Insomnio por ansiedad

“¿Me podría tomar algo para quitarme remediar este insomnio por ansiedad?. Llevo días que me cuesta conciliar el sueño y tengo un poco de ansiedad. Hace un par de meses que empecé  a trabajar y estoy  un poco estresada con la casa, el trabajo…”. Nos escribe… Aurora (Córdoba)

El estrés y la ansiedad son respuestas normales del organismo ante un peligro inminente o la percepción del mismo. Permiten generar la alerta y activación necesarias para hacer frente a estos peligros o amenazas y buscar soluciones. Sin embargo, se convierten en un problema cuando se vuelven demasiado intensas o desproporcionadas al estímulo que las precipita, demasiado duraderas (una vez que desaparece el peligro o reto o por incapacidad para hacerle frente) o demasiado frecuentes. La respuesta de activación y alerta que desencadenan cuyo objetivo primordial es movilizar recursos para la supervivencia es incompatible con el sueño. Por ese motivo, cuando estas emociones se mantienen en el tiempo, acaban generando problemas psicofisiológicos como el insomnio. Por otro lado, una vez instaurados los problemas de insomnio, la falta de sueño produce en el organismo una reacción fisiológica que contribuye a aumentar los niveles de ansiedad y estrés, generando mayor alerta y activación y mayores dificultades para poder relajarse y por tanto dormirse. Los mecanismos por los que se produce este efecto es una cascada de acontecimientos biológicos que tienen lugar en nuestro organismo cuando nos estresamos a nivel hormonal y neuronal, por los que se producen alteraciones en la segregación de sustancias como el cortisol, que inhibe y suprime el sueño, así como de la prolactina o la serotonina, muy relacionadas con la regulación de los ciclos del sueño, estados anímicos, percepción del dolor, etc.

¿Qué hacer ante el insomnio por ansiedad?

·        Intervenir en los tres niveles en los que se manifiesta la ansiedad (pensamientos, respuestas físicas y motoras), mediante técnicas de tipo cognitivo (paradas de pensamiento, reestructuración cognitiva); técnicas fisiológicas  (técnicas de relajación o desactivación física); y técnicas motoras (autocontrol, habilidades sociales).

·         Rutina: es recomendable seguir en la medida de lo posible unos horarios y cumplirlos, ya que facilita la regularización del sueño. No es aconsejable permanecer en la cama más de 8 horas. No debemos acostarnos justo después de cenar. Si eres de los que echas una buena siesta y de noche padeces insomnio, plantéate eliminarla.

·         Existen sustancias estimulantes y de consumo frecuente que debemos evitar antes de acostarnos, como el alcohol o el tabaco. El café incluso es recomendable evitarlo desde muchas horas antes de acostarnos, pudiendo afectarte incluso el café que te tomas con la merienda.

·         Es recomendable realizar algo de ejercicio al menos 2 horas antes de irnos a la cama, así como justo antes de dormir, hacer algo relajante. Mantén una temperatura agradable y evita el exceso de luz.

·         Si, tras poner en práctica estas recomendaciones, no notas que tu descanso sea bueno, vuelve a consultar con tu farmacéutico, ya que existen en el mercado muchos productos destinados a favorecer el descanso; entre los medicamentos sin prescripción médica encontramos algunos antihistamínicos, como la doxilamina. También tienes a tu disposición un gran arsenal terapéutico a base de fitoterapia dirigido a combatir el insomnio; suelen ser productos con pasiflora, valeriana, tila, melisa… que pueden presentarse como único componente del producto, o bien asociados entre ellos.





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