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Impotencia sexual, con la crisis más

Impotencia sexual, con la crisis más

Popularmente conocida como impotencia sexual, la disfunción eréctil podría estar aumentando por la ansiedad que genera la crisis. Los últimos estudios aportan nuevos datos al señalar a la propia actividad sexual como preservadora de la función eréctil


 

La Semana Urológica Europea celebrada recientemente lo confirmaba: dos millones de españoles de entre 40 y 50 años sufre una disfunción eréctil (DE). Pese a que cada vez es más frecuente que el varón acuda a la consulta por un problema relacionado con su sexualidad, sólo el 30% de los varones con disfunción eréctil acude a la consulta, debido al pudor y los falsos mitos que rodean a esta alteración sexual.

 

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos


 


Crisis: también sexual

Esta situación se ha visto incrementada en los últimos meses debido a las consecuencias de la crisis económica. L
os urólogos hablan de un aumento de los casos de impotencia debido a la ansiedad que genera la crisis
, y sobre todo por el aumento en el número de parados que se está viviendo. Según el doctor Ignacio Moncada, coordinador del Grupo de Andrología de la AEU,  “la preocupación por la crisis provoca insomnio, falta de apetito, cansancio, tristeza, nerviosismo, irritabilidad y pesimismo. En este sentido sí puede decirse que la crisis está empeorando las relaciones sexuales, pero hay que ubicar las cosas en su contexto y relacionarla con la lógica preocupación que conlleva vivir un problema económico determinado. Atribuir un aumento de casos expresamente a la crisis me parece un poco exagerado”, añade.

Para el doctor Luis Prieto, responsable del departamento de Urología del Instituto Bernabeu y miembro de la Asociación Española de Urología, la ansiedad desempeña un papel doble: primero como inicio u origen de la misma y, segundo, como mantenimiento de la disfunción. La ansiedad que genera un despido es clara, y así se está viendo en el aumento de casos de origen psicógeno en nuestras consultas. El perfil del varón que visita las consultas urológicas por este motivo “es un hombre de 35 a 45 años, sin alteraciones orgánicas, relaciones sexuales previas satisfactorias, pero que a partir de un expediente de regulación de empleo o cese en su actividad laboral, sugiere que empiezan a aflorar problemas de pareja”. Para este tipo de problemas, que suelen solucionarse solos, “puede ser de gran ayuda una entrevista especializada con el urólogo”, añade.

 


¿Por qué me ocurre esto, doctor?

Según el doctor Moncada, se sabe que hay dos causas fundamentales: una de tipo físico (en el 80-90% de los casos) y otra de tipo psicológico, mucho menos frecuente.

  • Los problemas físicos tienen que ver con la propia mecánica de la erección: durante ésta, el pene se llena de sangre a presión. Cuando hay un problema de disfunción lo que ocurre es que hay fallos en el sistema vascular o fallos en el control neurológico que impiden el correcto llenado de sangre. Esto es común en hombres diabéticos, con hipertensión, con hipercolesterolemia o que han sido fumadores o bebedores, etc. “Todos estos factores de riesgo cardiovascular inciden en este problema”, señala en doctor Moncada, por lo que la imposibilidad de alcanzar la erección pueden ser el aviso de una enfermedad cardiovascular, y necesita rápidamente del diagnóstico de un urólogo ante las primeras manifestaciones. El 80% de los casos de disfunción eréctil son debidos a una causa orgánica, siendo la más frecuente la enfermedad vascular, seguida de problemas neurológicos y hormonales.

  • Los problemas psicológicos son normalmente pasajeros y mucho más frecuentes en gente joven. Suelen estar ligados a una circunstancia determinada, manifestándose con una mujer sí o con una pareja sí y con otra no, o incluso pueden no manifestarse  con la masturbación no sí con una relación. En definitiva, la disfunción eréctil de tipo psicológico es menos consistente y situacional.



 


Nada que ver con el envejecimiento

Los expertos de la Asociación Española de Urología (AEU) hacen hincapié en la necesidad de desterrar creencias como la de que los problemas para alcanzar una erección son normales en hombres mayores, aunque insisten en la necesidad de que la población masculina acuda a una revisión anual de próstata a partir de los cincuenta años, ya que sólo uno de cada tres hombres afectados consulta al especialista por este problema.Para el doctor Ignacio Moncada, coordinador del Grupo de Andrología de la AEUy Jefe del Departamento de Urología del Hospital de la Zarzuela (Madrid)“aunque el paciente va adquiriendo poco a poco conciencia de que la disfunción eréctil es una enfermedad, muchos hombres aún siguen asumiendo que es algo normal asociado al envejecimiento. Esa idea hay que desterrarla, ya que no hay edad para dejar de tener una sexualidad normal. A esto se añade que los varones tardan mucho en ir al médico y que siga siendo muy frecuente que tarden varios años en acudir por un problema de erección”.


 


Sobre la pista de algo peor

Según el doctor Carlos Llorente, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid, el diagnóstico precoz de la disfunción eréctil es clave porque permite el uso de un tratamiento efectivo que puede garantizar la supervivencia en un 80 por ciento de los casos en los que hay una patología detrás. Llorente insiste en que sólo en Europa cada año se detectan 346.000 casos de cáncer prostático, que en España provoca la muerte anual de unos 5.800 españoles y que es la tercera causa de fallecimiento por tumor en el varón, tras el de pulmón y el de estómago. Otras complicaciones frecuentes son la hiperplasia benigna (HBP), que representa un crecimiento progresivo de la próstata que deriva en múltiples alteraciones al orinar, y la prostatitis, una inflamación e infección de esta glándula que constituye la dolencia más frecuente en el varón joven.


¿Tiene tratamiento?

Según el doctor Moncada, existen distintas opciones de tratamiento para la DE y siempre se opta por ir de las menos a las más agresivas. El tratamiento oral es el menos invasivo y actualmente resuelve entre un 60-70% de los casos. “Sin embargo, todavía en un 30-40% de los varones es preciso recurrir a la cirugía o a otras medidas como son las inyecciones intracavernosas o el implante de prótesis. Lo más importante es que existen diferentes opciones y que son eficaces y seguras para cada caso”, concluye Moncada. “Lógicamente, en una persona de 80 años la sexualidad no es la misma que en un hombre de 20. La disfunción eréctil tiene  que cumplir en cierta medida su papel. De cualquier forma, si hay problemas de erección hay que buscar un tratamiento porque hay soluciones. La buena noticia desde que aparecieron los fármacos ha aumentado el número de personas que acuden a las consultas y ahora es más común ver a hombres porque saben que hay tratamientos y soluciones que vienen a las consultas a vernos y a buscar un tratamiento”, añade.


 


“Fumar provoca impotencia”

No es solo una de las leyendas que podemos leer en las cajetillas de tabaco. Es una verdad demostrada que se ha podido constatar en las I Jornadas Estatales de Actualización en Sexología Clínica celebradas recientemente en Málaga, simultáneamente con la V Reunión de la Academia Internacional de Sexología Médica. Según las conclusiones allí expuestas, el tabaquismo además de aumentar las disfunciones sexuales, disminuye la excitabilidad y retarda el orgasmo: en ellas dificulta la lubricación vaginal y en ellos reduce el flujo sanguíneo del pene, dificultando la erección. Tal y como ha expuesto el doctor Francisco Cabello, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, los datos de un estudio llevado a cabo en 2.288 varones, un 43,3% de los encuestados presentaron alguna disfunción sexual siendo el tabaco el factor de mayor incidencia. “Veinte cigarrillos diarios son suficientes para incrementar hasta un 60% el riesgo de padecer disfunción eréctil en hombres fumadores”, asegura Cabello. Además, según Cabello, la imagen del “cigarrito de después” tiene que cambiar. “Desde un punto de vista científico, la necesidad de fumar después de una relación sexual demuestra una satisfacción pobre, ya que una respuesta orgásmica saludable conlleva liberación de endorfinas, lo que provoca en la persona un efecto de saciedad y bienestar”, afirma el experto. Además, la exposición prenatal al tabaquismo materno causa otras alteraciones en el aparato reproductor masculino, como mayor incidencia en cáncer testicular, reducción de la calidad del semen y del tamaño testicular. Otra de las conclusiones allí expuestas es el papel especialmente destructor que el tabaco juega en la salud de la mujer, aumentando el riesgo de aborto espontáneo un 28%, el riesgo de embarazo ectópico al doble y disminuyendo el peso de los neonatos.



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