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Dra. García-Cortes: “Es fundamental un contr...

Dra. García-Cortes: “Es fundamental un control de los suplementos herbales y dietéticos”

Dra. García-Cortes: “Es fundamental un control de los suplementos herbales y dietéticos”

Hablamos con la doctora Miren García-Cortes, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, y miembro de la SEPD

El daño al hígado o la hepatotoxicidad es la principal causa para que diversos productos hayan requerido la aplicación de medidas reguladoras o la retirada del mercado por las Agencias Española y Europea del Medicamento. La doctora Miren García-Cortés, especialista en Aparato Digestivo, nos cuenta qué plantas son las más peligrosas y cuál es su frecuencia de uso.

¿Qué plantas medicinales son las que producen más hepatotoxicidad y para qué se suelen emplear?
Como ejemplos más carácterísticos cabe mencionar la retirada del extracto enólico de camellia sinensis, la cimifuga racenosa, suplementos dietéticos utilizados para el culturismo o para adelgazar. Las sustancias con mayor evidencia de potencial hepatotóxico son los alcaloides de pirrolicilina (Heliotroprium, Senecio, Crotalaria, and Symphytum), germander (Teucrium chamaedris), Atractylis gummifera, Mentha pulegium, Hedeoma pulegioides, celandina mayor (Chelidonium majus), kava-kava (Piper methysticum), Black cohosh (Actaea racemosa), y preparados medicinales asiáticos. En el registro Español de Hepatotoxicidad, predominan los casos por camellia sinensis y en el registro latinoamericano la Garcinia cambogia. Además, hay casos de Hepatotoxicidad secundaria a suplementos nutricionales que contienen andrógenos anabolizantes utilizados para la musculación que producen un tipo de lesión hepática característica donde predomina la ictericia prolongada y el prurito. Las indicaciones más frecuentes son pérdida de peso, musculación, alivio de síntomas de la menopausia, alteraciones gastrointestinales, enfermedades hepáticas o síntomas neurológicos.

¿Suele venir indicado este posible daño en el etiquetado de productos de herboristería o de venta en farmacia?
La frecuente ausencia de este tipo de advertencias en el etiquetado de los productos herbales unido a la creencia generalizada de inocuidad por parte de la población y de gran parte del personal sanitario, hacen que exista un infradiagnóstico e infranotificación de este tipo de eventos adversos. Por lo tanto, creo que es fundamental una armonización de la legislación que conlleve un control de los suplementos herbales y dietéticos, el desarrollo de ensayos clínicos para probar su eficacia y seguridad de los productos, así como la instauración de programas de farmacovigilancia postcomercialización. Además, no se debe olvidar la Educación sanitaria, donde la información y alerta del riesgo de Hepatotoxicidad de los distintos productos herbales y suplementos dietéticos, tanto al personal sanitario como a los consumidores, evitaría efectos adversos y retrasos diagnósticos y de tratamiento.

¿Existen personas más predispuestas a la toxicidad hepática?
Las reacciones adversas hepáticas pueden ser intrínsecas, es decir predecibles, dosis dependientes y reproducibles. Sin embargo, la mayoría de los medicamentos y productos de herboristería producen una lesión hepática de tipo idiosincrásico, es decir, poco frecuentes e imprevistas, dado que ocurren únicamente en un número muy reducido de sujetos expuestos, probablemente debido a una predisposición genética e influenciados por circunstancias ambientales concretas.

¿Cómo se produce la hepatotoxicidad y con qué enfermedades se puede confundir?
La patogenia de la Hepatotoxicidad es multifactorial e influyen tanto factores dependientes del huésped, del fármaco, como ambientales. De esta forma, los fármacos o los productos herbales directamente o mediante sus metabolitos reactivos, pueden inducir daño directo en el hígado o mediante un mecanismo inmunológico que pueden derivar en daño tisular. Sin embargo, no siempre se llega producir dicho daño, ya que hay mecanismos defensivos como el aclaramiento de los fármacos y sus metabolitos, la adaptación hepática que impide la progresión del daño e incluso la normalización del mismo a pesar de proseguir con el tratamiento, o el desarrollo de inmunotolerancia. Por otro lado, las alteraciones hepáticas que pueden producir son muy variadas, ya que pueden imitar cualquier tipo de enfermedad hepática aguda o crónica, de ahí que uno de los puntos clave en el diagnóstico de esta enfermedad sea la exclusión de otras causas de daño hepático.

¿Es difícil su diagnóstico? ¿Cuáles pueden ser sus consecuencias?
La hepatotoxicidad idiosincrásica es difícil de diagnosticar y su detección requiere de una experiencia clínica amplia, pues sus signos pueden confundirse con los de otras enfermedades hepáticas. Además, pueden ser de gran severidad y manifestar una evolución muy variable. La hepatotoxicidad idiosincrásica se relaciona con un fallo hepático agudo del hígado, que podría derivar en la necesidad de un trasplante urgente o, incluso, en la muerte del paciente. En la actualidad no hay herramientas específicas para diagnosticar con éxito esta enfermedad a la que se llega a determinar tras descartar otras patologías hepáticas”, pero los especialistas ya están analizando paneles de biomarcadores diagnósticos y pronósticos para poder distinguir el daño hepático derivado de un efecto tóxico del provocado por otras causas, como las hepatitis por virus, con las que se confunde a menudo. Cada vez la población es más anciana e ingiere más fármacos, lo que puede contribuir a aumentar la incidencia de la hepatotoxicidad.

¿Con qué medicamentos suele producirse hepatotoxicidad por automedicación?
La automedicación se produce generalmente con medicamentos que no necesitan receta médica, por productos herbales y/o suplementos dietéticos. Asimismo, dada la facilidad de adquisición de fármacos o productos ilegales vía internet, está aumentando este tipo de consumo no controlado, lo cual no sólo aumenta la posibilidad de eventos adversos sino también las interacciones con otros fármacos que pueda estar tomando el paciente.





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