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Frente al cáncer de tiroides, queda “Mucho p...

Frente al cáncer de tiroides, queda “Mucho por hacer”

Frente al cáncer de tiroides, queda “Mucho por hacer”

Cada año se diagnostican alrededor de 3.000 casos de cáncer de tiroides en España, una neoplasia que afecta a menudo en edades comprendidas entre los 20 y los 40 años, siendo uno de los cinco tumores más frecuentes en este grupo de población.

A pesar de los importantes avances logrados en los últimos años que sitúan el porcentaje de curación en cerca del 90-95% de los casos, en la práctica clínica se observan grandes diferencias en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de tiroides. Por ello, en el marco del mes internacional para la concienciación de la enfermedad, la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT) celebra el V Día Nacional de Cáncer de Tiroides este 28 de septiembre bajo el lema “Mucho por hacer”. Como explica su presidenta, Carmen Villar, “aún queda mucho por hacer para conseguir un mejor conocimiento de esta patología, para reducir aún más ese pequeño porcentaje de cánceres de tiroides con mal pronóstico, para garantizar un acceso igualitario a su tratamiento y en última instancia para erradicarlo”.

Con este objetivo de mejorar el conocimiento de la enfermedad, AECAT organiza en Madrid el mismo día 28 la Jornada Conmemorativa MUCHO POR HACER EN EL CÁNCER DE TIROIDES  (#muchoxhacertiroides), en la que se tratarán, entre otros temas, los últimos avances del tratamiento o el abordaje psicosocial. Igualmente, ha desarrollado un microsite al que se accede a través de su página web www.aecat.net con información de calidad contrastada en un lenguaje claro y comprensible. Además el día 16 de octubre llevará a cabo una exhibición de cometas solidarias en Barcelona.

El abordaje del cáncer de tiroides ha evolucionado significativamente. “Se han desarrollado sistemas de estratificación para identificar adecuadamente a los pacientes con peor pronóstico y se ha demostrado que es necesario una menor agresividad terapéutica en los pacientes de bajo riesgo”, subraya la presidenta de AECAT.

En este sentido, el doctor Juan Carlos Galofré, consultor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra y Coordinador del Área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que son claros los avances conseguidos en este tumor, tanto en el diagnóstico (mediante la ecografía que permite detectar cualquier nódulo, la citología de tiroides o la determinación de la tiroglobulina), las técnicas de intervención quirúrgica (tiroidectomía menos agresiva), la medicación (cada vez se ajusta más la dosis de radioyodo a las necesidades de cada paciente y se conoce la medida de la TSH recombinante para evitar que el paciente entre en hipotiroidismo, etc.) o la aparición de nuevas opciones terapéuticas que consiguen controlar la enfermedad en muchos casos o enlentecer su desarrollo en pacientes con tumores agresivos refractarios al tratamiento de radioyodo. “En la actualidad, disponemos de armas para combatir el cáncer de tiroides en todas sus manifestaciones; ahora debemos saber ajustar todo este arsenal al paciente en concreto”, destaca.

Por ello, ante estos cambios, la asociación de pacientes solicita la creación y difusión de guías y protocolos de seguimiento para un mejor conocimiento por todos los especialistas y médicos generalistas, de cara a elaborar un plan terapéutico de los pacientes. Igualmente fundamental es la coordinación de los procedimientos que el paciente debe seguir a lo largo de su diagnóstico, tratamiento y seguimiento, de ahí la importancia de que todos los centros sanitarios cuenten con unidades multidisciplinares con las diferentes especialidades involucradas (medicina nuclear, cirugía, oncología, anatomía patológica, endocrinología…).




Necesidad de contar con centros de referencia

Según explica Carmen Villar, el tratamiento quirúrgico sigue siendo clave en el tratamiento de estos tumores y aunque se ha avanzado en técnicas que reducen tiempos y riesgos, todavía asistimos a efectos derivados de la cirugía como pueden ser reintervenciones quirúrgicas tanto por falta de experiencia o por desconocimiento en el tratamiento de estos cánceres, sobre todo aquellos de mayor riesgo,   complicaciones postoperatorias como el hipoparatiroidismo o la lesión al nervio laríngeo recurrente son otras de las consecuencias. “Solicitamos cirujanos expertos en el cáncer de tiroides para su cirugía y centros de referencia para los casos avanzados, que resultan clave, por ejemplo, en los casos de recidiva”.

Asimismo, contar con la figura de la enfermera especialista para el cáncer de tiroides (figura con la que cuentan en otros países europeos como Gran Bretaña) es una demanda por parte de los pacientes, especialmente para el seguimiento de aquellos con cánceres avanzados.
Por otra parte, mientras que en el año 2000 eran prácticamente inexistentes las soluciones terapéuticas para ese porcentaje de pacientes (5-10%) con cáncer de tiroides avanzado, para los que el pronóstico es peor, en la última década se han desarrollado nuevos medicamentos para el tratamiento de las variantes más agresivas (los Inhibidores de las multikinasas, MKI) para el carcinoma diferenciado de tiroides y el carcinoma medular, y se vislumbran pequeños avances en el cáncer anaplásico. “Pero, el acceso a estos medicamentos en España se puede ver retrasado hasta cinco años desde su aprobación por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). La aprobación para su uso en España no es el trámite definitivo en algunas comunidades, lo que alarga este tiempo. Posteriormente, además, deben pasar el filtro de los hospitales que lo suministran, lo que convierte estos tratamientos en inaccesibles en algunos casos. Solicitamos equidad en la accesibilidad a los medicamentos en todo el territorio español”.

Esta reivindicación enlaza con la campaña de la Asociación de 2015, “Alto y claro”, mediante la que denunciaban que el acceso a las innovaciones en España “no es igualitario ni en lo referente a medicamentos ni a tecnologías que puedan facilitar el seguimiento y tratamiento”. En este sentido, otra demanda que se lleva a cabo desde la asociación es el acceso al Diagnóstico Genético Preimplantacional para los casos demostrados de cánceres hereditarios, como son algunos medulares, “esta técnica que sirve para seleccionar embriones que carezcan de la mutación que causa la enfermedad, no todas las regiones la sufragan”, subraya.

Por último, AECAT solicita más investigación para el conocimiento y tratamiento del cáncer anaplásico de tiroides, el tumor sólido más agresivo conocido, una forma rara pero muy letal de cáncer de tiroides, así como para la totalidad de los cánceres de tiroides.

 

Diagnóstico y tipología

En los últimos años se ha incrementado la incidencia del cáncer de tiroides, que afecta especialmente a las mujeres, quienes presentan tres veces más probabilidades de padecerlo que los hombres. Este aumento se debe fundamentalmente a la detección de tumores pequeños por la mayor sensibilidad de las técnicas diagnósticas (cerca del 90% de los diagnósticos son tumores menores de 2 cm).

“Pero aún faltan por definir los factores de riesgo de la enfermedad (se conoce los efectos de la radiación tras casos como los de Fukushima o Chernóbil, pero el resto de factores aún no están claros), por lo que resulta difícil su prevención”, aclara el doctor Galofré.

“Lo que sí es factible es la detección precoz. En este sentido, el siguiente paso debe ser avanzar en la medicina de precisión y en el diagnóstico molecular capaz de determinar qué tumor –en función de su firma molecular- será más agresivo y cuál no. Asimismo, aún falta conocer por qué un mismo tumor, con las mismas mutaciones moleculares, resulta más agresivo en un paciente que en otro”, añade este experto.

Por otra parte –indica el Dr. Galofré-, cuando se detecta un nódulo en el tiroides es preciso seguir las indicaciones de las Guías de la Asociación Americana de Tiroides que señalan que solo debe realizarse punción en los que sean más grandes de 1 cm o tengan rasgos ecográficos de malignidad, porque en estos estaría justificado el tratamiento quirúrgico.

El cáncer de tiroides es asintomático e incluye cuatro tipos diferentes de cáncer: carcinoma papilar (el más frecuente y de buen pronóstico, en el que solo un 5% de los casos son familiares), cáncer folicular (que no tiene agrupación genética), el cáncer medular (en el que en un 25% de los casos hay una relación genética) y el cáncer anaplásico (el menos frecuente y de peor pronóstico, que suele ocurrir en personas mayores y en los que no hay relación familiar). De igual forma existen diferentes clasificaciones del riesgo en cada una de las variantes, en función de la extensión y de la existencia de factores indicadores de mayor agresividad.

El tratamiento quirúrgico inicial (la extirpación del tiroides –tiroidectomía-) suele ser común a todos los casos, por lo que los pacientes se ven sometidos a una terapia hormonal sustitutiva de por vida a la que cuesta un tiempo ajustar la dosis con consecuencias que pueden afectar a su vida diaria.





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