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La gripe, faringitis, resfriado conoce sus síntoma...

La gripe, faringitis, resfriado conoce sus síntomas, duración y tratamiento

La gripe, faringitis, resfriado conoce sus síntomas, duración y tratamiento

 


Casi todos los llamados “virus del invierno” cursan con síntomas parecidos y un denominador común para superarlos: cuidados caseros, reposo, hidratación, mucha higiene para evitar contagios y por supuesto, ¡nada de antibióticos!
Faringitis, resfriados, virus respiratorio sincitial (VRS), gripes… Los virus del invierno ya están aquí. Algunos con su cara de siempre y otros, como el de la gripe, con la peculiaridad que le otorga su carácter mutante (varía cada año). Precisamente las variaciones anuales que sufre el virus de la gripe justifican la necesidad de vacunar cada año a los grupos de riesgo, a fin de frenar su potencial epidémico y las complicaciones que pueda ocasionar el virus en determinados colectivos.Ante la gravedad de las consecuencias que para algunos grupos de riesgo pueda tener el virus de la gripe, la Asociación Española de Pediatría ha decidido este otoño dar ejemplo con la campaña Yo también me vacuno, una iniciativa que, en palabras del profesor Luis Madero, presidente de la Fundación Española de Pediatría, “intenta aumentar la cobertura vacunal en niños y adolescentes pertenecientes a grupos de riesgo, apoyar la vacunación entre los profesionales sanitarios, y principalmente, entre los que trabajan con menores, e insistir en la importancia de la inmunización como medida de protección para uno mismo y su entorno más cercano”.Según comenta el doctor David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP), los profesionales sanitarios son uno de los colectivos que deberían vacunarse cada año frente a la gripe, ya que están en contacto con una de las poblaciones de mayor riesgo de sufrir complicaciones al contraer el virus. Sin embargo, la pasada temporada la vacunación antigripal entre los profesionales sanitarios se  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentossituó entre el 20% y el 30%, una cifra inferior a las recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), (fijadas en torno al 75%).
Durante esta campaña, a través de la web http://vacunasaep.org/yo-tambien-me-vacuno, que estará activa durante los meses clave de la campaña antigripal, los especialistas tendrán a su disposición las recomendaciones del CAV tanto para niños como para profesionales sanitarios.

Poca atención al riesgo

Los menores son la fuente principal de propagación del virus de la gripe en la comunidad y los que presentan mayores tasas de incidencia. Según el doctor Moreno, “del total de pacientes hospitalizados a consecuencia de una gripe grave durante la temporada 2011-2012, el 78% presentaban factores de riesgo (enfermedades de base, como enfermedad pulmonar crónica, enfermedades cardiovasculares, diabetes, entre otras) y el 8% fallecieron. El 30% de estas personas hospitalizadas eran niños menores de 5 años”. Sin embargo, según afirma el doctor Merino, “muchos niños y adolescentes pertenecientes a grupos de riesgo continúan sin recibir, por distintas causas dicha vacunación anual. De hecho, el pasado año, menos de la mitad de los niños españoles candidatos a recibir esta medida preventiva se vacunó”, afirma. Los pediatras esperan que la campaña contribuya a concienciar a los padres sobre la trascendencia de la vacunación en los grupos de riesgo: niños mayores de 6 meses con mayor riesgo de sufrir complicaciones a causa de una infección por el virus de la gripe, menores afectados por dolencias respiratorias, cardiovasculares y metabólicas crónicas; inmunodeprimidos, pacientes oncológicos, etcétera.

Hasta los nueve años de edad son necesarias dos dosis de la vacuna, separadas por, al menos cuatro semanas. La primera debe administrarse tan pronto como la vacuna esté disponible para asegurar que el niño se proteja antes de que el virus empiece a circular. Si el menor ha recibido una dosis doble de vacuna en alguna temporada anterior, es suficiente si sólo se administra una dosis. En niños mayores de nueve años, se aconseja una dosis única de la vacuna.

Por otro lado, en el caso de los profesionales sanitarios, se sugiere la administración de una sola dosis de la vacuna, a ser posible al inicio de la campaña.

El resfriado común: sus señas de identidad

Es importante que, cuando comencemos a sentir los síntomas, tratemos de identificar si se trata de un simple catarro o de una gripe. Aunque el resfriado común y la gripe tienen una sintomatología similar (malestar, dolor de cabeza, garganta o tos), no deben ser confundidos.
El resfriado o catarro común es una infección viral aguda del tracto respiratorio que no produce fiebre y que a menudo cursa con inflamación de nariz, senos, laringe, tráquea y bronquios. Se estima que existen más de 200 tipos de virus que pueden causar esta enfermedad, aunque predomina la familia de los “rinovirus”, y en ausencia de complicaciones, los síntomas desaparecen pasados entre cuatro y diez días. El período de incubación de los procesos catarrales es de uno a tres días y, aunque resultan muy molestos, no suelen ser graves. En ausencia de complicaciones, los síntomas desaparecen en un periodo de entre cuatro y diez días.

Los síntomas catarrales se inician progresivamente con la aparición de estornudos, mocos fluidos, acuosos y abundantes, picor de garganta, congestión nasal, flemas y malestar general. También pueden presentarse cansancio general y ojos llorosos. Además, en un par de días los mocos se espesan y puede aumentar la tos. Estas molestias afectan a personas de todas las edades. La congestión nasal es uno de los principales síntomas del resfriado. Esta circunstancia, unida al aumento de secreciones que se produce en los procesos catarrales, es la causante de la incómoda sensación de taponamiento nasal, que puede dificultar la respiración, sobre todo por la noche o cuando se está tumbado, provocar ronquidos y acentuar la pérdida de apetito. Cuando el moco es más espeso, se suele agudizar la tos nocturna, impidiendo el descanso, y a veces puede producir vómitos.

Gripe: síntomas agravados

La gripe es una infección viral aguda de las vías respiratorios superiores que se diferencia del catarro en algunos puntos: aparece bruscamente con un cuadro de fiebre alta (entre 38 y 40ºC) y se acompaña de dolor muscular intenso sobre todo en piernas y espalda. También pueden aparecer dolor de cabeza, gran cansancio, debilidad y malestar general. Transcurridos de dos a cuatro días desde el inicio de los síntomas, estos se hacen más leves, la fiebre empieza a remitir y, si no surgen complicaciones, el cuadro desaparece como máximo en siete días.

Mientras que en el resfriado los síntomas son benignos y suelen desaparecer por sí solos al cabo de unos días, la gripe es potencialmente grave, ya que puede presentar complicaciones como bronquitis o neumonía que, en determinados grupos de riesgo (personas asmáticas, ancianos, niños…), pueden tener un pronóstico grave.

1. La infección causada por los virus gripales ocasiona una alteración de la mucosa respiratoria. La gripe es diferente de los catarros, la alteración es mucho más severa que la provocada por virus catarrales. A las pocas horas de la infección el tracto respiratorio está inflamado y congestivo.
2. El cuadro clínico inicial típico suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, acompañados de dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca. La fiebre y los dolores musculares suelen durar de 3 a 5 días y la congestión y la falta de energía puede durar hasta 2 semanas.
3. Algunos síntomas de la gripe son comunes a todas las edades, sin embargo otros son más específicos de determinados grupos de edad. Por ejemplo, en ancianos es frecuente la aparición de dificultad respiratoria o la producción de esputo, mien

tras que en niños son síntomas frecuentes la otitis media o las molestias abdominales. Estas molestias abdominales como nauseas, vómitos o diarreas son sin embargo muy poco frecuentes en adultos. Los pacientes con alteraciones del sistema inmunitario no presentan unas manifestaciones clínicas de la gripe significativamente distintas de los sujetos sanos. Sí se ha demostrado que en este grupo la enfermedad puede tener una mayor duración y que el virus puede persistir replicándose durante semanas o meses.¿Por qué hay que vacunarse cada año?

Evita las complicaciones

Así, la gripe es un importante problema de salud, tanto por la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente, como por las complicaciones que puede ocasionar y los costes económicos y sociales que origina. El periodo de incubación de la gripe es de 48 horas, con una variación entre uno y siete días. Se transmite por el aire al toser y estornudar. Es una enfermedad autolimitada con una evolución de 5 a 7 días, aunque algunos de los síntomas suelen durar entre dos y tres semanas. La mayoría de las personas se recuperan en una o dos semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones. La gripe puede revestir más gravedad en personas mayores, sobre todo a partir de los 65 años y en personas que padecen enfermedades crónicas. Las complicaciones de la gripe son predominantemente respiratorias: neumonías, bronquitis, sinusitis u otitis. Puede haber también deshidratación y empeoramiento de enfermedades crónicas preexistentes como diabetes, asma o problemas cardiacos. La gripe puede ocasionar reagudización de su patología en pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o fibrosis quística y también provocar la exacerbación aguda de su enfermedad en asmáticos. Complicaciones neurológicas muy raras de la gripe incluyen el síndrome de Reye y el síndrome de Guillain-Barré.

La mejor forma de evitar contraer una gripe o resfriado es mantener el sistema inmunológico en condiciones óptimas. Para ello, es importante dormir un mínimo de siete horas diarias y reducir el estrés, permitiendo que nuestro cuerpo se recupere correctamente. Una alimentación variada y equilibrada y una hidratación adecuada, junto con una práctica deportiva regular, también nos ayudarán a encontrarnos mejor.

El tratamiento universal

Descansar, especialmente si se presenta fiebre. De esta forma, permitimos que nuestro organismo recupere fuerzas.
Beber abundantes líquidos. Puesto que ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. Sin embargo, hay que evitar las bebidas alcohólicas, que pueden interferir con la medicación.
Aurora Garre, asesora médica de Laboratorios Cinfa, recomienda realizar aspiraciones de agua con sal o vahos de eucalipto, para aliviar la congestión nasal. En el caso de niños pequeños se recomienda el lavado nasal con suero fisiológico 15 minutos antes de las comidas y antes de irse a dormir.
Igualmente recomienda beber agua caliente con limón y miel o hacer gárgaras con agua para calmar el dolor de garganta. A pesar de la creencia popular, no es aconsejable tomar leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.
Alimentarse adecuadamente: especialmente con frutas y verduras, que son fuentes de vitaminas y minerales que ayudan al cuerpo a desarrollar sus propias defensas.
Evitar el consumo de alcohol o tabaco, evitando los ambientes con humo, ya que irritan todavía más nuestra garganta y mucosas.
Evitar los cambios bruscos de temperatura y las bebidas excesivamente frías (con hielo) o calientes.
Mantener un ambiente cálido y seco, que evite que nos resfriemos todavía más.
Tomar medicación destinada a mejorar los síntomas (antipiréticos si hay fiebre, descongestionantes nasales, aerosolterapia…).
Al tratarse de un virus, los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran la curación de una gripe o de un resfriado, ya que están causados por un virus y no por una bacteria, el hecho de utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede hacer que nuestro organismo se haga resistente a ellos. Esto implica que, cuando realmente los necesitemos para tratar alguna enfermedad, podrían no hacernos ningún efecto.
Consultar al farmacéutico y evitar la automedicación, si se quiere recurrir a fármacos que alivian los síntomas, como antigripales, descongestivos, o analgésicos, es indispensable contar con su asesoramiento o el de un médico. En el caso de la gripe, los fármacos antivirales si se dan en los primeros días tras el inicio de los síntomas pueden reducir la duración de la enfermedad. Estos medicamentos deben ser recetados por un médico ya que pueden tener efectos adversos importantes. Hay que tener en cuenta que estos fármacos no son efectivos para tratar infecciones bacterianas ni otros virus que pueden darse como complicaciones de la gripe. No dar aspirina a niños ni adolescentes (podría provocar un síndrome raro pero grave que se denomina Síndrome de Reye). Sin embargo actualmente existen cuatro antivirales frente a los virus gripales (amantadina, rimantadina, zanamivir y oseltamivir) aunque su utilización es muy limitada.

¡Antibióticos no, gracias!

Un 12 % de la población reconoce haberse automedicado con antibióticos en el último año para combatir el resfriado, según una encuesta realizada por el Centro de Investigación de Fitoterapia (INFITO) entre 2.000 personas. El tratamiento habitual de gripes y resfriados, según esta encuesta, son analgésicos y antiinflamatorios, seguidos por productos de las abejas, como el própolis y la miel. De hecho, 6 de cada 10 españoles confía en estas sustancias naturales para prevenir el resfriado. Con una recomendación expresa a mayores de 65 años, grupos de riesgo y personal sanitario, el Ministerio de Sanidad ha iniciado la campaña de vacunación 2012-2013 frente a la gripe. En la campaña se ha hecho especial hincapié en que la gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por un virus, por lo que los antibióticos no resultan efectivos para combatirla, además de que su uso puede crear resistencias a estos fármacos.

Los antibióticos no sirven para tratar virus como los de la gripe y el resfriado, advierte el doctor Primitivo Ortega, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL). “Son sólo eficaces cuando se trata de infecciones bacterianas, que representan un porcentaje muy pequeño del total”. A su juicio, “es preferible utilizar própolis ante la presencia de determinados virus, como los de la gripe o el resfriado, que a menudo se manifiestan en esta época en forma de faringitis”. Uno de cada tres españoles reconoce sufrir afecciones de garganta durante el año, sobre todo en esta época.

El VRS y los niños

Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, las infecciones respiratorias son las que mayor incidencia tienen en Pediatría, debiéndose el 90% de ellas al contacto continuo que tienen los pequeños con otros niños. De hecho, uno de cada tres niños de hasta 4 años de edad presentan infecciones de este tipo en las consultas de pediatría, tales como virus respiratorio sincitial, bronquiolitis, bronquitis, broncoespasmos, neumonías, etc.

El virus sincicial respiratorio (VSR) causa infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias en los bebés y en los niños pequeños. Los brotes de las infecciones por el VSR casi siempre comienzan en el otoño y se prolongan hasta la prim

avera. Se trata de un virus muy común que ocasiona síntomas leves similares a los del resfriado en los adultos y en los niños sanos mayores. Puede ser más serio en los bebés, especialmente en aquellos que están en ciertos grupos de alto riesgo. El virus se disemina a través de diminutas gotitas que van al aire cuando una persona se suena la nariz, tose o estornuda. Los niños mayores usualmente sólo presentan síntomas moderados y seudogripales, como tos, congestión nasal o febrícula. Los bebés menores de 1 año pueden tener síntomas más graves y con frecuencia son los que tienen la mayor dificultad para respirar. Los síntomas comprenden: coloración cutánea azulosa debido a la falta de oxígeno (cianosis), dificultad para respirar o disnea, tos, tos perruna (con frecuecia descrita como tos de foca), fiebre, aleteo nasal, respiración rápida (taquipnea), congestión nasal y sibilancias.

Para algunos niños, sin embargo, el VSR puede causar bronquiolitis, produciendo un cuadro respiratorio grave requiriendo hospitalización y, con muy poca frecuencia, la muerte. Esto ocurre mayormente en pacientes con problemas inmunitarios o en bebés prematuros. El tratamiento del VRS consiste en hidratación y oxigenación hasta que la enfermedad complete su ciclo. Es importante destacar asímismo que los antibióticos no curan el VSR. La aerosolterapia, que consiste en la administración de fármacos en forma de aerosol por vía inhalatoria mediante la nebulización de partículas, es considerada actualmente como el tratamiento más eficaz para afecciones de las vías respiratorias altas y bajas: sinusitis, rinitis y bronquitis, así como afecciones que alternan la función respiratoria, tales como asma o bronquitis crónica, entre otras.

La garganta: un tesoro que cuidar

Una de las causas más frecuentes del dolor de garganta durante el invierno es la faringitis o inflamación de la faringe  (parte posterior de la garganta, entre las amígdalas y la laringe) que cursa de manera dolorosa, y cuya causa más frecuente en invierno suele ser una infección vírica o bacteriana, aunque también puede ser de tipo alérgico o por reflujo gastroesofágico. “Existe una mayor prevalencia de faringitis, tanto viral como bacteriana, en invierno, aunque también en primavera, por el frío y los cambios de temperatura, produciéndose una disminución de nuestras defensas”, explica el doctor Carlos Barajas del Rosal, otorrinolaringólogo del Hospital USP San Camilo de Madrid. “El dolor de garganta por virus tiene más prevalencia que la faringitis bacteriana y es más común durante el invierno, ya que durante los meses fríos las personas permanecen más tiempo en habitaciones poco ventiladas. Según este experto, los síntomas más comunes de la faringitis son el dolor de garganta al tragar, que puede llegar a ser continuo, y el picor, que puede producir tos y, si se extiende hace laringe, disfonía.

El tratamiento de la faringitis depende de la causa o etiología, pero, en líneas generales, las víricas se combaten con tratamiento sintomático; las bacterianas, con antibióticos; las alérgicas, con tratamiento antialérgico y desensibilización; y el reflujo gastroesofágico, con fármacos protectores del estómago, que en estos casos se transforman en protectores faríngeos. Por su parte, detalla el especialista, el diagnóstico pasa por una faringoscopia o examen de la cavidad de la faringe con un faringoscopio de luz blanca y depresor de lengua y una laringoscopia para poder ver bien la parte inferior de la faringe.

¡Dale própolis y echinácea!

Los cambios bruscos de temperatura afectan a las cuerdas vocales, por lo que los expertos recomiendan proteger la garganta y utilizar preparados farmacéuticos de productos naturales con propiedades antisépticas y potenciadores del sistema inmune como el própolis y la echinácea. El própolis es una sustancia elaborada por las abejas a partir de productos de origen vegetal para proteger sus colmenas y que actúa como antiséptico, antiviral y antiinflamatorio, por lo que está indicado para prevenir y tratar procesos infecciosos relacionados con las vías respiratorios, explica Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense y vicepresidenta de INFITO. “El própolis, para ejercer sus propiedades medicinales ha de ser controlado y conservado adecuadamente pues su composición puede variar según su origen y durante el proceso de almacenamiento. La utilización de preparados farmacéuticos en forma de cápsulas o jarabe,  no solo garantiza su calidad sino que proporciona una forma ideal para una correcta administración, siguiendo las recomendaciones del farmacéutico tal como vienen indicadas en el prospecto que acompaña al preparado”, señala.

Un estudio realizado en la Universidad de Ohio (EE UU) confirma entre otros efectos beneficiosos del própolis sus propiedades antioxidantes. En concreto, destaca que “este producto elaborado por las abejas, contiene hasta 300 componentes naturales y muestra una gran variedad  de propiedades biológicas y farmacológicas como antimicrobiano, antioxidante, antiinflamatorio, inmunomodulador, antitumoral, anticanceroso, antiulceroso, hepatoprotector, cardioprotector y neuroprotector”. El própolis se emplea, además, para cuidar las cuerdas vocales, ya que protege esta parte de la garganta de infecciones y de los daños ocasionados por el frío. De hecho, según asegura la logofoniatra Marta Pinillos, “se trata de un producto muy utilizado por los profesionales que usan la voz como herramienta de trabajo, como profesores, locutores o cantantes”.

Igualmente, Teresa Ortega destaca el papel de la echinácea: “los preparados de echinácea actúan frente a afecciones que son originadas tanto por virus como por bacterias. Posee un mecanismo de acción inmunoestimulante, potencia las defensas del organismo, por lo que un momento ideal para ser utilizada es cuando aparecen los primeros síntomas del resfriado”.

¿Y qué pasa con los complementos?

Según ha indicado el doctor José María Molero, médico de familia y miembro del grupo de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), al hilo de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Otago en Nueva Zelanda que desmonta el mito de la vitamina D en la prevención de los resfriados, respecto a los compuestos de vitamina C, E, D, las equináceas o el zinc, “siempre se está especulando sobre este tipo de complementos, pero la realidad es que no hay ninguna evidencia científica de que den algún resultado significativo sobre la prevención o alivio de los síntomas de gripe y resfriados fuertes”. Según este experto, “es cierto que de forma preventiva, en algunos estudios se ha observado una mínima reducción de los casos, pero realmente escasa; mientras que tomados cuando ya notas los síntomas no han reducido ni el tiempo ni la severidad de los resfriados”, resume. Sin embargo, en el caso de la vitamina D recuerda que “en los pacientes con estrés físico, como los atletas, sí parece que rebaja la incidencia de resfriados, pero no es aplicable a la población general”, recuerda. Respecto de las equináceas el doctor Molero afirma que “no se ha demostrado que acorten ningún síntoma ni tiempo ingeridos una vez se está resfriado. Igualmente tampoco hay evidencia de que prevenga para nada. Además, en este caso hay que contar con algunos efectos secundarios, que no suelen ser habituales ni graves, pero que hay que saber, como son que dan problemas cutáneos”, explica el doctor Molero.

Así, los únicos que han demostrado algo más de eficacia son los suplementos de zinc. En este caso, “hay evidencias que tomarlos cuando se tienen los primeros síntomas acorta entre dos o tres días los resfriados, así como alivia sus síntomas, mientras que de forma preventiva reduce las consecuencias de los catarros, como

puede ser el absentismo laboral” indica. Pero incluso aquí hay una advertencia: “Estos suplementos suelen ser muy caros y hay que pensar en el coste-eficacia de los mismos. Quizá ahorrarse dos o tres días de catarro nos salga demasiado caro, y más como están las cosas. Además, cuenta con efectos secundarios desagradables, como las náuseas”, explica.

Decálogo de la voz

*Por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cervico-Facial (SEORL)
1. Evitar el ruido ambiente: es lo que más perjudica a la voz puesto que obliga a hablar con un volumen que supere ese ruido. Por otro lado, al gritar pueden aparecer nódulos y con la tensión una mayor posibilidad de lesión, al contraerse más las cuerdas vocales.
2. No forzar el uso de la voz: cada persona tiene una resistencia que depende de sus características personales y de su entrenamiento vocal. Cuando se sobrepasan estos límites aparece la disfonía y la predisposición a padecer enfermedades vocales. Por lo general, se puede hablar cuatro horas diarias y cantar dos.
3. No fumar: el humo del tabaco es el principal elemento tóxico, puesto que además de irritación provoca sequedad.
4. Mantener una buena hidratación: las cuerdas vocales necesitan estar bien lubricadas con una capa delgada de mucosidad. Para ello, lo mejor es beber al menos 1,5 litros diarios. En cambio, las bebidas alcohólicas y con cafeína disminuyen la lubricación que las cuerdas vocales necesitan. Un ambiente seco también complica la situación y ciertos medicamentos, como los antihistamínicos, los antidepresivos y los antihipertensivos, provocan sequedad de la mucosa.
5. Dormir lo suficiente: dormir menos de 6 horas provoca cansancio vocal y la predisposición a sufrir lesiones.
6. Evitar los carraspeos y no toser con fuerza. La forma más segura y eficiente de aclarar la garganta es respirar lo más profundamente posible, manteniendo la respiración por un momento y produciendo una espiración silenciosa y forzada mientras se exhala el aire.
7. Hablar poco en caso de laringitis: de no ser así pueden aparecer hemorragias y otras lesiones estructurales.
8. Mantener una alimentación equilibrada: con un buen estado de salud general se opone una mayor resistencia al esfuerzo vocal.
9. Proteger la garganta: la garganta debe estar protegida por fuera (sobre todo ante el frío) y por dentro. Los preparados de própolis de dispensación farmacéutica ayudan a protegerse de virus y bacterias.
10. Acudir al otorrinolaringólogo si se necesita. Las alteraciones de la voz que duran más de 15 días suelen reflejar una alteración estructural en las cuerdas vocales que puede incluso llevar a la aparición de neoplasias (cáncer glótico). En estos casos siempre hay que consultar con un otorrinolaringólogo.

 

¿Tienes alguna duda?

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¿Cómo puedo saber si lo que padezco es gripe o resfriado común en función de sus síntomas?
Tanto gripe como resfriado afectan a las vías respiratorias altas,incluyendo nariz, vías     paranasales, garganta y laringe, ojos y oídos, y cursan con síntomas muy parecidos, como     dolores de cabeza y garganta, musculares y de articulaciones, fiebre, goteo y congestión     nasal, estornudos y tos. La diferencia está en su intensidad. Los dolores intensos y la fiebre     alta son más propios de la gripe, y l acongestión nasal y los estornudos son más habituales     en el resfriado.

Tengo dolor de garganta y congestión nasal, ¿qué me tomo?
Su farmacéutico le aconsejará un medicamento que lleve un analgésico junto con un     antihistamínico y un vasoconstrictor para aliviarle la rinitis y el dolor de garganta. Además,     es recomendable beber mucho líquido y chupar caramelos conmiel o con alguna planta     medicinal, porque van a favorecer la generación de saliva que proporciona alivio.

Tengo fiebre y malestar, ¿qué me tomo?
En primer lugar, el farmacéutico debe valorar si existen causas de derivación al médio. Si no     es así, y puesto que los síntomas sugieren la afectación por gripe, probablamente le     recomendará la utilización de un analgésico para el dolor y un atipirético para la fiebre. Y en     función del resto de síntomas podrá indicarle el uso de antitusígenos, anticongestivos,     mucolíticos, etc.

Mi hija de  años lleva 3 días con síntomas de resfriado y la estamos tratando, pero ahorase queja de que ha empezado a dolerle mucho el oído. ¿Qué debo hacer?

 Este es un caso habitual en el que una infcción vírica (gripe o resfriado) puede complicarse     con una infección bacterian añadida, que siempre requerirá la visita al médico (al pediatra     en    este caso) para que decida el tratamiento más adecuado. Este tipo de complicación     bacteriana suele afectar al oído o a la garganta. Recuerde que los tratamientos de gripe y     resfriado tienen como objetivo aliviar los síntomas y no prevenir posibles complicaciones     bacterianas. No obstante, existe ya algún tratamiento que favorece la respuesta     inmunológica, lo que puede proteger frente a este tipo de complicaciones.


¿En qué época es más frecuente coger la gripe?

La gripe es claramente estacional, se da a finales de otoño y durante el invierno. Sin     embargo, los resfriados se pueden producir en cualquier época del año, preferentemente     durante los cambios estacionales, y con especial incidencia en otoño y en verano, en este     caso debido a los cambios de temperatura que sufre el cuerpo por la exposición a aires     acondicionados en edificios, coches, autobuses, cines, etc.

Cada año se publican cifras de casos de gripe, comparando con ejercicios anteriores. Sin embargo, esto no ocurre con los casos de resfrido: ¿A qué se debe?

 La gripe es una enfermedad de declaración obligatoria. Esto significa que el médico tenga     que comunicar a las autoridades sanitarias cuántos casos de gripe ha tenido en su consulta, y    con ello se elaboran las estadísticas. Sin embargo, el resfriado no es una enfermedad de     declaración obligatoria y por tanto no se conocen estadísticas fiables año tras año.

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