Higiene bucodentaria.

El Dioscórides
es un tratado de Farmacología en el que se describen no menos de 600 productos
terapéuticos procedentes del reino vegetal, 35 del reino animal y 90 minerales.

Fue escrito por Pedacio
Dioscórides Anazarbeo, médico militar que estuvo al servicio de Nerón hacia los
años 54-58 de nuestra era.

Es uno de los grandes
monumentos de la Medicina ya que su doctrina estuvo vigente más de 1.500 años
(y aún hoy se utiliza por muchísimos herbolarios).

Incluye gran número de
remedios contra los dolores de muelas, putrefacción de las encías, etc.

Como dentífricos
recomienda:

Resina de lentisco,
llamada mastic o almáciga: ?La resina,
mantenla ordinariamente en las polveras compuestas para fregar los dientes.?

Púrpura o bocina: ?Desecada y tomada limpia los dientes, si se
toma una bocina, llena de sal, y se quema en una olla de barro cruda, hácese de
ella un polvo excelente para pulir dientes?.

Perlas: ?Vuelven a estar como unas perlas los
dientes?.

Caracoles: ?Quemadas, las conchas limpian
los dientes?.

Jibia: ?El polvo quemado limpia los dientes?.

Piedra pómez: ?Mundifica
la tova de las encías?. (La tova era el sarro en el castellano antiguo.)

Coral: ?Purifica y hace
blancos los dientes?.

Piedra arábica: ?Hace
blancos los dientes?.

Piedra alabastro:
?Fregarse los dientes con él, porque los purifica y los vuelve blancos como el
cristal?.

Esmeril: ?Es apta para
limpiar los dientes?.

Como puede observarse,
Dioscórides recomendaba como dentífrico carbonato cálcico, producto que
actualmente siguen usando las pastas dentífricas. La púrpura o bocina es un
molusco cuya concha acaba en punta agujereada, por lo que soplando en ella
sirve de ?bocina?. El caparazón machacado, molido y calcinado se reducía a
polvo finísimo que en suma es, como decíamos antes, carbonato cálcico (CO3Ca). Los
antiguos no conocían esto, evidentemente, pero de forma empírica observaron que
el polvo de las conchas marinas de los caracoles, del alabastro (mármol), del
coral e incluso de las mismas perlas – las perlas químicamente están compuestas
básicamente de una sustancia orgánica llamada conquiolina y carbonato cálcico- servía
para limpiar los dientes, librándolos de manchas y concreciones. En cuanto a la
piedra pómez (Lapis Pumex), materia
feldespática, contiene sílice, también usada actualmente para pulir la
superficie de los dientes. Más peligroso sería el esmeril por su riqueza en
corindón, el segundo mineral más duro en la escala de Mohs, sólo superado por
el diamante, y que podría erosionar el esmalte por este motivo. No andaban,
pues, los antiguos tan despistados como pudiera parecer a primera vista. Lo que
sucede es que recurrían, como no podía ser menos, a productos y sustancias
naturales, por no poder disponer de otras fuentes de abastecimiento. Dioscórides también recomienda el uso de los mondadientes,
preferiblemente de lentisco, enebro o viznaga. La viznaga es un arbusto, el
Amni Viznaga, considerado ?caliente y
amigable de los dientes y muelas…?.
Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española
dice de ella: ?cierta planta conocida,
cuyos tallos nos sirven de mondar los dientes; dixose así porque, tomado cada
palito, tiene la forma de la mesma viznaga representada en la corónica, assi se
dixo viznaga ?quasi bisnata?
.

Contra el mal olor de
boca aconseja multitud de masticatorios, sobre todo de origen vegetal: la
almaciga ya citado, el musgo, la mirra, el ébano, las manzanas, etc.

Celso Cornellius Celsus
fue un gran enciclopedista que escribió sobre un gran número de temas. En lo
referente a la higiene bucodentaria recomienda enjuagarse la boca después de
comer con abundante agua fresca, siempre que no sea invierno.

Aconseja: ?Si los dientes son negros y cubiertos de
sarro, es preciso rasparlos y después frotarlos con una opiata compuesta de
hojas de rosas mezcladas con un cuarto de nuez de agalla y otro tanto de mirra.
Es preciso enjuagarse la boca con vino puro, tener la cabeza cubierta, pasear,
darse fricciones en la cabeza y evitar los alimentos ácidos?
. Nada dice de
los dentiscalpium, escarbadientes y
otros productos tan usados y mencionados por otros autores romanos.

FRANCISCO GONZALEZ LARA



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