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INSOMNIO INFANTIL, CUESTIÓN DE HÁBITOS

INSOMNIO INFANTIL, CUESTIÓN DE HÁBITOS


Ni nanas, ni medicamentos, el dormir es un hábito y como tal se aprende. De la misma forma que se enseña a un niño a comer o hablar, se le debe educar para lograr un sueño suficiente y reparador. No es cuestión trivial: dormir adecuadamente repercute en el rendimiento escolar, en la concentración y en la conducta.




 


 “Cerca del 90% de los casos de insomnio infantil a partir de los 6 meses de vida tienen su origen en hábitos incorrectos, en la ausencia de límites educativos o en alteraciones del apego”, explica el doctor Gonzalo Pin, director de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de Valencia y miembro de la Asociación Española de Pediatría. Y es que los trastornos del sueño durante la infancia y la adolescencia resultan muy frecuentes. “Entre un 25 y un 30% de los niños padece alguna forma de trastorno del sueño”, afirma el doctor Antonio Muñoz Hoyos, pediatra del Hospital Clínico, como resistencia a acostarse, ansiedad al ir a la cama, insistencia en dormir con los padres, ronquido, enuresis (orina durante el sueño), despertares nocturnos, pesadillas, terrores del sueño, sonambulismo, despertar matinal precoz o excesiva somnolencia durante el día.

Además, es importante abordar estos problemas en su momento ya que la mayoría de los casos suele estabilizarse y convertirse en crónico. Más aún si se tiene en cuenta que dormir bien es imprescindible para el buen desarrollo del individuo. Según el doctor Gonzalo Pin, “el déficit de sueño o la mala calidad del mismo ocasiona en primer lugar cambios conductuales en los niños” que además “tienen dificultades para concentrarse, están más irritables y tiene un peor rendimiento escolar en muchos casos”. Los adolescentes por su parte, muestran síntomas parecidos al adulto, con somnolencia diurna y dificultades para concentrarse y memorizar. En fases más tardías también se encuentra afectado el sistema inmunitario con una menor eficiencia en la respuesta inmunológica.




 


¿Qué hacer?

  1. En general, las actividades sociales y el uso de tecnologías a últimas horas del día favorece la aparición de este tipo de trastornos.
  2. El abordaje de los problemas del sueño debe ser multidisciplinar con la participación imprescindible del pediatra.
  3. La terapia con fármacos se utiliza en contadas ocasiones y siempre como un coadyudante y bajo estricto control pediátrico.
  4. El papel de los padres es fundamental que deben establecer pautas cariñosas pero claras.
  5. Según el doctor Muñoz Hoyos, “el dormitorio debe ser un lugar tranquilo y en oscuridad, con una temperatura adecuada”. Además, añade “el niño debe tener un momento de intervalo para despertarse y contar con un momento de irse a la cama que debe ser respetado. Por otra parte, conviene evitar la actividad física antes de irse a la cama y en su lugar, el baño puede ser actividad estimulante. En cuanto a la cena, hay que evitar alimentos estimulantes como la cafeína o el chocolate”. 





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