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Expertos subrayan la importancia de unificar criterios terapéuticos en la enfermedad de la sangre PTI

Expertos en Hematología de toda Andalucía se reúnen hoy en Sevilla para tratar temas candentes en el conocimiento y tratamiento de la trombocitopenia inmune primaria (PTI), una enfermedad caracterizada por una destrucción acelerada de las plaquetas por el propio sistema inmune del paciente y una insuficiencia a la hora de reponerlas. Esta condición puede provocar hemorragias en distintas partes del organismo, lo que afecta a la calidad de vida de aquellos que la padecen.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

Aunque existen varias opciones terapéuticas para abordarla, “en Andalucía los distintos centros tratan de adaptarse a la evidencia científica y a los recursos disponibles. Unificar criterios de abordaje y manejo aportaría un mayor beneficio a los pacientes”, señala el doctor José Antonio Pérez-Simón, jefe de Servicio de Hematología del Hospital Universitario Virgen del Rocío, y moderador de la reunión “Hot topics en PTI crónica”, que se celebra con la colaboración de GlaxoSmithKline (GSK) en Sevilla.

Por ello, mediante este foro –apunta el doctor Francisco Velasco, del Servicio de Hematología del Hospital Reina Sofía de Córdoba-, “se pretende que los profesionales involucrados en el tratamiento de PTI analicen y consensuen el tratamiento, a la luz de los últimos avances terapéuticos que se han producido en el tratamiento de dicha patología”.

Aunque es necesario unificar criterios, el doctor Velasco subraya que en Andalucía en general y en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, en particular, los enfermos reciben un tratamiento moderno y actualizado según lo establecido en las dos grandes Guías de Consenso sobre el tratamiento de la PTI: la Guía de la Sociedad Americana de Hematología (ASH) y la Guía de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

Curso variable de la enfermedad
La PTI es una enfermedad autoinmune adquirida; de curso clínico muy variable, en la que hay una destrucción acelerada y una producción inadecuada de plaquetas. La prevalencia de esta patología, según la literatura científica, se sitúa aproximadamente en 1 paciente por cada 10.000 habitantes, y su diagnóstico sigue siendo de exclusión.

El curso clínico de la enfermedad es muy variable alternando periodos de remisión con otros de reagudización. En consecuencia, los enfermos suelen presentar inquietud ante la posibilidad de  padecer una complicación hemorrágica.

De igual forma, suelen referir cansancio (se trata de una patología autoinmune) y limitaciones para hacer ejercicio o actividades deportivas. Aunque tradicionalmente la PTI se ha considerado una enfermedad de mujeres entre la tercera y la cuarta década de la vida, lo cierto es que la distribución por sexos “tiende a igualarse y cada vez nos encontramos con casos de PTI en la población de edad avanzada”, explica el doctor Pérez-Simón.

Por su parte, el Dr. Velasco especifica que en la edad infantil la enfermedad suele tener un comportamiento autolimitado o de remisión espontánea.

Diagnóstico de la enfermedad
La PTI no es una enfermedad común, sin embargo cada vez se diagnostican más personas gracias a que se dispone de más y mejores medios para su detección. En un importante número de casos no produce síntoma alguno y se diagnostica en análisis rutinarios.
En este sentido, el doctor Velasco apunta que los andaluces disponen de servicios de Hematología en todas las provincias de la comunidad, donde se les diagnostica y reciben tratamiento específico dependiendo de las manifestaciones clínicas que presentan.

En Andalucía, se estima que entre 802 y 1.994 personas por cada cien mil habitantes padecen la enfermedad, según datos aportados por el doctor Pérez-Simón. En la ciudad de Sevilla, la prevalencia baja a entre 184 y 458 personas por cada cien mil habitantes.

El tratamiento de la PTI se individualiza en función de las características del paciente. Se trata de intentar mantener una cantidad de plaquetas suficiente y estable que reduzca el riesgo de hemorragia. “Los fármacos más frecuentes son los corticoides e inmunoglobulinas, que por desgracia presentan efectos secundarios inherentes a su uso continuado, como diabetes, cataratas, hipertensión u osteoporosis”, indica la doctora Rosa Campos, hematóloga del Hospital del SAS de Jerez de la Frontera. Dependiendo de la evolución de la enfermedad pueden llegar a utilizarse también fármacos inmunosupresores o incluso la extirpación quirúrgica del bazo (esplenectomía).

Para la doctora Campos, “la PTI tiene un impacto muy importante en la calidad de  vida de los pacientes, no solo por el riesgo de hemorragia, sino por los efectos secundarios de los tratamientos, que provoca a los enfermos un gran temor, estrés y ansiedad, situación que produce una gran limitación en sus actividades diarias”.

Avances en el tratamiento de la PTI
El avance en el conocimiento de los mecanismos que desencadenan la enfermedad ha permitido el desarrollo de una nueva clase de agentes terapéuticos, los agentes trombopoyéticos que han “revolucionado” el abordaje de la enfermedad. “Estos agentes ejercen una función similar a la de la trombopoyetina, que estimula la producción de plaquetas”, explica la doctora Campos.

Uno de estos fármacos es eltrombopag que, como señala la doctora Campos, “favorece la recuperación de la cifra de plaquetas, funciona en una alta proporción de pacientes refractarios a tratamientos convencionales, y tiene un alto perfil de seguridad y reducida toxicidad, además de administrarse por vía oral. Los pacientes manifiestan que estos nuevos tratamientos mejoran claramente su calidad de vida”.



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