Gargantas irritadas. curar el mal trago.

Publicado por el 01/02/2004

Aunque tenga todas las papeletas, el frío no es el
único agente que puede irritar una garganta: el tabaco, la polución y
profesiones como la de profesor o cantante pueden ejercer el mismo efecto

Picor, aspereza, inflamación,
carraspera, quemazón, dolor al tragar? Son palabras que resumen bien el
malestar de una garganta que se resiente no sólo por efecto de los virus, el frío
y la humedad, sino también de la polución, de los ambientes cargados, del humo
del tabaco y de los sobreesfuerzos de profesiones como la de cantante o
profesor.

Aprende a distinguir entre:

v   
Faringitis:
la faringitis aguda se manifiesta por un dolor localizado en la parte central
de la garganta y por molestias al deglutir la saliva y los alimentos. Suele ir
acompañada de catarro, tos y carraspera de garganta.

v   
Laringitis: la
laringitis aguda provoca una ronquera progresiva que en ocasiones puede
desencadenar una afonía. También se acompaña de cosquilleos y picores, así como
de tos sibilante, que afecta sobre todo a los niños de entre 6 meses y 3 años.
La laringitis crónica, cuyo síntoma principal es la ronquera persistente, se
diagnostica mediante una laringoscopia, exploración directa de la laringe que
se hace bajo anestesia general y que sirve para descartar lesiones cancerosas o
tumores benignos de las cuerdas vocales.

v   
Amigdalitis: los
síntomas de la amigdalitis o angina son fácilmente reconocibles: molestias al
tragar, dolor en la faringe, fiebre elevada de aparición brutal y malestar
general. Ante un cuadro de anginas, la inflamación se extiende a la orofaringe y sobre todo a las amígdalas que se vuelven
rojas y se inflaman. En ocasiones, las amígdalas se cubren de puntos blancos de
pus (angina blanca), mientras que los ganglios del cuello y del ángulo de la
mandíbula se inflaman, provocando dolor. La angina suele ser de origen vírico
en el 70 % de los casos, mientras que el 30 % restante tiene un origen
bacteriano.

El diálogo farmacéutico:

tu
test más
fiable

El dolor de garganta reviste
muchas formas. Saber diferenciarlas y tratarlas debidamente es algo para lo que
puedes contar con tu farmacéutico. De manera que si éste te hace preguntas, no
pienses que es indiscreto. Más bien piensa que está evaluando tu afección para
elegir la idoneidad de uno u otro tratamiento. Por regla general el
farmacéutico te preguntará si tienes dolor, si existe fiebre, si hay
inflamación en los ganglios, si tienes molestias al tragar, si el dolor de
garganta se acompaña de malestar general, etc. En caso de responder
afirmativamente a todas estas cuestiones, es probable que estemos ante un
cuadro de anginas, para el que puede ser necesario un tratamiento antibiótico
que deberá ser prescrito por el médico.

Desinfectar, calmar, suavizar?

En presencia de dolor faríngeo
de aparición reciente, sin fiebre y sin signos de malestar general (dolor de
cabeza, escalofríos, agujetas?), tu farmacéutico podrá  recomendarte el más idóneo entre el arsenal
de medicamentos que existen para calmar 
las afecciones de garganta. Este arsenal se compone principalmente de
antisépticos en forma de colutorios (procuran una buena desinfección e
impregnan las amígdalas y las vías faríngeas), sprays,
chicles, tabletas y pastillas para chupar, y que pueden contener o no un
anestésico local. Estos medicamentos no conviene utilizarlos más allá de cinco
días, ya que pueden perturbar la flora microbiana de la orofaringe.
Aquellos medicamentos que contienen anestésico local no deben administrarse a
niños menores de seis años. Los extractos de plantas, los aceites esenciales de
eucalipto, pino, tomillo, ciprés y las pastillas elaboradas con miel también
están indicados para calmar el dolor de garganta gracias a sus virtudes
desinfectantes y suavizantes. La vitamina C
contribuye a prevenir el resfriado y el dolor de garganta y a disminuir su
duración, ya que es un nutriente que estimula las defensas del organismo. Las
mejores fuentes de esta vitamina son las frutas y verduras, aunque también la
encontrarás como componente de algunos medicamentos. Otros nutrientes que
estimulan la función inmune son el selenio, presente en alimentos como el
huevo, los cereales completos, las legumbres, la carne y los pescados, y el
zinc, también presente en algunos medicamentos y cuyas
principales fuentes alimentarias son el hígado, el
queso curado, los mariscos, las legumbres, el huevo y los frutos secos.

Curar ?el mal trago?

La tos seca que acompaña la
laringitis provoca inflamación y debe ser tratada con ayuda de jarabes. La
inhalación de aerosoles y los gargarismos aportan igualmente alivio local. Para
completar el tratamiento local el farmacéutico también podrá recomendarte
medicamentos analgésicos y antiinflamatorios del tipo
paracetamol e ibuprofeno. Si el tratamiento indicado
no mejora los síntomas en tres o cinco días, se impone la consulta médica,
sobre todo en los niños, ya que el dolor de garganta puede ser síntoma de
enfermedades como la escarlatina, paperas, rubéola.

Los dolores de garganta recurrentes pueden deberse al
consumo de corticoides inhalados para el tratamiento del asma y de alergias
respiratorias, de ahí que haya que lavarse bien la boca después de cada aplicación

Los antibióticos, con moderación

En principio, la irritación
de garganta no reviste mayor importancia si no existe sobreinfección
bacteriana. Es el caso de la amigdalitis de origen bacteriano, afección que hay
que tratar más prudentemente, ya que puede presentar complicaciones, y que
precisa de un tratamiento antibiótico prescrito por el médico, quien detectará
el origen vírico o bacteriano de la enfermedad.

Hoy en día existe una
tendencia a reducir el consumo de antibióticos y a prescribirlos únicamente
cuando son necesarios, es decir, cuando nos encontramos en presencia de
infecciones de tipo bacteriano y nunca vírico, ya que los antibióticos no
actúan contra los virus. La explicación no es otra que la resistencia antimicrobiana que se deriva de su mal uso, de manera que con
el tiempo nuestro organismo puede hacerse resistente a la acción de la antibioterapia. Los tests de
detección rápida realizados por el médico permiten descartar la antibioterapia inútil en caso de infección de origen viral.

Consejos para proteger la garganta

v   
Suprime los
factores irritantes como el tabaco y el polvo.

v   
Evita las
variaciones bruscas de temperatura.

v   
Humidifica la
atmósfera y desinfecta el ambiente con esencias de plantas.

v   
Mantén la calidez
del cuello con bufandas y echarpes.

v   
Bebe
abundantemente y preferentemente bebidas calientes.

v   
En caso de
molestias al tragar, toma alimentos líquidos o semilíquidos como sopas, caldos,
yogures, etc.

v   
Procura que tu
voz descanse y no la fuerces nunca para evitar la fatiga de las cuerdas
vocales.

El buen uso de las formas locales

  1. Los colutorios deben aplicarse a cierta distancia
    de las comidas, cuatro o cinco veces al día en los adultos y dos o tres
    veces al día en el caso de los niños.
  2. Las pastillas y tabletas para chupar aumentan la
    producción de saliva, de propiedades antimicrobianas
    e inmunitarias. La saliva además permite una liberación progresiva de los
    principios activos antisépticos y analgésicos de los medicamentos. Ahora
    bien, son medicamentos y no deben confundirse con caramelos, por lo que
    sobre todo en los niños hay que tomarlos con moderación.
  3. El tratamiento con supositorios no debe
    prolongarse más allá de tres días.