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Héroes del silencio.

Héroes del silencio.

Héroes
del silencio

                                 José Vélez
García-Nieto de la
Asociación  

                     Española de Farmacéuticos
de Letras y Artes

De vez en cuando, todos
deberíamos detener un segundo nuestros relojes y el ritmo impuesto por el
llamado día a día para mirar con
atención lo que pasa a nuestro alrededor. Demasiadas veces, los sanitarios nos
asomamos al bosque de los problemas que nos rodean sin prestar el cuidado que
precisa cada árbol, cada flor o cada matojo de los que crecen en la zona
forestal que nos ha encomendado la sociedad.

La salud es lo que importa, esgrimen con energía nuestros
políticos; el gasto en medicamentos se controla con dificultad, dicen
portavoces autorizados que apenas pisan los hospitales y nunca visitan las
atestadas consultas de Atención Primaria; el mundo occidental debe renunciar a
la gratuidad de determinadas prestaciones para que se garantice la
supervivencia del Sistema; la financiación pública de los medicamentos debe
suavizarse con una aportación de los pacientes que elimine el supuesto abuso en
el número de recetas que se prescriben.

Frases elocuentes y argumentos de salón que parecen esconder
la escasa capacitación de nuestros gobernantes ?del color político que sean y
de la jerarquía central, autonómica o municipal que corresponda- para
implicarse sin tapujos en las necesidades sanitarias de la ciudadanía y lograr
el aprovechamiento íntegro de los recursos que tienen entre sus manos.

Y los que menos se quejan ?por lo que pudiera pasar- suelen
ser los pacientes y sus familiares. Todos salen de las farmacias con los
envases agujereados de los medicamentos financiados por la Seguridad Social.
Tardan unos días en conseguir recetas para tratamientos crónicos y casi cada
mes hay que desplazarse a la Inspección o ir dos o tres veces al Centro de
Salud para conseguir el fármaco que ha ordenado el especialista. En
definitiva,  un modelo aplicable a la España de los años
60, que apenas ha evolucionado y que cuenta de antemano con la capacidad
de  aguante de los usuarios.

Si además se pregunta a los ciudadanos como valoran la Sanidad en nuestro país,
lo hacen de forma muy positiva. El cantante Búnburi
no tuvo más remedio que cambiar el nombre de su grupo musical porque los
verdaderos héroes del silencio son nuestros enfermos a la hora de soportar  las incomodidades,  veladas amenazas  y hasta desigualdades territoriales que les
brinda nuestro Sistema de Salud.



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