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Fumadores activos, pasivos y exfumadores tienen mayor riesgo de padecer enfermedad neumocócica invasiva

Existe una importante relación entre la enfermedad neumocócica invasiva (ENI) y el tabaquismo. No en vano, muchas de las 4.500 sustancias tóxicas identificadas en el humo del tabaco alteran los mecanismos de defensa pulmonares y facilitan que las infecciones bacterianas respiratorias como la ENI se produzcan con más frecuencia en fumadores. “La enfermedad neumocócica invasiva es más frecuente en fumadores activos -hasta cuatro veces más-, en fumadores pasivos y en exfumadores de menos de diez años de evolución que en quienes nunca han fumado. Así, el tabaquismo se erige en uno de los principales factores de riesgo independientes para el desarrollo de ENI.

De hecho, cuanto más se fuma más elevado es el riesgo y si, además, se padece alguno tipo de enfermedad neumológica, como EPOC, asma, bronquiectasias o fibrosis quística, las posibilidades de desarrollar esta enfermedad se multiplican”. Así lo explica el doctor Carlos Jimenez, director del Programa de Investigación en Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo del simposio “Vacuna antineumocócica en el adulto: un nuevo reto”, organizado por Pfizer dentro del XVIII Congreso NeumoMadrid, que se está celebrando en Madrid.

La enfermedad neumocócica invasiva es una de las formas más graves de infección por la bacteria del neumococo. Aunque la ENI puede infectar a personas de todas las edades, es en los niños hasta los cinco años de edad y en los adultos a partir de 50 años con factores de riesgo, como enfermedades respiratorias crónicas o tabaquismo, donde se presenta de manera más agresiva y en forma de neumonía en el 80% de los casos. Ante esta realidad, los especialistas se muestran contundentes: “La vacunación antineumocócica para el adulto –comenta el doctor Jimenez- es una nueva oportunidad que tenemos ante nosotros para prevenir una enfermedad tan grave y frecuente en algunos grupos de edad, como la ENI”.

Sin embargo, la concienciación de la población adulta –no sólo fumadora- sobre la importancia de vacunarse frente al neumococo es baja. Pocos adultos saben que, en este grupo de edad la co-existencia de otras patologías, el deterioro progresivo del sistema inmune y la adición de otros factores de riesgo hacen que el porcentaje de complicaciones y de muertes como consecuencia de la enfermedad neumocócica sea muy superior. “La mortalidad causada por esta enfermedad en personas sin patología de base que tienen entre 16 y 64 años es del 5,4% y en personas mayores de 65 años alcanza la cifra de 29,1%. En personas con, al menos, un factor de riesgo las cifras llegan ya al 18,2% y al 33,3% respectivamente”, destaca el doctor Jimenez.

En este sentido, el neumólogo juega un papel fundamental a la hora de aumentar los niveles de concienciación, ya que es uno de los profesionales sanitarios que está más implicado en la atención sanitaria a pacientes que, con mayor frecuencia, padecen ENI. Así, los neumólogos están entre los especialistas que más recomiendan la vacuna neumocócica, conscientes de la importancia que tiene para sus pacientes y de la eficacia que ha demostrado la inmunización en la prevención de la ENI.
 
Y es que, “la vacuna antineumocócica conjugada ha disminuido la incidencia de ENI en niños españoles desde su introducción en España y tenemos datos objetivos de alta calidad sobre la efectividad de la vacuna en población infantil. Además, somos pioneros en utilizar la misma vacuna que empleamos en niños, la vacuna antineumocócica conjugada, en adultos de 50 o más años de edad con alto riesgo de enfermedad neumocócica”, explica el doctor Federico Martinón, coordinador de la Unidad de Investigación en Vacunas del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago. Ahora, “esta misma vacuna está autorizada para su uso en adultos de 50 o más años de edad y sabemos que el 65% de todas las infecciones que se registran en pacientes adultos en el centro nacional de referencia para neumococo del Instituto de Salud Carlos III, están producidas por serotipos que están incluidos en la vacuna conjugada trecevalente. Todo ello obliga a replantear la estrategia de prevención de la enfermedad neumocócica en el adulto y abre el abanico de posibilidades de prevención eficaz de esta patología”, apunta el doctor Martinón.

Ventajas de las vacunas conjugadas en adultos
La vacuna antineumocócica conjugada trecevalente está aprobada por las autoridades sanitarias para su uso en sujetos de 50 o más años de edad. Pero, además, apunta el doctor Martinón, “cualquier adulto con factores de riesgo adicionales de enfermedad neumocócica ya sea por patologías predisponentes como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o la existencia de otros co-factores como tabaquismo o el alcohol, puede beneficiarse de la vacunación antineumocócica”.

En este contexto, la disponibilidad de la vacuna conjugada trecevalente es un importante avance para los especialistas. “La vacuna conjugada presenta ventajas frente a la polisacárida ya que genera unas respuestas más potentes y duraderas, y enseña a nuestro sistema inmune a defenderse, al crear una memoria de respuesta inmune”, explica el doctor Martinón.



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