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Expertos recomiendan cuidar las encías desde el primer mes

Expertos recomiendan cuidar las encías desde el primer mes

 dientes niñosEn los últimos años ha cambiado la posición de los padres respecto a la salud bucodental de los niños. Aún así, en la actualidad hay una excesiva preocupación por si los pequeños tienen que llevar aparato, pero no tanto por el resto de los cuidados.

Expertos en salud bucodental infantil reunidos estos días en el Aula Europea de Odontología de la Universidad Europeason tajantes en sus recomendaciones sobre el cuidado de los dientes de los más pequeños: no sólo no hay que esperar a que el niño tenga los dientes definitivos para comenzar con una correcta higiene, sino que hay que hacerlo desde la más tierna infancia, con la limpieza de las encías desde que es un bebé. “Los restos de leche pueden provocar alteraciones en la flora bacteriana de la boca, por lo que es aconsejable limpiar las encías con una gasita después de cada toma”, asegura la doctora Eva María Martínez Pérez, odontopediatra y una de las ponentes en el encuentro.

Esta experta asegura que un buen cuidado desde la infancia repercute positivamente en los dientes definitivos. “Hay que tener en cuenta que los dientes de leche, a pesar de que se vayan a caer en un futuro, tienen su función (al igual que los definitivos, participan en la masticación, estética, fonética y deglución): la pérdida prematura de estos dientes puede suponer un menoscabo de estas funciones. Si aparecen caries en los dientes de leche también se puede producir dolor e incluso infecciones y si estas caries son extensas, se pueden producir pérdidas de espacio lo que originará problemas en la configuración de la dentadura”.

Cuidar los dientes incluso desde la gestación del bebé

Por eso, recomienda extremar la higiene desde los primeros momentos, la principal arma preventiva de los problemas dentales. De hecho, esta experta insta a cuidar los dientes del bebé ya desde la gestación, evitando tomar muchos hidratos de carbono puesto que “su exceso puede alterar su formación”. Una vez ha nacido el niño, la doctora Martínez anima a retirar los restos de leche de las encías con una gasa después de cada toma, ya que los hidratos de carbono pueden influir en la flora bacteriana de la boca.

Una vez comienzan a salir los dientes, este gesto cobra aún mayor importancia ya que incluso la leche materna puede producir caries si no se acompaña de una adecuada higiene. “Además muchas leches de continuación tienen un altísimo contenido en hidratos de carbono”, puntualiza.

En el momento en que hay algún diente asomando, las bacterias van produciendo ácidos que afectan al diente a pesar de que sea de leche y el bebé sea muy pequeño. A medida que el niño se va haciendo más mayor, esta experta aconseja continuar la limpieza con un cepillo infantil, al principio sin pasta y luego, a partir de los dos años, con muy poquita cantidad de dentífrico infantil adecuado a su edad.

La doctora Martínez recomienda que la primera visita al dentista se haga dentro de los dos primeros años, puesto que “ya hay muchos niños que a esa edad han sufrido traumatismos, tienen caries, problemas de oclusión provocados por el chupete o porque se chupan el dedo y que si no se abordan a tiempo pueden requerir tratamientos más complejos en un futuro”.

En ese sentido, asegura que estas primeras visitas tempranas al dentista, en las que únicamente se revisa al niño realizando procedimientos sencillos, contribuyen a que el pequeño no tenga miedo a la consulta. Precisamente el abordaje del comportamiento y los temores de los menores ante el dentista es uno de los temas tratados en el Aula Europea de Odontología de la Universidad Europea de Madrid. “Si el niño acude al dentista por primera vez con seis años y no ha tenido ninguna experiencia dental anterior o tiene una imagen muy negativa de los profesionales transmitida por sus padres o el entorno, es frecuente que tenga miedo a cosas que le han contado y es más difícil cambiar esta imagen preconcebida, que suele ser un poco desfavorable, que partir de cero”, cuenta.

Analizar los temores

La doctora Martínez explica que para sortear estos temores es fundamental irles explicando los procedimientos que se les van a aplicar de una manera cercana y evitando factores que puedan provocar miedo o ansiedad como palabras del tipo “pinchazo”, “inyección”, “dolor”, ni siquiera en diminutivo como “pinchacito”. Aún así, hay niños que se resisten mucho ante un tratamiento. “Ante estos casos es importante poder averiguar cuál es el motivo del rechazo: si es el miedo a lo desconocido, si es que es un niño tímido, si ha habido experiencias negativas anteriores, si es la falta de respeto a la autoridad…”, explica.

Para ello, considera fundamental tener una buena formación y un adecuado conocimiento del paciente infantil y de las distintas técnicas de manejo del comportamiento, ya que es imprescindible contar con la colaboración del niño para que se le pueda aplicar un tratamiento. De hecho, asegura que los profesionales que no están habituados a tratar con pequeños prefieren, por regla general, derivarlos a especialistas.

La doctora Martínez cree que en los últimos años ha cambiado la posición de los padres respecto a la salud bucodental, aunque aún hay mucho por hacer. En su opinión, en la actualidad hay una excesiva preocupación por si sus niños tienen que llevar aparato, pero no tanto por el resto de los cuidados. “De hecho, podríamos estamos viendo en las consultas un leve aumento de pequeños con caries y sarro, fundamentalmente provocadas por alimentos ricos en azúcar y por productos que requieren poca masticación y no van acompañados de una higiene posterior, como el consumo de zumos de brik, bollería, etc”, asegura.

En ese sentido, explica que sería más sano merendar, por ejemplo, un bocadillo de pan tradicional que uno hecho a base de pan de molde, puesto que este último, al ser mucho más blando, requiere menos masticación, lo que disminuye la “autolimpieza” de los dientes y favorece el acúmulo de sarro.

 





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