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¿Cómo explicar a un niño que padece cáncer?

¿Cómo explicar a un niño que padece cáncer?

¿Cómo explicar a un niño que padece cáncer?

El 15 de febrero se celebra el Día Internacional del Cáncer Infantil, una enfermedad de la que, según la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, cada año se diagnostican en España cerca 1.400 casos en niños de 0 a 18 años, siendo ésta la primera causa de muerte por enfermedad en los niños menores de 14 años. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres es explicar la enfermedad a sus hijos, algo que no siempre es obligatorio y depende de múltiples factores como la edad del niño, su personalidad y el tipo de cáncer.

No podremos enfocar igual la información que vamos a facilitarle a un niño de 2 años que a uno de 11, explica Tània Estapé, psicooncóloga de la Fundación contra el Cáncer (FEFOC) y experta de Doctoralia. “Además, hay que tener en cuenta las características personales del niño, como si es más aprensivo o nervioso”, comenta. No es obligatorio que los padres informen a su hijo en un momento determinado, sino que es conveniente esperar hasta que se crea necesario y no autopresionarse por hacerlo. “Es mejor seguir el desarrollo de niño y estar siempre abiertos a conversar con él”, explica esta experta.

Una vez conocido el diagnóstico del niño es normal que la familia caiga en una espiral negativa, sobre todo si se trata de un niño pequeño, pues hay una relación inversamente proporcional entre el grado de ansiedad y depresión de los padres y la edad del enfermo, explica la psicooncóloga. “Es lógico tener sentimientos negativos pues una enfermedad así en un niño no es esperable ni corresponde a nuestras expectativas de ciclo vital. Por ello lo primero que hay que hacer es aceptar las emociones negativas pues son totalmente coherentes a la situación”. Como sucede en cualquier momento de la vida, suprimir las emociones negativas tiene un efecto “boomerang” que a la larga puede causar efectos negativos tanto para los padres como para el niño, de ahí la importancia de saber gestionar estos sentimientos. Y es que tal y como puntualiza la experta, “en occidente no toleramos los sentimientos negativos y eso es una tendencia que deberíamos cambiar”.




Tener un hijo enfermo de cáncer puede condir a sobreprotegerlo o consentirlo, una actitud puede tener repercusiones muy difíciles de solucionar a largo plazo, comenta Estapé, pues el niño puede convertirse en un “pequeño tirano” que sabe que va a conseguir lo que quiera de sus padres. Para la psicooncóloga, no pasa nada por mimarle un poco más pero no hay que excederse, y si el niño formula demandas excesivas hay que saber decirle que no, con tacto y explicando el por qué de forma clara y lógica. Otro problema habitual tiene que ver con los hermanos, ya que pueden sentirse desplazados y celosos. La clave está en que los padres le involucren al máximo, intentando ejecutar el mínimo de cambios posibles en sus rutinas y compensarle de alguna forma todos aquellos ratos en qué no pueden estar con él, por ejemplo con actividades de ocio que el hermano disfrute. La experta recomienda especialmente que en estas situaciones el núcleo familiar se amplíe hasta los abuelos o los tíos, pues así el niño no se sentirá tan perdido y siempre tendrá a un familiar que pueda estar con él.

 

 





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