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Ictus, controla tu tensión arterial.

Ictus, controla tu tensión arterial.

Primera causa de muerte en la población
femenina y segunda en la masculina, el accidente vascular cerebral o ictus está
íntimamente ligado a la hipertensión. De ahí que en Europa, donde la tensión se
controla menos eficazmente, se produzca hasta un 60 % más de casos que al otro
lado del Atlántico.

El ictus es
un accidente de la circulación cerebral, provocado la mayoría de las veces
(hasta un 80% de los casos), por la formación de un coágulo que obstruye total
o parcialmente una arteria. En el 20 % restante 
el ictus se produce como consecuencia de la rotura de una arteria,
provocando una hemorragia. En todos los casos, la circulación de la sangre se
paraliza y deja de regar determinadas zonas del cerebro, provocando la muerte o
entrañando lesiones a menudo irreversibles. En España, según los datos
oficiales, esta enfermedad silenciosa provoca unas 36.000 muertes anuales y más
de 100.000 hospitalizaciones.

 

Factores de riesgo

Aunque se
trata de una enfermedad silenciosa, ya que no avisa antes de su llegada con
síntomas reconocibles a primera vista o con dolor, sus factores de riesgo sí
son claramente reconocibles. El más importante, además de fácilmente
modificable y controlable, es la hipertensión arterial. Otros factores que
predisponen para sufrir un ictus son la edad, el consumo de alcohol y/o tabaco,
la hipercolesterolemia, la diabetes, la fibrilación auricular o la hipertrofia
ventricular izquierda (engrosamiento del corazón).

EDAD. Según se desprende del estudio RIHMA (Riesgo de Ictus en
Mujeres con Hipertensión Arterial), el riesgo de ictus en la mujer aumenta un
1% cada año.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL. Aunque todo el mundo cree que la
consecuencia más grave de padecer hipertensión arterial, es sufrir un infarto
de miocardio, el riesgo de ictus entre los hipertensos es mayor aún que el de
infarto. Tal y como apuntan las conclusiones del estudio RIHMA, entre las
mujeres el riesgo de ictus se sitúa en torno al 20% frente al 12% de una
enfermedad coronaria. Si una tensión normal equivale a menos de 140/90 mm Hg,
cada incremento de 10 unidades de presión arterial sistólica aumenta el riesgo
de ictus en la mujer hasta un 16 % por ciento.

FIBRILACIÓN AURICULAR. Una mujer que padece fibrilación
auricular (las dos cavidades pequeñas del corazón vibran en lugar de latir
eficazmente) verá aumentado hasta un 46% el riesgo de ictus. El mecanismo por
el que se produce este aumento de riesgo es que parte de la sangre no se bombea
totalmente,  por lo que se acumula y
forma coágulos. Cuando un coágulo entra en la circulación y queda atrapado en
una arteria estrechada del cerebro, es cuando se produce el accidente
cerebrovascular.

HIPERTROFIA VENTRICULAR IZQUIERDA. Según el estudio RIHMA, una mujer que
padece hipertrofia ventricular izquierda (engrosamiento del corazón), verá
aumentado el riesgo de ictus en un 34%.

¿Y después del ictus?

Un tercio de
las personas que han sufrido un ictus tienen muchas probabilidades de tener
otro en los cinco años siguientes. Por lo tanto, para ellas más que nunca es
fundamental seguir una serie de pautas de vida y alimentación, que le permitan:

1. Optimizar
el proceso de coagulación de la sangre, con objeto de disminuir los riesgos de
formación de coágulos. En este proceso adquieren un papel fundamental los
ácidos grasos Omega 3.

2. Luchando
contra los factores de riesgo, entre los que se cuentan el exceso de colesterol
malo (LDL) y los triglicéridos. Para ello conviene repartir bien el consumo de
grasas en los alimentos, evitando las grasas saturadas (mantequilla, carnes
grasas, salsas, fritos, aperitivos salados y pastelería), y aumentando las
monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (pescados grasos como el
salmón, y azules como el boquerón y la sardina?).

3. Controlando
los niveles de hipertensión arterial, gracias a un consumo bajo en sal y, si es
necesario, a un tratamiento médico asociado.

4. Haciendo
una actividad física que permita la pérdida de kilos y el equilibrio de la
glucemia.



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