar siempre en el mismo lugar, para así asociar la idea de lugar-actividad, que favorecerá la concentración. Se puede escoger entre casa y biblioteca pública. Elegir esta última opción puede ser muy útil para personas a las que le cueste concentrarse, pero habrá que acostumbrarse a estar rodeado de gente y a no contar a veces con toda la comodidad necesaria. En el caso de elegir la casa, es recomendable revisar el mobiliario, para que favorezca la atención en lo que vamos a hacer. Tener la mesa ordenada, un asiento cómodo, aunque no excesivamente, y una luz indirecta acompañada de otra directa, son varios de los factores que pueden ayudar a una buena jornada de trabajo en casa. Otro aspecto que ayudará será el asegurar una buena ventilación y ambientación del sitio escogido.

Una jornada de estudio

Aunque cada persona cuente con un método de estudio distinto según las características de cada uno, hay aspectos generales que pueden ser denominador común de todos los modelos. Lo fundamental es tener una planificación dependiendo de la materia y el horario. Es importante a la hora de realizar esta programación tener en cuenta períodos de descanso de unos diez minutos cada hora. Además, en caso de planear varias tareas diferentes, habrá que poner primero las de dificultad media para ir poco a poco cogiendo ritmo; después, una vez ya entonados, realizar las tareas más dificultosas, para terminar con las más fáciles una vez ya que la concentración empieza a disminuir. También es aconsejable alternar materias de aprendizaje diferentes, por ejemplo, alternar las matemáticas con la historia.

Con todo esto ya resuelto hay que procurar tener a mano todo el material que vayamos a necesitar para no estar constantemente de un sitio para otro. Puestos ya delante de los libros es importante hacer un repaso general de la materia sobre la que vamos a trabajar. Hay que preguntarse qué es lo que sabemos sobre el tema y hacer un esquema mental del contenido. Será bueno hacer lo mismo con cada capítulo: una lectura de aproximación, un subrayado, una lectura profunda, un resumen y finalizar volviendo a hacer un esquema mental de todo.

Consejos prácticos

  • Elegir el método de estudio que mejor se adapte a nuestras características.
  • Aprender a organizar las tareas académicas.
  • Analizar cuál es la hora del día en que nuestra mente trabaja más concentrada.
  • Evitar ruidos, música y otras distracciones.
  • Alternar períodos cortos de descanso.
  • Mantener el lugar de estudio ventilado.
  • Comprender parte por parte la lección, a la vez que se va estudiando.
  • Expresar con palabras propias las ideas del temario.
  • Hacer repasos de lo aprendido cada cierto tiempo.
  • Intentar cumplir el horario establecido en un principio.
  • El día del examen

    El estar bien descansado es fundamental para poder llegar a una buena concentración que permita realizar una prueba en condiciones. Para disminuir los nervios propios de esos momentos pueden servir de ayuda algunos ejercicios de relajación. Respirar profundamente con los ojos cerrados, relajando todos los músculos del cuerpo suele ser suficiente para aplacar el nerviosismo. Una vez en el examen habrá que leer muy detenidamente las preguntas hasta tenerlas claras. En caso de no comprender algún enunciado, la consulta al profesor se hace inevitable. Para que no nos pille el toro al final del examen, sería bueno dosificar el tiempo de cada pregunta, dependiendo del tiempo total de la prueba. Una vez que hayamos terminado, hay que repasar muy detenidamente las respuestas, asegurándonos de haber comentado todas las ideas principales.

    Apuntes

    Muchos de los problemas que surgen entre el alumnado están muy relacionados con los apuntes. El no tomarlos bien o el estudiar con apuntes de otra persona pueden ser factores determinantes que provoquen un mal aprovechamiento del tiempo de estudio. Aquí le proponemos algunas pautas a seguir:

    • Usar distintos lugares de anotación para cada asignatura.
    • Utilizar frases cortas.
    • Utilizar abreviaturas como tb. (también) o ej. (ejemplo).
    • Suprimir explicaciones o ejemplos repetidos.
    • Escribir marcas para estructurar bien el texto como asteriscos, números?
    • Repasar los apuntes cogidos para anotar explicaciones que ayuden a su comprensión.
    • Mantenerlos ordenados y bien archivados.


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