Infecciones nosocomiales. un peligro añadido.

Publicado por el 01/03/2005

La resistencia a los fármacos es el principal
determinante del elevado número de infecciones nosocomiales
que se ha venido produciendo en los últimos años. También llamadas infecciones
hospitalarias, se conocen como enfermedades potencialmente graves adquiridas a
raíz de una estancia en el hospital

Llamamos infección nosocomial o infección hospitalaria a toda aquella infección
contraída en el hospital por microorganismos clínicamente y/o microbiológicamente reconocibles. En España, la tasa de
infecciones hospitalarias se sitúa entre el 7% y el 8%, porcentaje similar al
de países de nuestro entorno como Francia. Según el documento realizado recientemente por miembros de la Sociedad Española de Quimioterapia (SEQ) y
la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI),
el auge que este tipo de
infecciones ha tenido en los últimos años (sobre todo a partir del año 1994),
apunta fundamentalmente a tres factores: al envejecimiento de la población, a enfermedades
de base o la realización de pruebas más o menos invasoras (sondas, catéteres…).

Cómo se produce la transmisión microbiana

La transmisión microbiana
puede  producirse de dos maneras: por vía endógena (el enfermo se infecta
con sus propios gérmenes después de una intervención y/o en razón de una
fragilidad particular), o por vía exógena, es decir, por causas que se derivan del
ambiente hospitalario), del cuidado del personal o de la realización de pruebas
de diagnóstico más o menos invasoras. Muchas infecciones pueden transmitirse de
un enfermo a otro por una higiene incorrecta del personal sanitario o de los
instrumentos de trabajo del personal médico o paramédico. También se pueden
producir infecciones ligadas a la contaminación del aire, del agua (es el caso
por ejemplo de la legionelosis) e incluso derivadas
de una incorrecta manipulación de los alimentos.

Las infecciones nosocomiales
pueden ocurrir en cualquier unidad del hospital, pero son más probables en las
áreas de alto riesgo, como las unidades quirúrgicas, de cuidados intensivos o
de quemados

Ancianos e inmunodeprimidos:
los colectivos más vulnerables

Según el profesor García Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de
Quimioterapia
, los pacientes de edad avanzada, los enfermos inmunodeprimidos, que padecen algún tipo de malnutrición, diabéticos,
sondados, polimedicados o con alguna enfermedad de
base son los colectivos más vulnerables a este tipo de infecciones. También son
más vulnerables quienes padecen alguna pérdida de la integridad de la piel por
quemaduras, herida quirúrgica, psoriasis y otras
alteraciones cutáneas, así como quienes padecen algún tipo de infección (sobre
todo en órganos o tejidos más vulnerables como el aparato urinario o las vías respiratorias).
Por otra parte, una estancia en el hospital va unida al empleo de medios
diagnósticos y terapéuticos que, aunque necesarios, no están exentos de riesgo
como por ejemplo la utilización de antineoplásicos,
de antibióticos de amplio espectro, de radiaciones ionizantes, implantación de
catéteres, sondas?

La resistencia a los antibióticos: principal
limitación

Una de las principales
limitaciones para el manejo de las infecciones nosocomiales
es la aparición de resistencias a los fármacos, algo que puede llegar a
provocar incluso la muerte del paciente. A partir de los años 80 empiezan a
resurgir las bacterias grampositivas, que en la actualidad son la principal
causa de infección en el hospital y algunas de ellas presentan mecanismos de
resistencia a los antibióticos difíciles de superar. Actualmente, más de la
mitad de las infecciones que se adquieren en un hospital son por
microorganismos grampositivos. Debido a las
resistencias, en la actualidad existen pocos grupos de agentes antimicrobianos disponibles.

Así pues, el uso adecuado de
los antibióticos es una de las principales preocupaciones de los especialistas
en este tipo de enfermedades. De hecho, se estima que el 30% de los pacientes
ingresados no recibe el antibiótico correcto. Ante esta situación, los expertos
insisten en la necesidad de individualizar el tratamiento con el fin de
racionalizar el uso de antimicrobianos y evitar, en
gran parte, la aparición de resistencias. Todo ello sin olvidar, como concluyen
los especialistas, que ?hay que tener en cuenta que hay un porcentaje de
infecciones que es inherente a la práctica médica (edad de los pacientes,
procedimientos a los que se someten, gravedad de las enfermedades), y por
tanto, inevitable?.

El doctor José Barberán, miembro de la Sociedad
Española de Medicina Interna (SEMI),
señala que el médico internista es el
encargado del diagnóstico y abordaje de estas infecciones, de ahí la
importancia de la participación de estos profesionales en el control de estos
procesos. Según Barberán, los internistas tienen a su
cargo los enfermos de mayor riesgo como son los ancianos, diabéticos, inmunodeprimidos, sondados, polimedicados?,
por lo que aboga por una mejor disponibilidad de guías de tratamiento
consensuadas para la asistencia de este tipo de enfermos.