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Hemorroides: dolor tras la puerta del baño.

Hemorroides: dolor tras la puerta del baño.

Una lucha incansable contra
el dolor, el picor, y a veces, el sangrado:  así resumen quienes padecen esta afección su tratamiento. Pero
¿los hay definitivos?

La
frecuencia de las hemorroides es tal, que podría decirse sin miedo a
equivocarse, que la inmensa mayoría de las personas mayores de 30 años padecerán
hemorroides a lo largo de su vida.

Internas o externas

Las
hemorroides no son otra cosa que dilataciones de las venas situadas tanto en el
ano como en el recto, cuya clasificación se hace en base al lugar exacto en el
que se encuentren. De esta manera, se puede distinguir dos tipos:

  1. Las internas son aquellas que envuelven las venas ubicadas
    en el recto y que, por lo general, no duelen, aunque sí pueden sangrar. En
    ocasiones estas lesiones internas pueden llegar a hincharse y se hacen
    visibles en el ano, es decir, en el exterior del cuerpo.
  2. Por su parte, las externas son las que envuelven las venas que se encuentran alrededor del ano
    y pueden dar lugar a un intenso picor e incluso dolor, agrietarse y
    sangrar.

Primeros síntomas

En
ambos casos existen una serie de señales de alerta como la sensación de ardor en el recto, prurito, humedad
constante, dolor y sangrado
tras la defecación. Lo normal es que la hemorragia
sea relativamente pequeña, en forma de pequeñas manchas en el papel higiénico o
en la ropa interior. Pero si esta rectorragia es más severa, puede indicar
otros problemas más graves, como fisuras, rectitis o incluso tumores en el
recto o en el colon. En todos estos casos, y cuando el sangrado persiste, es
necesario acudir al médico, quien indicará el tratamiento adecuado.

Un trastorno muy frecuente

Las
hemorroides constituyen una dolencia muy común y la carga genética es un factor a tener en cuenta. Sin embargo, existen
una serie de circunstancias que favorecen su aparición.

  1. Una de las causas más
    habituales es el estreñimiento,
    puesto que la fuerza que se realiza a la hora de defecar ejerce una alta
    presión sobre las venas del recto y del ano.
  2. Aunque parezca
    contradictorio, la diarrea es
    también uno de las causas más frecuentes de la aparición de hemorroides.
  3. Las embarazadas y las parturientas son
    uno de los colectivos en los que las hemorroides tienen mayor incidencia,
    debido a la presión que ejerce el útero sobre la zona, así como por el
    esfuerzo que se realiza durante el parto.

Prevenir antes que curar

Además
de una dieta sana que evite problemas intestinales, hay que conservar una serie
de hábitos muy sencillos que disminuyen enormemente las posibilidades de
aparición:

  1. Es necesario cuidar la báscula, evitando el
    sobrepeso y la obesidad.
  2. No usar ropa muy ajustada en el abdomen.
  3. Evitar permanecer
    sentados durante largos períodos de tiempo y si no es posible, dar pequeños paseos
    periódicamente.
  4. El ejercicio físicoconstante
    se erige como uno de los mejores enemigos de las hemorroides ya que mejora
    la circulación sanguínea.

Tratamientos

Los
tratamientos más extendidos para atacar las hemorroides incluyen la utilización
de pomadas, acompañadas de analgésicos, de efecto antiinflamatorio, por lo que
evitan el dolor y el prurito. En cualquier caso, y debido que no pueden
emplearse de forma ininterrumpida, si el problema persiste hay que acudir al
médico o farmacéutico para que haga un seguimiento correcto. El dolor puede aliviarse
mediante la aplicación de compresas frías o hielo, que se pueden alternar con
baños de agua caliente. En todo caso es imprescindible mantener una buena
higiene anal y no frotar las hemorroides para evitar una posible infección.

La manera
definitiva de curar las hemorroides es eliminándolas, lo que puede conseguirse
siguiendo diferentes métodos. La ligadura en banda consiste en colocar un
anillo de goma alrededor de las hemorroides hasta que éstas desaparecen. También
se puede recurrir a la coagulación por láser, o bien realizando una esclerosis mediante inyecciones. Por último, puede ser necesario llevar a cabo una hemorroidectomía, es decir, una extracción total. La única persona capacitada para
decidir el tratamiento más adecuado es siempre el médico.



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