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Incontinencia de orina. no pongas excusas.

Incontinencia de orina. no pongas excusas.

Asumida erróneamente como algo consustancial al envejecimiento, sólo uno de cada diez pacientes consulta al médico sobre su incontinencia urinaria

La incontinencia es una enfermedad “absolutamente compatible con llevar una vida normal, ya que gracias a las terapias existentes entre el 80 y el 90% de los casos son curables o, al menos, muy mejorables

Asumida erróneamente como algo consustancial al envejecimiento, la incontinencia urinaria no suele ser plato de gusto a plantear en una conversación. Se trata de un tratorno de la micción que las personas suelen asumir como algo “vergonzante”, por lo que se resisten a hablar de él incluso con quien podría ayudarle. De hecho, sólo uno de cada diez pacientes consulta a su médico sobre este problema. A nadie le gusta tener “escapes” y mucho menos hablar de ellos. Sin embargo, los expertos estiman que dos millones de españoles padecen incontinencia urinaria, que afecta en mayor medida a las mujeres(en muchos casos debido a los esfuerzos del parto), las personas mayores y los niños pero que puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos.

Según el Dr. Carlos Rioja, jefe de sección del Servicio de Urología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza y presidente del Consejo Nacional de la Salud Vesical de la AEU, en muchos casos los pacientes incontinentes tienen escapes de orina todos los días e incluso varias veces al día, por lo que la pérdida involuntaria de orina es una enfermedad que afecta de forma muy importante a la calidad de vida de quien la padece e interfiere en su actividad laboral, relaciones sociales y familiares e incluso en las sexuales. “El hecho que de la incontinencia continúe siendo un tema tabú, hace que los pacientes experimenten vergüenza, pérdida de autoestima, depresión y aislamiento. El impacto de la incontinencia urinaria sobre la esfera emocional del enfermo es tan negativo que puede llevarle incluso a la depresión”, afirma el Dr. Rioja.

En las mujeres

Más del 8% de las mujeres con edades comprendidas entre los 35 y los 50 años ha tenido algún episodio de incontinencia, porcentaje que se incrementa hasta el 12% a partir de los 55 años. En este sentido, cabe destacar que la incontinencia de orina que afecta a las mujeres durante la menopausia tiene casi siempre un denominador común: son mujeres que han tenido hijos, por lo que se ha debilitado su musculatura perineal. Existen diferentes tipos de incontinencia:

  1. De esfuerzo
  2. , en la que las pérdidas de orina están asociadas o cualquier actividad física o movimiento. Entre los principales factores de riesgo en este tipo de incontinencia están el embarazo y los partos, por el traumatismo que se produce en la zona pelviana que debilita el periné. A ello hay que añadir los cambios hormonales que se producen durante la menopausia y el envejecimiento. En este sentido, el Dr. Xavier Iglesias Guiu, coordinador del Grupo Español de Suelo Pelviano de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), explica que “existen ejercicios que deben realizarse después de los partos que ayudan a fortalecer los músculos de la pelvis y que, si la mujer es constante en su realización, puede prevenir las pérdidas de orina en la menopausia”. Este experto apunta que en España existe muy poca cultura en ese sentido, al contrario de lo que ocurre en otros países de Europa. Además de los ejercicios, este tipo de incontinencia se resuelve con tratamiento quirúrgico en el 80% de los casos, aunque suelen concurrir las pérdidas transcurridos 10 ó 15 años.

  3. Incontinencia de urgencia:
  4. (se produce un deseo miccional previo y no se pueden aguantar las ganas de orinar), cuya causa es la contracción involuntaria del detrusor (vejiga hiperactiva) y que puede ser secundaria a alguna patología urológica.

  5. La incontinencia de orina mixta en la mujer, que se produce por un doble mecanismo: hiperactividad del detrusor e incompetencia de los mecanismos de los esfínteres.
  6. Incontinencia inconsciente
  7. , en la que las pérdidas están asociadas a un daño neurológico o a circunstancias especiales (suelen ser personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, lesiones medulares y otros trastornos como el Parkinson).

En los niños

En los niños la incontinencia urinaria recibe el nombre de enuresis, cuyo origen, contrariamente a lo que se creía, es hormonal, y no psicológico.

  1. Este tipo de enuresis se debe a un trastorno en la producción de la hormona antidiurética, que controla la filtración de orina durante el sueño y que, en esos casos, permite que los riñones filtren gran cantidad de orina por la noche, lo que da lugar a escapes.
  2. Aunque es la causa más frecuente de enuresis, en ocasiones también se registran casos de vejiga hiperactiva en niños.

En los hombres

  • En los varones, según el Dr. Rioja, el tipo de incontinencia más frecuente es la denominada “incontinencia yatrógena”, que aparece como consecuencia de intervenciones quirúrgicas, como las realizadas en los casos de cáncer de próstata.
  • En el resto de los casos, la incontinencia se debe a trastornos neurológicos o a hiperactividad vesical.
  • En las personas mayores

    Se estima que el 15% de la población mayor de 65 años padece incontinencia urinaria. Según explica el doctor Isidoro Ruipérez, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Central de la Cruz Roja de Madrid, “las personas mayores achacan los escapes de orina a la vejez y, por ello, son muy reacias a acudir al médico. De hecho, pueden tardar hasta dos años en consultar sobre el problema desde los primeros episodios de incontinencia”. Sin embargo, la incontinencia de orina tiene en las personas mayores una repercusión muy importante de carácter social, familiar, higiénico, psicológico, económico e incluso otros trastornos de la salud. En este sentido, el Dr. Ruipérez señala que “las consecuencias de este trastorno pueden abarcar desde aislamiento y depresión hasta úlceras por presión, infecciones por sondajes, en el caso de que los haya, e incluso una gran dependencia física”.

    Prevención y tratamiento

    Muchos de los casos de incontinencia urinaria podrían ser tratados en las consultas de Atención Primaria. Sin embargo, el doctor Rafael Rodríguez Martín, secretario del Grupo de Estudio del Enfermo Urológico de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), apunta que “la mayoría de las incontinencias leves o moderadas pasan desapercibidas ante el médico de familia porque el paciente niega el problema o lo considera un problema menor, o bien porque lo asume como algo natural e inevitable, siente vergüenza o desconoce la existencia de tratamientos”. Precisamente por ello el doctor Rodríguez Martín considera que, ante la menor sospecha de incontinencia, los médicos de familia deben hacer una búsqueda activa, valiéndose de cualquier contacto y a través de la historia clínica del paciente.

    A juicio del Dr. Rioja, todo cambiaría si la población se concienciara de que entre el 80 y el 90% de los casos de incontinencia urinaria son curables o, al menos, muy mejorables, ya sea con técnicas farmacológicas o quirúrgicas, motivo que ha llevado a diversas sociedades médicas, profesionales, de pacientes y consumidores, a promover una campaña de educación sanitaria que, patrocinada por los laboratorios Almirall Prodesfarma y Pharmacia, tiene como objetivo dar a conocer esta enfermedad y concienciar a la sociedad de que la incontinencia urinaria no tiene por qué condicionar nuestra calidad de vida ni ser un obstáculo a la hora de desarrollar cualquier actividad cotidiana. La campaña, titulada ¿Incontinencia urinaria? No pongas excusas…, se extenderá a lo largo de 2002 y primeros meses de 2003.

    Medidas generales

  • Medidas higiénico-dietéticas: uso de ropa con sistemas de apertura y cierre sencillos (elásticos, velcros?), la reducción del consumo de excitantes como el alcohol, café, té, etc. , y el cambio en la ingestión de líquidos en la tarde-noche.
  • Evitar o cambiar los fármacos diuréticos, psicofármacos y alfabloqueantes que potencian la incontinencia, siempre que fuera posible.
  • En los ancianos, modificar su hábitat, reduciendo las barreras arquitectónicas, tratando de conseguir que el retrete sea accesible o pueda disponer de un orinal cercano.
  • La incontinencia interfiere en:

    1. El sueño, afectando al descanso, puesto que obliga a levantase varias veces durante la noche, provocando fatiga y alteraciones del sueño.
    2. El bienestar emocional: los afectados muestran cambios bruscos de humor, vergüenza, hipocondría, pesimismo y depresión, afectando a sus actividades sociales.
    3. El bienestar físico, ya que muchas personas dejan de hacer ejercicio, teniendo que renunciar a los beneficios que aporta al organismo para estar en forma.
    4. Las relaciones sexuales.

    Sólo una quinta parte de las personas mayores de 65 años sabe que la incontinencia urinaria puede tener solución, pudiendo tardar hasta dos años en consultarla con su médico



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