ESTÁS LEYENDO...

Grasas trans, secretos inconfesables.

Grasas trans, secretos inconfesables.

En 10 años las grasas vegetales parcialmente
hidrogenadas han pasado de ser una opción saludable a estar consideradas una auténtica
«bomba de relojería». A sabiendas de ello, la ciencia busca alternativas y las
administraciones un mayor control y restricciones progresivas en su uso

Mejoran
el aspecto de la comida, hacen que dure más e, incluso, la vuelven irresistible
al paladar. Sin embargo, numerosos estudios afirman que las grasas trans son una bomba para el corazón.
Cuando se cumplen tres años de su ?prohibición? en Dinamarca, el empleo de
estos lípidos en la alimentación continúa generando polémica en todo el mundo. En
2004, el gobierno danés se convirtió en el primero en desterrar de su
territorio a los ácidos grasos trans
a través de una ley que prohíbe la presencia de más de un 2% de este lípido en cualquier
alimento.
No hace ni dos años que Canadá y Estados Unidos
exigen detallar su presencia en el etiquetado de cualquier producto, iniciativa
a la que se van sumando otros países.

¿Qué son las grasas trans?

La grasa trans, explica el doctor Alejandro
Sierra
, profesor de Nutrición y
dietética de la Facultad de Medicina de Cádiz,
aparece como resultado de
añadir hidrógeno a algunos aceites vegetales, un proceso químico llamado
hidrogenación. Concretamente, este proceso consiste en inyectar hidrógeno a los
ácidos grasos poliinsaturados de los aceites de semillas como el de girasol o
el de soja, obteniendo así lo que se conoce como grasas hidrogenadas o
parcialmente hidrogenadas. Lo que en realidad sucede es que parte de las grasas
poliinsaturadas se transforman en grasas saturadas. De esta forma se modifica
el aspecto físico de los aceites, que pasan de líquido a estado sólido. En el momento en que la configuración de la
grasa se modifica es cuando se habla de grasas trans
. Por tanto, no todas las grasas hidrogenadas las
contienen.

En esta transformación, los
aceites vegetales se convierten en grasas saturadas, que consumidas en exceso
pueden provocar graves consecuencias para la salud. La incorporación de este
tipo de grasas hace que aumente la vida útil de los productos en los que se
emplea este proceso, potencia su sabor y mejora su textura. Además, la adición
de grasas hidrogenadas a los productos abarata los costes, algo que comporta
beneficios para la industria alimentaria.

Sus efectos ?bomba?

A pesar de que los efectos de
estos lípidos no están estudiados en profundidad, debido principalmente a su
reciente descubrimiento, tanto el doctor Sierra como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la FAO aseguran que su abuso causa los siguientes problemas:

  • Alteración de los niveles de colesterol.
  • Aumento considerable de la obesidad infantil, ya
    que son los niños los principales consumidores de este tipo de nutrientes.
  • Aumento de las enfermedades cardiovasculares.
  • Los ácidos grasos de tipo trans pueden inhibir algunas transformaciones de otros ácidos
    grasos esenciales, retrasando el crecimiento y la maduración del cerebro.
  • Las grasas son una parte esencial de las membranas
    celulares del organismo, y la presencia de grasas trans en lugar de cis
    (consideradas las ?buenas?) puede llevar al organismo a construir hormonas
    y paredes celulares defectuosas.
  • Aumento del riesgo de sufrir enfermedades
    coronarias.
  • Los últimos estudios revelan que los efectos
    nocivos de las grasas trans
    afectan a al feto debido al consumo por parte de la madre de estos
    elementos.
  • Aunque hay estudios sobre la metabolización de
    las grasas trans y sobre su
    relación con el cáncer, los resultados no pueden considerarse todavía como
    concluyentes. Probablemente debido a que los efectos que se dan en el
    organismo, cuando se manifiestan, se presentan a muy largo plazo.

El top 10 de
los trans

Las grasas trans se encuentran principalmente en
los alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales, y una dosis diaria de 5 gramos se considera ya
peligrosa
. Aquí presentamos una lista de 10 alimentos con alto contenido de
este tipo de grasa:

1.       
Patatas fritas (150 g): 7 gr. de grasas
trans.

2.       
Pastel industrial
(1 unidad): 6 gr. de grasas trans.

3.       
Bollo industrial
(1 unidad): 5-6 gr. de grasas trans.

4.       
Hamburguesa (200
gr.): 3 gr. de grasas trans.

5.       
Quesito (1
unidad): 2,2-5,2 gr. de grasas trans.

6.       
Alimentos
precocinados: 2 gr de grasas trans

7.       
Magdalena (1
unidad): 1-2,1 gr. de grasas trans.

8.       
Galletas (2
unidades): 1,3 gr. de grasas trans.

9.       
Margarina (1
cucharada): 0,9 gr. de grasas trans

10.    
Panecillo
comercial (1 unidad): 0,85 gr. de grasas trans

¿Qué alimentos puedo elegir para
ayudar a disminuir el consumo de grasas saturadas y grasas trans?

  • La mayoría de los aceites vegetales comestibles tienen bajo
    contenido de grasas saturadas y no tienen grasas trans. Por ejemplo, aceite de soja, canola, maíz, oliva,
    azafrán y girasol.
  • La margarina y productos similares contienen menor cantidad de
    grasas saturadas que productos tales como la manteca o la grasa vacuna
    sólida. Además, muchos productos del tipo de la margarina tienen bajo
    contenido de grasas trans o
    directamente no la incluyen entre sus componentes.
  • Las nuevas tecnologías de elaboración que existen en la actualidad
    han producido algunos productos libres de grasas trans. Es probable que otros productos similares vayan a estar
    disponibles en el mercado en un futuro cercano.
  • Para disminuir el consumo de grasas saturadas y grasas trans, puede probar las versiones más
    ?livianas? con bajo contenido de grasa o directamente desgrasadas y sin
    grasas trans de los alimentos
    que consumes habitualmente.

La importancia de una dieta equilibrada

¿Pescado azul, legumbres,
hortalizas, aceite de oliva, vino tinto, frutas? El doctor Sierra explica que
lo adecuado es el equilibrio y el consumo regular de alimentos pertenecientes a
todos los grupos, adaptado a las necesidades individuales y eliminando todo
tipo de abusos, ya que ?se puede comer de todo pero siempre con moderación?. Una
fórmula muy adecuada, que se corresponde con los hábitos mediterráneos es la siguiente:

·        
Comer pescado
tres veces por semana.

·        
Comer carne dos
veces por semana.

·        
Tres o cuatro
veces a la semana consumir pastas o arroz.

·        
Un par de veces
legumbres.

·        
Hotalizas en un
plato cocinado diario o cada dos días.

·        
Frutas no
cítricas una o dos piezas al día, y frutas cítricas al menos una pieza diaria.

·        
Finalmente, en
cuanto a los productos lácteos, lo ideal es consumir el equivalente a 500 ml
diarios.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page