Infarto de miocardio. qué comer tras la crisis.

Publicado por el 01/01/2004

Superado el susto todo se cuestiona: qué comer, qué
beber, qué grasas evitar, qué alimentos erradicar definitivamente? Es evidente
que esta dura prueba obliga a replantear seriamente el ?modus vivendi? de la
persona infartada

¿Qué es un infarto?

El infarto de miocardio
supone la necrosis o muerte de uno de los tejidos del músculo cardíaco,
provocada por la falta de oxígeno. Esta falta de oxígeno está producida por la
presencia de fragmentos de placa de ateroma en los vasos coronarios, que son
los que llevan oxígeno y nutrientes al corazón. Las placas de ateroma
comprometen en mayor o menor grado el flujo de oxígeno y nutrientes al propio
corazón, con efectos que varían desde una angina de
pecho
(cuando la interrupción del flujo de sangre al corazón es
temporal) a un infarto de miocardio (cuando es permanente e irreversible).

Una vuelta a la serenidad

Después de un infarto existen
miles de ideas preconcebidas que impiden al infartado ver las cosas con
serenidad, obsesionándole de tal manera que llegan a eliminar de su dieta
nutrientes que siguen siendo necesarios, o cuando menos no resultan tan dañinos
como creía. Es cierto que ahora más que nunca hay que vigilar el buen estado de
las arterias y del sistema cardiovascular, como también lo es que el ejercicio
físico y que muchos parámetros nutricionales juegan un rol importante en la
prevención cardiovascular: la naturaleza de los lípidos, el papel de los
antioxidantes, de la sal en caso de hipertensión y de algunos minerales como el
calcio o el magnesio tienen mucho que decir.

Controla las grasas saturadas

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Con la edad, la
pared de las arterias se endurece y se vuelve más frágil, fenómeno que se
acentúa con el consumo excesivo de grasas saturadas, que a su vez favorecen el
depósito de placas de ateroma.

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 Nunca excedas los 20 g. diarios.

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Limita al máximo
el consumo de mantequilla, natas, salsas, carnes grasas, charcutería, quesos,
productos lácteos, leche entera, pasteles, galletas saladas de aperitivos,
frituras y patatas chips.

Elige las insaturadas

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Las grasas
insaturadas engloban las monoinsaturadas, presentes sobre todo en el aceite de
oliva, y las poliinsaturadas, que incluyen los ácidos omega 6, presentes en la
mayoría de aceites y algunas margarinas, y los ácidos omega 3, presentes en el
aceite de colza y el de nuez y en algunas margarinas, así como en pescados
grasos y azules.

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Consume al día 20
g de margarina poliinsaturada o mantequilla ligera (con un 41 % de materia
grasa en lugar de un 82%), una cucharada sopera de aceite de oliva o girasol
para cocinar, y una cucharada sopera de aceite de colza, soja o nuez para las
ensaladas.

Controla el colesterol

Quienes además tienen exceso
de colesterol en la sangre deben limitar el consumo de alimentos ricos en
colesterol como el hígado y la yema de huevo, y consumir margarinas ricas en
fitoesteroles, moléculas capaces de reducir la tasa siempre y cuando se consuman
unos 20 g. diarios.

Consume antioxidantes

Teniendo en cuenta que la
oxidación contribuye a la formación de las placas de ateroma, consumir
antioxidantes puede resultar de gran ayuda. Los alimentos ricos en
antioxidantes son las frutas y verduras, sobre todo ricas en vitamina C
(cítricos, verduras de hoja verde) y E (tomate) y los betacarotenos
(zanahorias, boniatos?). El chocolate (sobre todo negro) y el vino rojo aportan
también antioxidantes, pero por razones evidentes hay que consumirlos con
precaución.

Bebe mucha agua

La falta de líquido nos lleva
a un círculo vicioso: líquido insuficiente deshidratación = tendencia a la
concentración del volumen sanguíneo y poca fluidez de la sangre.

STOP al tabaco

Una amplia revisión
bibliográfica llevada a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de
Notario ha demostrado que dejar de fumar después de un infarto disminuye la
mortalidad hasta en un 61 %, fenómeno que afecta por igual a ambos sexos.

Calcio y magnesio:

Aumenta su consumo

Estos dos minerales son
determinantes en la salud cardiovascular, actuando sobre los mecanismos de
coagulación de la sangre (sobre todo el calcio), y también sobre las fibras
musculares de las paredes arteriales. Numerosos estudios han demostrado que
ambos minerales disminuyen ligeramente la presión arterial y tienen un impacto
en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Hipertensión: atención a la sal

Que hayamos tenido un infarto
no quiere decir necesariamente que seamos hipertensos, en cuyo caso reducir el
consumo de sal resulta inútil. En el caso de que así sea, si una dieta normal
incluye entre 6 y 8 g de sal al día, los hipertensos deben reducir este consumo
a 4 e incluso a 3 g diarios. Para lograrlo, suprime los quesos, los platos
precocinados, la charcutería, el pan con sal, la margarina con sal? y compra
sustitutos de la sal, de venta en farmacias.

QUÉ COMER

ALIMENTOS

AUTORIZADOS

DESACONSEJADOS

Carnes

Magras

Grasas

Charcutería

No

Todas salvo el jamón de York desgrasado

Asaduras

Todas

Todas en caso de exceso de colesterol

Pescados

Todos

Mariscos

Todos

Huevos

Si

En caso de exceso de colesterol

Frutas y verduras

Todas

Féculas y cereales

Todas

Platos cocinados

Hechos en la casa

Industriales, salvo los precocinados
ligeros

Productos lácteos

Desnatados

Atención al queso (máximo uno al día,
salvo los frescos sin materia grasa)

Azúcar

Si

Dulces

Confitura, miel, merengues, chocolate
y sorbetes, helados

Galletas de chocolate y mantequilla , pasteles

Dulces salados

Aceitunas, mostaza, salsas con tomate
natural

Chips, galletas de aperitivo, salsas
de tomate cocinadas

Materias grasas

Margarinas ligeras

Mantequilla, nata, salsas y frituras

Bebidas

Todas

Sodas, bebidas con alcohol (nunca más
de uno o dos vasos de vino al día)