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INSOMNIO: más miedo que nunca

INSOMNIO: más miedo que nunca

INSOMNIO: más miedo que nunca
El 70% de la población padece estrés de forma continuada y más de 6 millones de personas en nuestro país sufren ansiedad. Y es que, según los expertos, el grado de incertidumbre y miedo actual se ha disparado con la crisis, lo que ha aumentado estrepitosamente los casos de insomnio en los últimos 30 años.

Alrededor de un tercio de los españoles tiene problemas para conciliar el sueño por las noches, el 10% de ellos de manera crónica. Hoy en día, dos de los factores más importantes que intervienen como desencadenantes de esta problemática son el estrés y la incertidumbre ante el futuro, fruto del frenético ritmo de vida y de la coyuntura económica actual, según ha afirmado el doctor Luis Rojas Marcos en el marco de la conferencia Insomnio en 360 grados, organizada por Esteve el pasado mes de octubre y en la que también ha participado Jesús Carlos Gómez, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios (SEFAC), quien ha hablado de los posibles tratamientos.

“Nos llevamos los problemas a la cama”
Todos los expertos coinciden en señalar que los casos de insomnio han aumentado en los últimos 30 años. Y es que el 70% de la población padece estrés de forma continuada y más de 6 millones de personas en nuestro país sufren ansiedad. A ello cabe sumarle “un estado de incertidumbre, de no saber qué nos depara el futuro, de ponerlo en cuestión, que se ha agravado con la coyuntura económica actual”, ha explicado el doctor Rojas Marcos. “Ambos factores, el estrés y este estado de incertidumbre, crean preocupación e interfieren en el dormir, en el proceso de conciliar el sueño”.

Es muy habitual que nos llevemos los problemas a la cama, ya sean problemas relacionados con el trabajo, la pareja, los hijos, o de otro tipo, puesto que suele ser el único momento tranquilo que disponemos durante el día, en el que podemos parar a pensar y “darle vueltas a la cabeza” sobre los temas que tenemos pendientes o que nos preocupan. Además, según Rojas Marcos “estamos expuestos a muchos estímulos externos, sobre todo en los ambientes urbanos, en las ciudades, con lo que a veces escoger cuándo dormir es casi imposible”.

Ocasional o pasajero
Según el especialista en psiquiatría es importante diferenciar entre el insomnio ocasional o pasajero (menos de dos semanas) y el insomnio crónico. “Cuando una persona se queja de que no puede dormir, es fundamental realizar una historia clínica previa para saber qué cambios en el estilo de vida han podido causar el insomnio o si existen otras patologías  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosasociadas, como depresión, apneas, ansiedad, problemas de tiroides, etc. Aquí la labor del farmacéutico es clave no sólo en el tratamiento, sino en el diagnóstico y a la hora de derivar al paciente a la consulta del médico cuando sea preciso”, ha comentado Jesús Carlos Gómez, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios (SEFAC) en su conferencia Farmacoterapia contra el insomnio: ¿opciones o recomendaciones?

Frustraciones del ser humano
A todo el mundo le preocupa el hecho de poder dormir bien. Si dormimos poco, porque dormimos poco, y si dormimos mucho, porque dormimos mucho. Es una preocupación universal. Sin embargo, la idea subjetiva de cuánto dormimos es muy variable. “Cada uno tenemos nuestro estilo de vida y también nuestro estilo de dormir. Lo ‘normal’ es distinto para cada persona. Uno puede dormir sólo 4 horas y por la mañana estar completamente descansado, mientras que otros necesitan 9 horas”. 

Además, también está el “debería”. Según Rojas Marcos, “muchas personas piensan: “yo debería dormir 8 horas”, “yo debería poder dormir de un tirón”. Todo ello crea una expectativa y una preocupación que altera la capacidad para relajarnos, lo que los expertos llamamos la higiene del sueño, y dormir”. 

Por su parte, Jesús C. Gómez explica que “todos tenemos nuestro ritmo, el llamado circadiano, que es diferente en cada persona. Y cuando este ritmo se altera por las razones que sean, es cuando aparecen los problemas para conciliar el sueño”.

La clave: prepararnos para ir a dormir

  • Utilizar la cama únicamente para dormir: “la cama tiene que ser sólo para dormir y para hacer el amor. No para leer, comer, trabajar,… estas actividades deben realizarse en la oficina o en otros lugares de la casa”, así de claro ha sido Rojas
  • Media hora antes de ir a la cama es conveniente prepararnos mediante lo que se conoce como la higiene del sueño. Según el experto, “hace falta entrar en un periodo de no actividad, de al menos 20 minutos, que facilite la relajación y la entrada en el sueño”. De realizar bien este punto, convertiremos el insomnio en pasajero. “Hay que tener en cuenta que el cerebro no es una máquina, que necesita descansar y cambiar de estilo en su forma de funcionar para conciliar el sueño. Para ello es esencial no realizar actividades que requieran atención o concentración, como escribir, ver la televisión, navegar por Internet o leer un libro, ya que son estimulantes, no relajantes”. “Si leemos un libro, que sea lo más aburrido posible”
  • También debemos evitar sustancias estimulantes que dificultan conciliar el sueño: la cafeína estimula el cerebro e interfiere con el sueño. Se recomienda no ingerir café, té, chocolate y medicamentos que contengan cafeína las últimas tres o cuatro horas antes de iniciar el sueño. 
  • También debe evitarse el alcohol y el tabaco, y no irnos a dormir justo después de cenar: uno de los efectos del alcohol es ralentizar la actividad cerebral. Cuando se bebe un trago al acostarse, puede que el alcohol ayude a inducir el sueño en una primera etapa del mismo pero lo interrumpirá en sus etapas posteriores. Una copa antes de acostarse puede traducirse en muchos despertares durante la noche.  
  • Hacer ejercicio físico de forma regular ayuda a las personas a dormir mejor. Sus efectos beneficiosos, sin embargo, dependen de la hora del día en que se efectúe el ejercicio y el estado físico general del individuo. Las personas en buenas condiciones físicas deben evitarlo seis horas antes de acostarse.
  • En cuanto a la dieta, no es conveniente ingerir una comida abundante antes de irse a la cama, ya que puede interferir con el inicio del sueño y su mantenimiento durante la noche. Es recomendable, asimismo, evitar en cualquier momento del día las comidas pesadas o ingerir alimentos que puedan causarle una indigestión y muy en especial en la cena. La ingesta de leche y otros productos lácteos que contienen triptófano, una sustancia natural con efectos hipnóticos, es aconsejable como cena liviana antes de irse a la cama.

Tratamientos personalizados: de la farmacia al médico
Según Jesús Carlos Gómez, “antes de cualquier acción tiene que haber una recomendación, ya sea del médico o del farmacéutico”. En este sentido, ha destacado que el  Documento de consenso sobre estrés e insomnio (que hace un año firmaron la SEFAC y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), ha permitido establecer las bases sobre la prevención y el abordaje integral no sólo del insomnio, sino también del estrés, su principal causante”. Además de ello, “también se han definido los signos de alarma y los criterios de derivación de la farmacia al médico, y se han establecido las bases de una óptima asistencia sanitaria que mejora la calidad de vida de los pacientes”.

En este sentido se ha posicionado también el famoso psiquiatra Luis Rojas Marcos durante su intervención en la conferencia Insomnio en 360 grados organizada por ESTEVE el pasado mes de octubre, quien ha dado una importancia vital a la información sobre la h
igiene del sueño y afirma que en este sentido los farmacéuticos juegan un papel fundamental, dado que están más conectados con la población general que ningún otro profesional de la salud.

Medicamentos: ¿cuándo tomarlos?
Según aclara Rojas Marcos, “los medicamentos están recomendados cuando la falta de sueño reparador altera la calidad de vida o interfiere con las actividades cotidianas de las persona. Pero antes es muy importante obtener una historia detallada del insomnio, así como evaluar el nivel de desajuste que le provoca en su vida diaria. El motivo es evitar el peligro de tratar el síntoma pero ignorar la enfermedad que lo causa, pues además de los motivos de insomnio que ya he mencionado, muchas enfermedades del cerebro, del sistema endocrino y del estado de ánimo alteran el sueño. También debemos explorar la posibilidad de que exista un trastorno de la respiración o del ritmo sueño-vigilia.

“En cualquier caso”, añade el experto, “el consumo de somníferos debe ser supervisado por algún profesional, especialmente si se toman por primera vez. Dependiendo del fármaco, la dosis y las características del insomne, hay que considerar la posibilidad de que surjan efectos secundarios. Por ejemplo, el uso regular de la mayoría de los hipnóticos produce tolerancia y puede crean dependencia psicológica y física. Algunos, como las benzodiacepinas, pueden provocar síndromes de abstinencia. En última instancia, la prioridad es aliviar el padecimiento físico y psicológico del paciente, y tomar una decisión compartida en la que el profesional aporta su saber y experiencia y el doliente sus valores y deseos”.

En este sentido, Jesús Carlos Gómez también ha comentado los avances que se han producido en los últimos años en cuanto a las opciones existentes para el tratamiento del insomnio, destacando las ventajas que ofrecen los antihistamínicos sin receta que no crean adicción, con lo cual no producen un efecto “rebote” cuando se finaliza la terapia, y que pueden usarse para el insomnio ocasional, siempre con un seguimiento por parte del profesional farmacéutico.

Benzodiazapinas: un capítulo aparte
Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, con efectos sedantes e hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes (relajantes musculares). Por ello se usan las benzodiazepinas en medicina para la terapia de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos, así como las epilepsias, abstinencia alcohólica y espasmos musculares. Aunque su uso no debería exceder los dos meses de duración por indicación médica, sin embargo, un estudio reciente realizado en farmacias de Madrid y Ceuta revela, una vez más, el mal uso que se hace de estos medicamentos ya que el 84 por ciento de los pacientes lleva más de tres meses consumiéndolos.

Para Vicente Gasull, del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, “este dato constata que estos fármacos aún se consumen en exceso y sin los criterios de buen uso aconsejados, es decir, utilizarlos en situaciones agudas y por un periodo de tiempo no superior a las ocho semanas”. En su opinión, “las principales causas de este abuso son que el paciente, ante una situación de estrés, ansiedad o conflicto, prefiere tomar un fármaco que le alivie rápidamente y la buena tolerancia y escasos efectos adversos que tienen estos medicamentos”. Sin embargo, señala, “en este punto no hay que confiarse porque sí es cierto que hay un alto riesgo de crear dependencia en el paciente, por lo que se debería controlar su uso y aquí es donde el boticario tiene una labor muy importante”. Para él, “el boticario debería controlar que la prescripción no sobrepase el tiempo recomendado, aconsejar sobre los efectos adversos que puede ocasionar e incitar a que consulten con su médico o especialista sobre la necesidad de continuar con la terapia”. Y añade: “un abandono brusco puede producir efectos indeseados como el denominado síndrome de supresión, que puede cursar con reaparición de forma brusca y con mayor intensidad de los síntomas originales; un fenómeno de recidiva o un síndrome de abstinencia”. Por eso, indica, “es importante que el boticario informe de estos riesgos así como de las precauciones que deben tener los pacientes al tomar estos fármacos”.

En cuanto a los fármacos, se recurrirá a los hipnóticos, indicados en insomnio de corta duración y también de forma intermitente en el insomnio crónico. Hay que empezar con productos como valeriana u otras plantas (melisa o pasiflora). Las dosis recomendadas de valeriana oscilan de 50 a 360 mg al acostarse. Los pacientes con desórdenes convulsivos, trastornos psiquiátricos, problemascardíacos o insuficiencia renal o hepática deben tener precaución.

En segunda opción están los medicamentos dispensables sin receta, como antihistamínicos H1, cuyo efecto secundario, la sedación, se aprovecha para el insomnio. Sin embargo, en ciertas situaciones es necesario recurrir a hipnóticos más potentes, como las benzodiacepinas. España presenta una elevada tasa de consumo, alrededor del 15 por ciento de la población adulta, principalmente mujeres, siendo una de las tasas más altas de Europa y superior a la de Estados Unidos. Este grupo de hipnóticos, que actúa como ansiolítico, debe usarse bajo prescripción médica, el menor tiempo posible y a la menor dosis, para reducir el riesgo de dependencia.

Los tratamientos de más de tres meses deben ser revisados por el especialista. Se trata de medicamentos que disminuyen la atención, por lo que hay que tener cuidado si se conduce o se trabaja con maquinaria peligrosa y nunca deben ser mezclados con alcohol u otras drogas o fármacos que presenten incompatibilidades.





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