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Hipersomnia, exceso de sueño

Hipersomnia, exceso de sueño

Hipersomnia, exceso de sueño

En los últimos años los trastornos del sueño han aumentado cerca de un 6% siendo la hipersomnia uno de los más frecuentes por detrás del insomnio y la apnea. El principal síntoma de este trastorno es tener una somnolencia diurna muy elevada, pese a que durante la noche se duerme profundamente y un número de horas adecuado. Su prevalencia se sitúa en torno a un 8% del total de trastornos de sueño. La persona que sufre hipersomnia idiopática siente mucho sueño, llegando a dar cabezadas y a dormirse involuntariamente durante el día, además de tener una elevada sensación de fatiga y cansancio. Junto a este trastorno se puede dar borrachera del sueño, otro trastorno que cursa con un despertar irritable y desorientación en los primeros minutos.

Las personas con hipersomnia no suelen tardar en quedarse dormidas por la noche, aunque hay casos que “presentan dificultades para iniciar el sueño nocturno, principalmente aquellas personas que duermen durante el día o realizan siestas muy largas”, explica el Dr. Alejandro Guillén Riquelme de la Cátedra del Sueño del Universidad de Granada Grupo Lo Monaco. Además, a los que sufren este trastorno “les cuesta mucho despertarse, incluso empleando alarmas. Si no se despiertan pueden dormir una media de 12 a 16 horas”.

Cuando se aplican pruebas para evaluar el sueño, tales como la polisomnografía, se observa un patrón de sueño normal, dándose todas las fases del sueño. Al observar los resultados se aprecia un mayor número de ciclos completos de sueño producidos por un mayor número de horas de sueño, pero no se observa ninguna alteración, de ahí la dificultad de su diagnóstico.

¿Cuándo se suele iniciar la hipersomnia?

La hipersomnia idiopática suele aparecer entre los 15 y los 25 años, y es mucho más complicada que el tener mucho sueño. En la mayoría de los casos la enfermedad suele persistir hasta la vejez. Habitualmente el trastorno no suele desaparecer hasta una edad avanzada, si bien es cierto que a partir de los 50-55 años la intensidad de los síntomas es menos pronunciada. Además, cabe remarcar que esta enfermedad tiene un componente familiar que hace que aumente la probabilidad de que se diagnostique si hay parientes cercanos que también la hayan sufrido.

Para considerar que el trastorno ha desaparecido, el paciente debe despertar espontáneamente en un número de horas normal (entre 7 y 9) durante diez días seguidos. Junto al trastorno se suele dar otros síntomas como dolor de cabeza (un tercio de los pacientes experimenta también este síntoma) debido al esfuerzo para mantenerse despiertos. Además, en algunos casos aparece sintomatología depresiva, según el experto.

En los casos más graves e incapacitantes se suele recomendar el uso de tratamientos farmacológicos. Es habitual dar a la persona estimulantes antes de dormir. Al tomar fármacos estimulantes el sueño es más ligero y esto produce que al paciente le sea más sencillo despertar por la mañana, teniendo menos síntomas.

 





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