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Hipoglucemia: el sustazo del diabético

Hipoglucemia: el sustazo del diabético

Hipoglucemia: el sustazo del diabético

A lo que más teme una persona con diabetes es a la hipoglucemia, una bajada de la glucosa en sangre que provoca un aporte insuficiente de energía a las células del organismo, especialmente a las neuronas, y puede llegar a producir una pérdida de conciencia. Te enseñamos a manejarla.

Los pacientes con diabetes que siguen una medicación con insulina o algunos antidiabéticos orales, pueden sufrir lo que se conoce como bajadas de azúcar, también llamadas en lenguaje médico hipoglucemias. Según explican desde la Federación Española de Diabetes, este tipo de complicación, con sus síntomas característicos, se produce habitualmente cuando los niveles de glucosa en sangre, que son la fuente de energía fundamental para todas las células del organismo, especialmente para el cerebro, están por debajo de lo que se considera normal para una persona diabética (70 mg/dl). Este aporte insuficiente de glucosa y durante un período de tiempo prolongado, hace que las neuronas funcionen mal, pudiendo provocar daños importantes. En ese caso, el organismo tiene la capacidad de generar señales de alarma que no son más que una manera de “quejarse” de que algo no marcha correctamente.

El organismo empieza a reaccionar de manera activa a los valores excesivamente bajos de azúcar a partir de cifras de glucosa en sangre menores a 70 mg/dl.

Señales de alarma

Los síntomas de una hipoglucemia se deben básicamente a dos tipos de circunstancias: la primera es la liberación de algunas hormonas del organismo (síntomas por respuesta hormonal), que intentan contrarrestar los niveles de azúcar bajos; y la segunda circunstancia son los síntomas generados cuando el sistema nervioso (principalmente el cerebro) no funciona adecuadamente y reacciona con dichos síntomas.

¿Por qué se produce la hipoglucemia?

1.      Una dosis excesiva de medicación, especialmente cuando el paciente se trata con insulina o con determinadas pastillas (las más conocidas entre ellas son la familia de medicamentos denominados sulfonilureas).

2.     Un aumento de la absorción de la insulina por mala técnica de inyección, una zona de inyección inapropiada o un incremento de la temperatura en el área de inyección.

3.     Excesiva actividad o ejercicio físicos, o fuera de lo que es habitual para esa persona.

4.      No ingesta o ingesta menor de alimentos cuando corresponde hacerlo, especialmente por una disminución del contenido de hidratos de carbono en los alimentos que toma la persona con diabetes.

5.      Administración de algún fármaco que interacciona con la medicación de la diabetes.

6.     Toma de alcohol, especialmente si es en exceso.

7.     Vómitos o diarreas, que hacen que los nutrientes de los alimentos no se absorban correctamente.

8.      Enfermedades intercurrentes que resulten en un mayor efecto de la insulina (por mal funcionamiento del riñón o del hígado de la persona con diabetes).

Siempre que una persona diabética tenga dudas de si un tratamiento o enfermedad puede implicar un riesgo de hipoglucemia, es importante que consulte a un profesional de la salud con experiencia en el tratamiento de la diabetes.

Leve o grave ¡Actúa!

Desde el punto de vista del paciente, las hipoglucemias se pueden considerar como leves y graves. En caso de hipoglucemia grave, la afectación del cerebro puede llegar a ser tan grave que conduzca al paciente a una situación de coma (pérdida de la conciencia) y convulsiones.

1.      Cuando la persona nota los síntomas, debe actuar con rapidez.

2.      Lo primero es comprobar cuál es el valor de azúcar en sangre (glucemia) mediante la realización de una glucemia capilar (pinchándose en el dedo). Un valor de glucemia por debajo de 70 mg/dl confirmará que, efectivamente, se trata de una hipoglucemia.

3.      La persona deberá tomar sin demora alimentos que contengan glucosa que se absorba rápidamente (hidratos de carbono de absorción rápida), y aumente la glucosa en sangre con rapidez. En general, se recomienda que contengan aproximadamente una ración de hidratos de carbono (15 gramos). Algunos ejemplos de una ración de este tipo de alimentos son: 2 sobres de azúcar de cafetería, o 3 terrones, o 1 cucharada sopera de azúcar, o 1 cucharada sopera de miel; 1 vaso de bebida azucarada (tipo cola o naranjada). 1 vaso de zumo de fruta envasado. Productos comercializados que contienen glucosa.

4.      Una vez hecho esto, aproximadamente a los 15 minutos, se comprobará que el valor de la glucemia sea superior a 70 mg/dl. Si no fuese así, se recomienda volver a repetir otra vez la ingestión de una ración de hidratos de carbono de absorción rápida (tal como se ha descrito antes). Es recomendable que, si ello no solventa el episodio, se consulte en un centro sanitario.

5.      En caso de hipoglucemia grave, es decir, aquella que requiere la asistencia de una tercera persona, se debe colocar al paciente en una posición de seguridad, habitualmente, tendido y de lado. Si ha perdido la conciencia, no se le debe administrar alimentos por la boca. A continuación debe administrársele Glucagón y avisar a los servicios de emergencia u organizar el traslado a un centro sanitario. Una vez administrado el glucagón, a los pocos minutos, el paciente recobrará la conciencia, momento en que se le deberá dar alimentos con la misma pauta que para el tratamiento de la hipoglucemia leve.





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  1. Juana Virrueta Jiménez de Villalobos

    3 septiembre

    Cuan importante es dar toda la información necesaria a un paciente diabético. Gracias por toda la información. Soy una persona con diabetes.

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