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Higiene nasal, ¡así se hace!

Higiene nasal, ¡así se hace!

Sonarse mal la nariz puede generar sinusitis, neumonía o, en el caso de bebés menores de dos años, bronquiolitis. En este último caso, los fisioterapeutas recomiendan la fisioterapia respiratoria, lo que podría evitar ingresos, visitas a urgencias, intubaciones, ventilaciones mecánicas, y fibrobroncoscopias, entre otras complicaciones.

Sonarse mal la nariz puede provocar sinusitis, por acumulación de las secreciones en las vías altas debido a un mal drenaje, o bronquiolitis o neumonía, si éstas se acumulan en las vías respiratorias bajas. Así, lo explican los fisioterapeutas madrileños, catalanes, navarros, vascos y gallegos a través de su campaña 12 meses, 12 consejos de salud. “Nos sonamos mal y no se trata solo de que los mocos que no se expulsan del organismo sean molestos, sino que terminan provocando rinitis, otitis, faringitis, sinusitis, entre otras patologías”, explica José Santos, secretario general del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Madrid (CPFCM).

¡Aprende a sonarte!
Según los fisioterapeutas, “lo primero que hay que hacer es aprender a sonarse”, comenta Santos. Con ello evitaremos que se produzcan infecciones en las vías respiratorias altas, susceptibles de desencadenar patologías crónicas como rinitis, sinusitis, otitis, etc, reduciendo también el uso de medicamentos. Para hacerlo correctamente, los fisioterapeutas explican que no sirve de nada sonarse tapándose los dos orificios nasales, sino que hay que hacerlo bloqueando primero uno y después el otro. Una segunda opción consiste en tragarse las secreciones, lo que es más recomendable que dejarlas en la nariz. Además de a sonarse correctamente, los fisioterapeutas invitan a quienes comienzan a tener problemas para respirar a llevar a cabo una buena higiene nasal, es decir, a integrar un lavado nasal en la higiene diaria. Para hacerlo, recomiendan disolver en agua una cucharada de sal, llenar una jeringa e introducir el agua con sal (sin pasarnos de presión) a través de uno de los orificios nasales con la cabeza ladeada hasta que el agua sea expulsada por el otro orificio. Otra opción es hacer lavados nasales con agua de mar y sueros en monodosis que se pueden adquirir en la farmacia.

Agua de mar: un aliado de bandera
Una higiene nasal practicada con regularidad a base de agua de mar, además de reforzar una función defensiva de las mucosas respiratorias y mejorar el drenaje lacrimal, previene de resfriados, de gripe, y reduce la respuesta alérgica por desensibilización de las mucosas. El agua de mar también sirve como hidratante para combatir la alergia, por lo que en primavera es recomendable tomar suplementos a base de agua de mar, que contienen los minerales que el organismo necesita y en las proporciones adecuadas.

Utilizar agua de mar en los lavados nasales tiene también una función detoxificante. El organismo necesita recuperar el equilibrio, eliminando los metales pesados acumulados por los altos niveles de contaminación producidos por la industria, que se inhalan o se consumen después de depositarse en las cosechas de alimentos, en el agua potable y en la tierra. Las fuentes más comunes de metales pesados, además de la procedencia industrial, incluyen plomo de los pulverizadores de pesticidas, de los utensilios de cocina, y de las soldaduras de las latas de hojalata; el cadmio y el plomo del humo de los cigarrillos; el mercurio de los empastes dentales, del pescado contaminado y de los cosméticos; y el aluminio de los antiácidos y los utensilios de cocina. El efecto del agua de mar microfiltrada en frío sobre el tracto gastrointestinal es una ayuda, sobre todo usado al nivel del hígado y del intestino delgado como medio para remover los metales pesados, ya que son dos órganos relacionados con la eliminación de toxinas. Cuando la detoxificación no es completa, se podrían observar síntomas tales como problemas en la piel, asma, eczemas, erupciones, piel seca o problemas respiratorios). Especialistas en nutrición y en medicina metabólica como el doctor Christopher Shade, miembro facultativo e investigador del Metabolic Medical Institute, han apuntado los numerosos beneficios que aporta el complementar la dieta con suplementos a base de agua de mar en procedimientos de detoxificación.


Bronquiolitis
La cosa se complica
Por efecto de los virus y bacterias que se acumulan en las vías respiratorias altas, una higiene nasal incorrecta puede ser desencadentante de patologías crónicas como rinitis, otitis, faringitis, sinusitis, bronquitis, y en el caso los menores de dos años, de bronquiolitis. La bronquiolitis es la inflamación de las vías aéreas pequeñas que se da fundamentalmente en niños menores de 2 años. Según los fisioterapeutas, suele comenzar con los síntomas de un resfriado, es decir, con la obstrucción de la nariz por mucosidad, algo de tos durante dos a tres días, y a veces fiebre. Después, o bien el niño se estaciona, sin empeorar, o bien comienza a toser más, a respirar más deprisa y con dificultad o a respirar haciendo un sonido como un silbido de tono alto o un sonido más grave o de burbujeo. “Esto ocurre porque sus bronquios están obstruidos por la inflamación y por el moco que segrega la propia enfermedad. El proceso acostumbra a durar entre 7 y 12 días, pero es a partir del segundo o tercer día cuando puede acontecer el empeoramiento”, explica Santos.

Según los fisioterapeutas, la bronquiolitis se contagia como un resfriado, es decir, a través del contacto cercano con saliva o moco, también, donde juega un papel importante el contacto a través de las manos con estos fluidos. Por tanto, la medida más eficaz para evitar el contagio es que cualquier persona que vaya a tocar al niño o sus utensilios (chupetes, juguetes, biberones, etc.) se lave previamente las manos. Además, los fisioterapeutas recomiendan evitar, en la medida de lo posible, llevar al niño a la guardería hasta los 3 meses, y si tiene hermanos, hacer que éstos se laven las manos con agua y jabón nada más llegar del colegio o guardería, e impedir que tosan, si están acatarrados, a menos de 1 metro del pequeño. Igualmente recomiendan evitar el contacto del bebé con cualquier persona resfriada o establecer barreras como mascarillas, no fumar dentro de casa y evitar largas esperas en las salas de consulta médicas.

Fisioterapia respiratoria
Entre los tratamientos para combatir la bronquiolitis se encuentra la fisioterapia respiratoria, que pese a que en la actualidad no se aplica todo lo que se debería por el desconocimiento de pacientes y médicos, podría evitar ingresos, visitas a urgencias, intubaciones, ventilaciones mecánicas, y fibrobroncoscopias, entre otras complicaciones. La fisioterapia respiratoria ayuda a eliminar las secreciones acumuladas en las vías respiratorias, evitando así, su obstrucción y permitiendo el correcto paso del aire y previniendo la aparición de complicaciones graves. Además, sirve para rehabilitar la mecánica respiratoria, la permeabilidad bronquial y la re-expansión pulmonar.



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