IMPLANTE DENTAL. Lo más actual para sustituir la pérdida de piezas

Publicado por el 07/05/2008
999208.jpg


 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos


 

El mantenimiento de una dentadura sana y completa es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y para desarrollar una vida social satisfactoria. Sin embargo, cualquier persona puede sufrir la pérdida de una pieza dental y, en este caso, se hace necesario su sustitución. Los implantes dentales, además de su discreción, reemplazan los dientes perdidos de una forma cómoda y eficaz.


 

 

¿Qué son los implantes dentales?

 

Según el Ilustre Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y Estomatólogos de España,  un implante (o fijación) es una pequeña pieza alargada con forma de tornillo (también puede ser cilíndrica) de un material biocompatible especial (generalmente, titanio), que, instalado en los huesos maxilares, se “fusiona” con éstos al cabo de unas cuantas semanas (lo que se conoce como oseointegración).

Los implantes se comportan, de este modo, como raíces de dientes ausentes que permiten brindar anclaje a prótesis sustitutivas del diente o de los dientes perdidos.

La doctora Carolina Benalal, cirujano dentista de la clínica SoloImplantes, explica:“Una vez que se pierde una pieza dental se inicia una fase de regeneración del hueso del alveolo donde ha quedado el hueco. Cualquier plazo por encima de dicho período –que suele tener un tope de 6 meses- pone en peligro la solución implantaria ya que, una vez que se forma el hueso y se mineraliza, si no tiene actividad, es decir, si no tiene algo metido dentro (como un implante) se empieza a desmineralizar y a reabsorber”.

Si bien estos casos no implican la imposibilidad de colocar un implante, sí dificultan y encarecen todo el proceso.

 

Naturaleza del tratamiento

 

En general, aunque existen variaciones, los pasos más convencionales para colocar un implante consisten en:

 

1. Estudio, evaluación y planificación: Es preciso realizar un análisis médico y odontológico previo de la situación de cada paciente. En esta fase se evaluan la salud dental, la calidad ósea del maxilar o de la mandíbula y los hábitos de higiene llevados a cabo por el paciente. En caso de que el diagnóstico aconseje la implantación, se planificará el programa de tratamiento y se realizará la intervención.

 

2. Colocación quirúrgica del implante: Esta intervención puede realizarse generalmente en la consulta bajo anestesia local. Se corta la mucosa de la encía y se labra un lecho en el que se introduce el implante (roscado o a presión). Una vez colocado, se sutura la encía, bien dejando los implantes totalmente enterrados debajo de ella (en este caso, deberán descubrirse al cabo de un tiempo por medio de otra pequeña incisión quirúrgica), bien dejándolos aflorar al exterior mediante una abertura. En este caso, podrían ser conectados inmediatamente a la prótesis. El hueso madurará en torno a la nueva raíz.

 

3. Cicatrización: El implante tiene que integrarse en el organismo. Su unión al hueso se produce en la fase de osteointegración, que dura de 3 a 6 meses. A lo largo de este tiempo, los implantes están bajo la superficie de las encías y se van uniendo de manera gradual al hueso. Mientras dura esta fase, el paciente usará una prótesis provisional y acudirá a revisiones periódicas.

 

4. Colocación de los pilares para la prótesis: El implante se descubre mediante una pequeña incisión en la encía y se colocan encima unas pequeñas piezas que servirán de soporte para los dientes artificiales.

 

5. Colocación de una corona de porcelana.

 

 

En ocasiones, cuando el hueso es insuficiente, se puede utilizar algún material de relleno o recrecido óseo (hueso autólogo, del propio paciente; hueso liofilizado de bovino; materiales aloplásticos mineralizados; etc.), y procedimientos de fijación u osteosíntesis (como membranas poliméricas, mallas metálicas, minitornillos o minichinchetas).

 

 

Implantes dentales para niños

 

Algunos niños pueden llegar a sentir rechazo social ante la pérdida de piezas dentales. En estos casos, los padres deben plantearse el uso de implantes como una de las opciones terapéuticas.

Cualquier persona puede ser candidato a un implante dental. Sin embargo, cuando se trata de niños, la situación se complica más. Ante la pérdida de una pieza dental en un niño, hay que pensar las alternativas terapéuticas con más detenimiento. ¿Por qué?: “Aunque no existen demasiadas evidencias en este sentido, se estima que el crecimiento facial del niño continúa hasta, aproximadamente, entre los 16 y los 21 años de edad”, aclara la doctora Carolina Benalal. Esta circunstancia determina enormemente la decisión de elegir un tratamiento u otro ante la pérdida de un diente, debido a las posibles complicaciones que pueden derivarse de los implantes en los pacientes más jóvenes.

Lo ideal es esperar a que el niño alcance su máximo de crecimiento para evitar atrofias en la zona del implante. Por tanto, sólo cuando el niño complete el período de crecimiento óseo facial será posible que reciba un implante de manera exitosa.

En caso de que el niño no haya llegado a esa etapa de madurez ósea requerida, el implante colocado podría sufrir modificaciones.

 

Cuidado preventivo

 

Es fundamental adquirir adecuados hábitos de higiene oral, puesto que ésta garantizará el éxito del implante. Su cirujano y el protesista le proporcionarán las instrucciones precisas para que usted aprenda a mantener limpios sus implantes de forma permanente. Además, deberá asistir a controles periódicos en su dentista.

Es destacable el hecho de que el hábito tabáquico es muy desfavorable para la oseointegración de los implantes, así como para la prevención de periimplantitis (infección alrededor de los implantes que puede degenerar en la pérdida de los mismos).

 

En cuanto a los cuidados generales para mantener una buena salud bucodental, estos son algunos de ellos:


- Cepillado después de cada comida: Se deben cepillar todas las piezas dentales por su cara externa, desde la encía y con un movimiento vertical barrido, tanto para los dientes inferiores como para los superiores. En el caso de los dientes inferiores, el movimiento deberá comenzar en el límite de la encía y dirigirse de abajo arriba, hacia el borde libre. No debemos olvidar la cara interna de los dientes. El tiempo del cepillado debe durar, al menos, tres minutos.



- Cambiar de cepillo

cada tres meses y escoger un dentífrico adecuado: se deberá elegir cuidadosamente el tipo de cepillo que se adapte a las necesidades y características de las encías. En cuanto a la pasta de dientes, consulta con el especialista o farmacéutico ya que existe una amplia gama en el mercado: para encías sensibles, blanqueadoras, con flúor, para niños…



- Hilo dental:

Se utiliza para eliminar la placa bacteriana que permanece entre los dientes. El hilo dental es muy útil para aquellas personas que llevan prótesis e implantes y tienen huecos a los que el cepillo no puede llegar. Además, los bastoncillos dentales y los cepillitos interdentales también eliminan los restos alimenticios, al mismo tiempo que masajean las encías.



- Visita periódica al dentista:

Es muy importante asistir a la consulta del dentista cada seis meses para que nos haga una revisión general. De este modo, el especialista podrá detectar a tiempo las posibles caries existentes o realizarte una limpieza para eliminar el sarro acumulado.


La revolución nanotecnológica


La nanotecnología es la ciencia que se aplica a nivel molecular y está relacionada con el tamaño de las partículas (nanopartículas). Está empezando a introducirse en una gran variedad de productos y promete acelerar el desarrollo de la vida humana. Según un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), se calcula que esta técnica estará presente en un 15% de los productos en el año 2015.


Gracias a esta tecnología de última generación, es posible atender a aquellos pacientes que antes no podían recibir tratamientos de implantes. Clínicas Vital Dent, por ejemplo, aplica esta innovadora tecnología para crear soluciones más seguras y personalizadas.


La novedad que presenta este tratamiento es la incorporación, en la superficie microrugosa del implante, de nanocristales de fosfato cálcico que aumenta la osteointegración, lo cual aporta una mayor estabilidad, más casos tratados y menos duración del tratamiento. Dicha reducción puede llegar a la mitad de tiempo, lo cual supone una extraordinaria mejora en la calidad de vida del paciente.