ESTÁS LEYENDO...

Hepatitis c. la vida sigue igual.

Hepatitis c. la vida sigue igual.

Una persona infectada
puede seguir llevando una vida normal, pero reduciendo el consumo de alcohol y
de fármacos perjudiciales para el hígado, y evitando compartir materiales de
aseo e inyectables

La hepatitis C, enfermedad del hígado producida por un virus de la
familia de los Flavivirus (VHC) descubierto en el año
1989, ha sido calificada a menudo como ?epidemia silenciosa?, ya que las
personas infectadas suelen sentirse perfectamente sanas y pueden mantenerse sin
síntomas durante más de 10-20 años. Es más, hasta un 30 % de los infectados
desconocen cómo, cuándo y dónde adquirieron el virus y quién se lo transmitió.

Cómo se desarrolla la enfermedad

Tras la infección, el VHC invade el organismo, para residir sobre todo
en las células hepáticas y produce una elevación de la concentración de alanina-aminotransferasa (ALT),
enzima que aumenta cuando hay lesiones de las células hepáticas o cardíacas y
cuyas concentraciones normales oscilan entre 10 y 32 unidades/litro. El material
genético del virus, el ácido ribonucleico (ARN) se puede detectar en la sangre
antes del inicio de los síntomas. En el momento en que aparecen los anticuerpos
contra el virus, para lo que pueden pasar meses, puede decirse que el virus se
multiplica y por lo tanto, que la hepatitis ha pasado a una fase crónica.

Según datos de la OMS, el 3 % de la
población mundial están infectadas por el Virus de la Hepatitis C (VHC), lo que
equivale  a más de 170 millones de
personas infectadas

La ?innombrable?

Los expertos denuncian el
desconocimiento general que las Administraciones Sanitarias españolas tienen
sobre el impacto real de la hepatitis C. De hecho, en atención primaria existe
un elevado número de casos que no son derivados al especialista, por lo que no
reciben tratamiento. Además, el miedo al rechazo social de quienes padecen la
enfermedad, en muchos casos les obliga a ocultarla, lo que a la larga resulta
un impedimento para su freno. Ello unido al elevado número de casos que se
incluyen dentro del llamado ?grupo silencioso? compuesto por personas sin
diagnosticar pero que han tenido alguna práctica de alto riesgo y que no
presentan síntomas, explica los elevados datos epidemiológicos que la OMS ha
dado para el mundo entero.

Cómo
se transmite

El VHC se transmite principalmente por sangre y productos
sanguíneos infectados. El intercambio de otros líquidos corporales como el
semen o la saliva muy raramente constituyen vías de transmisión, reservando al
intercambio de flujos sanguíneos el papel principal. que
la prevalencia varía notablemente según el área
geográfica y es La transmisión por medio de transfusiones de sangre o por el
empleo de hemoderivados contaminados fue un importante mecanismo de difusión de
la infección hasta el descubrimiento del VHC y la aplicación del cribado de los
donantes en los bancos de sangre.

Teniendo en cuenta más elevada en los países menos
desarrollados, las vías de transmisión del VHC son:

  1. Recepción
    de sangre durante un procedimiento quirúrgico realizado antes de que las pruebas
    de detección del virus empezaran a ser ampliamente utilizadas a principios
    de la década de los 90.
  2. Comparto
    de agujas durante el consumo intravenoso de drogas. Recientemente se han
    obtenido datos que sugieren que la inhalación nasal de cocaína puede
    constituir un importante y poco conocido factor de riesgo de adquisición
    de la hepatitis C, que estaría en relación con el hecho de compartir la
    cánula con personas infectadas.
  3. El
    uso de cuchillas, cortaúñas, tijeras de barbero, agujas de perforación,
    tatuaje o acupuntura, e incluso cepillos de dientes que hayan estado en
    contacto con sangre infectada por el VHC.
  4. La
    vía de transmisión por contacto sexual se ciñe a la existencia de úlceras
    genitales, hematuria o flujo menstrual.
  5. Otra
    vía de transmisión es el momento del parto en el caso de que la madre esté
    infectada y haya contacto sanguíneo en el momento del parto, lo que se
    conoce como transmisión vertical o perinatal. La
    tasa de contagio aumenta si la madre es además portadora del VIH.
  6. En
    una proporción muy elevada de las personas infectadas, que puede variar
    entre el

30% y 60%, no es posible
reconocer el mecanismo de infección. Estos casos se  conocen como hepatitis esporádicas, de
mecanismo de transmisión desconocido. 
Frecuentemente se trata de personas sometidas a exploraciones cruentas o
intervenciones quirúrgicas, o que han recibido inyecciones terapéuticas o
vacunas con material no esterilizado adecuadamente.

Síntomas

Sólo un 25-30% de las personas infectadas presenta síntomas,
que pueden consistir en:

·        
Oscurecimiento de la orina.

·        
Excrementos de color claro.

·        
Coloración amarilla en ojos y piel.

·        
Malestar general.

·        
Cansancio.

·        
Pérdida del apetito.

·        
Náuseas y vómitos.

·        
Dolor en el cuadrante superior derecho del
abdomen.

·        
Fiebre.

·        
Dolores articulares.

Grupos de
alto riesgo

Existe un elevado número de pacientes sin diagnosticar, por
lo que es aconsejable una detección selectiva general en grupos de alto riesgo:

·        
Consumidores de drogas intravenosas.

·        
Receptores de transfusiones sanguíneas antes de
1992.

·        
Personas sometidas a alguna operación quirúrgica
antes de 1992.

·        
Personal sanitario.

·        
Hemofílicos.

·        
Cualquier persona que se haya tatuado, perforado
la oreja o alguna otra zona del cuerpo y/o se haya sometido a sesiones de
acupuntura.

·        
Personas sometidas a diálisis, esclerosis de
varices, endoscopia o intervenciones dentales en las que se utiliza material no
desechable, que perfora la piel o entra en contacto con las mucosas.

El contagio de
hepatitis C se ha disparado en los últimos años debido a las prácticas cada vez
más extendidas de los piercings, tatuajes o
acupuntura: 800.000 personas, 2 de cada 10 españoles, están contagiadas por
esta enfermedad, la mayoría sin saberlo

Palabras
mayores

Si el 20 % de los casos de hepatitis C
responden a un cuadro agudo, caracterizado por el inicio rápido de la
enfermedad y de corta duración, el 80 % de las personas infectadas sufren una
forma persistente y progresiva de la enfermedad conocida como ?hepatitisCcrónica?. Su
diagnóstico y tratamiento son esenciales porque el VHC puede producir cirrosis
(cicatrización del hígado que bloquea el flujo sanguíneo y provoca muerte
celular y/o cáncer de hígado) o cáncer hepático, con necesidad de transplante.
De hecho, el 50 % de los trasplantes hepáticos son debidos a enfermedades relacionadas
con la hepatitis C, fundamentalmente a insuficiencia hepática. Otras patologías
derivadas son inflamación o tumefacción del hígado, hemorragia digestiva, hepatopatía e insuficiencia hepática.

Existen factores que aceleran la evolución de la hepatitis C hacia la
cirrosis: sexo masculino, edad en el momento de contagio (mientras más tarde se
haya infectado una persona, más rápidamente evoluciona), y el consumo crónico
de alcohol. La coinfección con el virus del sida acelera igualmente la
progresión hacia la cirrosis y sus complicaciones.

Coinfección con
VIH

Como promedio,
aproximadamente el 40 % de los pacientes VIH-positivos presentan asimismo
coinfección por el virus de la hepatitis C, lo que acelera el proceso hacia la
cirrosis y la hepatopatía progresiva con fibrosis.
Esta cifra puede ser mucho más elevada en áreas con una alta prevalencia del uso de drogas por vía parenteral.
Tal y como se ha puesto de manifiesto en los estudios realizados, los pacientes
VIH-positivos coinfectados con el VHC fallecen con
mayor frecuencia a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad hepática
que los pacientes VIH-positivos sin el VHC.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page