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Infertilidad. Todas las respuestas.

Infertilidad. Todas las respuestas.

La cada vez más tardía edad materna así como determinados factores ambientales y hábitos de vida, hacen que los casos de infertilidad vayan en aumento. Los tratamientos y avances médicos para solucionar este problema son cada vez más efectivos

Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad, la infertilidad afecta a más de un millón de parejas en nuestro país, lo que en porcentajes se traduce de la siguiente manera: una de cada cinco parejas españolas (entre el 17 y el 20 por ciento) sufren infertilidad, un problema que además, va en aumento. ¿La razón? El aumento de la edad de las mujeres para quedarse embarazadas, la contaminación ambiental, los elevados niveles de estrés a los que nos somete el ritmo de vida actual, la ingesta de determinadas sustancias…De forma paralela al incremento del número de casos, las técnicas médicas destinadas a tratar este problema han ido avanzando de la mano de la ciencia.

Pero, ¿qué es exactamente la infertilidad? A diferencia de la esterilidad (incapacidad de llevar a término un embarazo para tener un hijo vivo), la infertilidad se puede definir como la incapacidad para concebir.

Hombre-mujer

¿De quién es la culpa?

Según la Sociedad Española de Fertilidad, en el 40 por ciento de los casos el origen está en el varón; en otro 40 por ciento en la mujer y el 20 por ciento restante se atribuye a causas que afectan a los dos o de origen desconocido.

Al médico, ¿cuándo?

Se puede sospechar que se padece infertilidad cuando una pareja lleva intentando conseguir un embarazo de forma natural (sin emplear métodos anticonceptivos) durante un año. Pasado este tiempo, es recomendable consultar al médico, señala la doctora Sylvia Fernández-Shaw, jefa de la Unidad de Reproducción Humana (URH) García del Real, en el Hospital de La Zarzuela de Madrid.

Pero, tal y como explica la ginecóloga, a veces este criterio se adelanta.A partir de los 38 años es bueno consultar al especialista para que realice un diagnóstico, una vez que hayan transcurrido 6 meses intentando conseguir un embarazo sin obtener éxito.

En esta primera consulta se efectúa un diagnóstico de fertilidad que consiste en realizar unas pruebas básicas que determinan el correcto funcionamiento de los órganos implicados.Se comprueba que los ovarios funcionan bien, que las trompas de Falopio son permeables, que el útero esté sano y sea correcto en cuanto a forma, que no existan miomas ni pólipos y que el semen sea el adecuado en cuanto a número y movilidad de los espermatozoides. Una vez hecho el diagnóstico, puede sugerirse a la pareja la necesidad de someterse a un tratamiento, o bien se les puede recomendar esperar y seguir intentando durante unos meses el embarazo por vía natural antes de iniciar un tratamiento de infertilidad, añade la doctora.


En busca de la causa


  1. Problemas ginecológicos

    . El origen más frecuente de la infertilidad femenina hay que buscarlo en la imposibilidad de ovular, en el hecho de tener las trompas de Falopio bloqueadas, en padecer problemas en el útero como fibromas o en la existencia de una endometriosis. Este último trastorno se produce cuando el tejido que normalmente recubre al útero, el endometrio, crece en otras zonas como los ovarios, las trompas de Falopio, los ligamentos que soportan el útero o el tejido que recubre la vejiga y el recto. Numerosos estudios han relacionado esta patología con la infertilidad, pero una investigación realizada por expertos del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Royal London Hospital ha arrojado un poco más de luz al respecto, al comparar el efecto que tiene el líquido peritoneal (que fluye por las trompas de Falopio) de las mujeres con endometriosis con la frecuencia de sacudida del epitelio o vello localizado en las trompas, que es el encargado de ayudar al óvulo en su movimiento de acercamiento al espermatozoide, lo que dificulta la concepción.

  2. El peso femenino
    . El peso de la mujer es muy importante, ya que de él va a depender la correcta función ovárica. Para ello, el índice de masa corporal (peso dividido por la talla al cuadrado) debe estar entre 20 y 25, ya que éstos son los parámetros en los que los ovarios funcionan de forma adecuada, explica la doctora Fernández-Shaw. Un estudio reciente llevado a cabo por expertos de la Universidad de Adelaida, en Australia, demostró que las mujeres que tienen un exceso de peso o son muy delgadas pueden tener problemas a la hora de concebir, ya que un índice de masa corporal muy alto o muy bajo puede alterar de alguna manera el revestimiento del útero, haciéndolo menos receptivo. Afortunadamente, y según los expertos, más del 70 por ciento de las mujeres infértiles por esta causa pueden concebir espontáneamente si se someten a dietas adecuadas para normalizar su peso.

  3. El tabaco

    . Las cifras lo corroboran: a partir de los 10 cigarrillos diarios, la fertilidad femenina disminuye de forma significativa?, comenta la ginecóloga. Pero los efectos nocivos del tabaco sobre la salud reproductiva no se quedan ahí. Según una investigación realizada en la Universidad de Bristol (Inglaterra), ser fumadora pasiva (esto es, respirar el humo de segunda mano) puede afectar a la capacidad de quedar embarazada. Esta investigación demostró que aquellas mujeres no fumadoras que se ven expuestas al humo del cigarrillo en sus lugares de trabajo tienen un 14 por ciento menos de probabilidades de concebir un bebé en el período de un año.

Cuando el culpable es él

La Organización Mundial de la Salud considera que un hombre es infértil en tres supuestos: cuando su concentración de espermatozoides en semen es inferior a 20 millones/ml; cuando menos del 50 por ciento de las células tienen movilidad progresiva y cuando su morfología normal es inferior al 15 por ciento. Todo ello se determina a través de una prueba específica llamada espermiograma.

En cuanto a las causas de infertilidad masculina, la mayor parte de ellas tienen un origen concreto que puede ser identificado y, por tanto, es posible tratar.

  1. Según los expertos, un 70 por ciento está provocado por causas genéticas, la presencia de varicocele (inflamación del escroto causada por venas varicosas), infecciones en las vías seminales u obstrucciones en las vías de los órganos genitales.
  2. En cuanto a la incidencia de factores relacionados con los hábitos de vida, estos afectan de forma ligeramente distinta a como lo hacen en el caso de las mujeres. Respecto al tabaco, sus efectos son menos negativos en el hombre, ya que es a partir de los 20 cigarrillos diarios cuando se produce una disminución significativa de la fertilidad. Caso distinto es el del alcohol: si bien en las mujeres no incide de forma directa en su fertilidad, aunque sí afecta al correcto crecimiento del embrión durante las primeras semanas de gestación, en el hombre empieza a afectar a la calidad de los espermatozoides cuando se beben más de 6 unidades de alcohol a la semana (seis cervezas o seis vasos de vino). El peso también influye, aunque de forma distinta: el hecho de tener mucha grasa abdominal (lo que suele estar relacionado con un estilo de vida sedentario) hace que los testículos estén a un grado por encima de la temperatura adecuada (unos 36º C (quita el subrayado del grado), un grado por debajo de la temperatura corporal). De esta forma, su temperatura habitual pasa a ser de 37º C y esto, al cabo del tiempo, hace que los testículos disminuyan su función, que es la de producir espermatozoides, disminuyendo la movilidad, explica la ginecóloga. Además, según la experta, hay que tener en cuenta otros factores, como la exposición a determinadas toxinas y a la radioactividad.


Los tratamientos: habla la ciencia

La elección de una u otra técnica depende de la causa que provoque la incapacidad para concebir:


  1. Estimulación ovárica
    : Consiste en la inducción o estimulación de la ovulación mediante determinados fármacos, administrados por vía oral o inyectados. Esta técnica se realiza cuando hay problemas de ovulación. Los fármacos más empleados son hormonas recombinantes, la gonadotrofinas (FSH), las cuales son producidas por la mujer habitualmente a nivel de la hipófisis y regulan de forma natural el funcionamiento de los ovarios. El tratamiento consiste en incrementar un poco la dosis de esta hormona en el organismo para estimular el ovario de una manera más efectiva. Estos fármacos pueden ser derivados de la orina u obtenerse de forma recombinante. Son muy seguros y poseen pocos efectos secundarios, ya que actúan directamente sobre el ovario, que es el único órgano donde existen receptores para esta hormonas, comenta la doctora Fernández-Shaw.

  2. Inseminación artificial
    . Consiste en la introducción del semen en el cuello del útero mediante una delgada cánula o catéter. Esta técnica permite colocar los espermatozoides dentro del útero en el momento adecuado. Esto se hace durante dos o tres meses (cuatro como máximo) y se realiza cuando los espermatozoides masculinos tienen un funcionamiento moderado o leve, es decir, están algo disminuidos en cuanto al número y movilidad. También se recurre a la inseminación cuando el primer tratamiento no ha funcionado, afirma la experta.

  3. Fecundación in vitro (FIV).
    Consiste en la fertilización del óvulo por el espermatozoide en un medio artificial: el laboratorio. Para ello, primero se estimulan los ovarios para que produzcan óvulos y así poder recogerlos. Durante este proceso se administran sedantes a la mujer, aunque no requiere ingreso hospitalario. El resto del proceso se desarrolla en el laboratorio y consiste en fecundar el óvulo con espermatozoides capacitados. Pasadas 48-72 horas de la inseminación, se implantan entre tres y cinco óvulos fecundados (cigotos) en el útero de la mujer (esta implantación es indolora y no requiere anestesia). Esta técnica se utiliza cuando las trompas están afectadas, si hay un factor masculino severo o, también, cuando los tratamientos anteriores no han funcionado explica la doctora Fernández-Shaw-. En cuanto a la edad, el límite máximo recomendable para someterse a una fecundación in vitro son los 43-45 años, simplemente porque a partir de esas edades se consiguen muy pocos embarazos y sí muchos abortos.

  4. Donación de óvulo.
    En pacientes en las que uno realmente ve que el número de óvulos en los ovarios no va  a hacer posible la gestación y en los que, por tanto, el diagnóstico es desfavorable, se puede ir directamente a la donación de óvulos. Consiste en lo siguiente: una donante se somete a un tratamiento de fecundación in vitro y los óvulos que se consiguen se inseminan con los espermatozoides del varón y después se introducen en el útero de la mujer receptora, explica la ginecóloga. La receptora a su vez es tratada con una medicación que prepara el útero para recibir los embriones y permitir su correcto desarrollo. Las donantes se asignan basándose en el grupo Rh y en las características físicas, intentando que éstas no difieran de las de la pareja receptora. Para este tratamiento no hay edad límite determinada, de ahí que se hayan tenido noticias de  mujeres de hasta 60 años que se han sometido a este tipo de técnica. Generalmente, las limitaciones vienen marcadas por la salud de la mujer y por el hecho de que se compruebe médicamente que puede llevar un embarazo a término sin ningún tipo de limitaciones ni repercusiones.


A vueltas con la edad

Es un hecho que la fertilidad femenina declina con la edad. Por regla general, después de los 35 años, la probabilidad de concebir espontáneamente es de aproximadamente un 15 por ciento cada mes. Esta situación se intensifica después de los 40 años, cuando la probabilidad disminuye a menos de un 10 por ciento. Aunque la cantidad de óvulos de una mujer excede la que necesitaría en toda su vida, la calidad de los mismos va a disminuir progresivamente con la edad, una situación muy diferente a la de los hombres, quienes producen espermatozoides nuevos durante toda su vida.

Esta realidad biológica choca frontalmente con las pautas de actuación que la sociedad actual impone a las mujeres, las cuales retrasan cada vez más el momento de encargar un bebé debido sobre todo al deseo de afianzar su trayectoria profesional. De hecho, un 14 por ciento de las parejas españolas tienen su primer hijo cuando la mujer ya ha cumplido los 35 años (lo que médicamente se conoce con el nombre de primípara añosa) y en países como Estados Unidos, la tasa de embarazos de mujeres mayores de 30 años se encuentra en los niveles más altos alcanzados en tres décadas. Ésta es la causa fundamental de que cada vez se registren más casos de infertilidad.

La edad de la gestante también es determinante a la hora de aplicar un tratamiento de fertilidad. Aunque todo depende de los resultados que se hayan obtenido en el diagnóstico previo, entre los 30 y los 40 años se puede hacer básicamente un tratamiento de estimulación de ovarios si hay un problema de ovulación o indicar directamente un tratamiento de inseminación artificial. A partir de los 40 años, la cosa cambia, porque realmente los tratamientos se hacena contracorriente: hay muy poco tiempo, la tasa de fertilidad de la mujer está claramente disminuida, quedan pocos ovocitos y éstos, además, son frágiles. Por lo tanto, no solo cuesta conseguir un embarazo sino que, además, hay una elevada tasa de abortos. Teniendo en cuenta que el factor tiempo es aquí fundamental, a estas pacientes se les suele indicar directamente la fecundación in vitro, comenta la doctora Fernández-Shaw.

Por ley, la Seguridad Social debe cubrir todo el tratamiento, pero en la práctica, las listas de espera (en torno a los dos años) y las limitaciones de las Unidades de Reproducción hacen que casi el 90 por ciento de las parejas que padecen infertilidad acudan a un centro privado de reproducción asistida



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