ESTÁS LEYENDO...

Intoxicaciones alimentarias. que no te amarguen la...

Intoxicaciones alimentarias. que no te amarguen la fiesta.

La mesa se convierte en el
centro de las celebraciones navideñas. Centro que de placer puede convertirse
en tormento si acaba con una indigestión, o lo que es peor, con una
intoxicación alimentaria. Te contamos cómo librarte
de ellas

Las intoxicaciones alimentarias están causadas
por la ingestión de alimentos contaminados por virus, bacterias patógenas o sus
toxinas. La enfermedad puede deberse a la carga bacteriana en sí misma que
tenga el alimento (caso de la salmonelosis) o a las toxinas producidas por
estas bacterias (fundamentalmente por los estafilococos). Según han detectado
los especialistas en Nutrición, las intoxicaciones más frecuentes son aquellas
que están provocadas por la ingestión de marisco, pescado y frutos secos,
aunque no hay que bajar la guardia en el caso de las aves y las carnes.

Los síntomas son muy evidentes: náuseas o vómitos de una a ocho horas
después de la comida; espasmos y diarreas, cefaleas y fiebre. El cuadro suele
remitir al cabo de pocos días. En caso de que los síntomas se mantengan en el
tiempo, hay que acudir al médico.

Prevenirlas: del súper a la
mesa

La forma más segura y efectiva de prevenir estas intoxicaciones es
mantener una correcta higiene alimentaria:

  1. Al realizar la
    compra, hay que adquirir primero los productos nos perecederos y acabar
    siempre por los refrigerados y congelados, para evitar así romper la
    cadena del frío.
  2. Elige siempre
    alimentos que ofrezcan las máximas garantías de calidad, huyendo de ?ofertas
    navideñas? dudosas.
  3. A la hora de
    almacenar los alimentos, no abarrotes el frigorífico, ya que es necesario
    que el aire circule bien entre los alimentos. Procura mantener la
    temperatura interior entre 0 y 5 grados, para evitar la proliferación de
    microorganismos.
  4. Cocina muy
    bien los alimentos, especialmente carnes y pollos, los cuales pueden
    contener microbios patógenos que se pueden destruir con la cocción
    correcta. La OMS recomienda las temperaturas internas altas, mayores de 70
    ° C.
  5. Una de las
    causas más comunes de las intoxicaciones alimentarias
    es la llamada contaminación cruzada, que se produce cuando la comida cruda
    entra en contacto con la preparada. También se puede dar de forma directa,
    cuando se utiliza una tabla y cuchillo para picar carnes y después se
    emplean los mismos instrumentos para cortar un alimentos
    cocido (los microbios de las carnes crudas pasan al alimento cocido
    y se pueden producir enfermedades).
  6. Consume
    inmediatamente los alimentos cocidos, ya que algunos principios patógenos no
    se destruyen totalmente con la cocción y, si se enfrían lentamente a
    temperaturas ambientales, los microbios se pueden multiplicar rápidamente,
    dando lugar a intoxicaciones.
  7. Lava las
    tablas para cortar, los platos, los utensilios y las encimeras después de
    preparar un alimento y antes de continuar con la comida siguiente. Ten
    especial cuidado con las tablas de madera, ya que las bacterias pueden
    quedar depositadas entre las grietas.
  8. Mucho cuidado
    con las salsas, especialmente las que incorporan huevos, como la mayonesa.
    Prepáralas siempre con huevos frescos, fijándote en la fecha de caducidad
    y en que no exista ninguna grieta en la cáscara, y elabora sólo la
    cantidad que vayáis a consumir.

Tratamiento: sencillo y eficaz

La mayoría de estas intoxicaciones son de carácter leve y no suelen
requerir medicación específica ni asistencia médica. El tratamiento
generalmente consiste en beber abundantes líquidos. En caso de vómitos y
diarreas abundantes se puede administrar preparados para disolver en agua (de venta
en farmacias) que aportan sales y electrolitos, para evitar así la
deshidratación.  Durante la fase aguda se
puede necesitar reposo. Asimismo, es muy importante llevar una dieta blanda y
mantenerla hasta la total recuperación. Si los vómitos no remiten se puede
prescribir un fármaco específico (antiemético), y si se mantienen en el
tiempo,  será precisa la administración
hospitalaria de suero intravenoso.

Marisco:

cuando
el placer se convierte en pesadilla

Es el alimento estrella de los menús navideños y también el culpable de
la mayoría de las intoxicaciones alimenticias de estas fiestas. ¿La razón? Al
tratarse de animales que se alimentan filtrando el agua que los rodea, pueden
contener bacterias y toxinas procedentes de algas y otras sustancias tóxicas
?metales y elementos radioactivos- que entrañan riesgos para la salud. Entre
todos los mariscos, la palma en cuanto a toxicidad se la llevan las almejas, ya
que es una materia prima que a menudo contiene agentes patógenos y esto, unido
a que su preparación culinaria requiere poco tiempo, permite a algunos gérmenes
resistir el cocinado.

La gastroenteritis es el principal síntoma de este tipo de intoxicación.
Para aliviarla, hay que inducir el vómito (en caso de que no haya náuseas) para
eliminar así el agente causante de la intoxicación, ingerir abundante líquido y
mantener una dieta blanda hasta la total recuperación. Para evitarla, compra
siempre los mariscos en establecimientos de confianza y procura adquirirlos
siempre vivos. Asegúrate de que no huelen (el olor a amoniaco es siempre señal
de que están en mal estado)  y recuerda
que en la nevera aguantan como máximo dos días crudos y cocidos, una semana.

Brindis que sientan muy mal

Es normal en estas fechas beber más de lo habitual, de ahí que, sobre
todo en personas que no están acostumbradas, sean frecuentes las intoxicaciones
etílicas. No hay que olvidar que los efectos del alcohol en el organismo son
prácticamente inmediatos: se absorbe rápidamente desde el estómago y, como esta
absorción es más rápida que su metabolización y
eliminación, sus valores en sangre aumentan rápidamente. Además, deprime
inmediatamente las funciones cerebrales. Si esto produce la típica borrachera,
lo mejor es meter al afectado en cama hasta que se le pasen los síntomas (el
sueño aquí resulta la mejor medicina). Cuidado con remedios tan extendidos como
el café con sal o las duchas frías, porque pueden resultar peligrosos
(especialmente estas últimas). En caso de que la ingesta de alcohol haya sido
muy elevada, puede producirse lo que se conoce como coma etílico, caracterizado
por una pérdida de la consciencia. En este caso, hay
que llamar al Servicio de Urgencias (112) y, mientras llega, tumbar a la
persona con la cabeza ladeada, las piernas hacia arriba y taparla (ya que se
produce hipotermia), comprobando constantemente que respira.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page