ESTÁS LEYENDO...

Intoxicaciones alimentarias. también en navidad.

Intoxicaciones alimentarias. también en navidad.

Muchas de las toxiinfecciones alimentarias
que se registran en nuestro país se producen en Navidad. Para que no te toque
?El Gordo?, ponte a resguardo observando una serie de normas fáciles y muy
útiles

Aunque comúnmente asociemos
las intoxicaciones alimentarias con el calor y el
verano, uno de los picos en la curva de incidencias se sitúa en Navidad. El
consumo de mariscos crudos o en mal estado tiene en buena parte la culpa. De
hecho, crustáceos como las langostas, cigalas, langostinos, gambas y percebes,
pueden estar fácilmente contaminados por aguas en deficiente estado sanitario,
problema que se resuelve con la cocción o la fritura. Además, aunque la
normativa obligue a depurar los moluscos (almejas, mejillones, ostras?), la
legislación admite que estas pruebas de depuración no garantizan la presencia
de algunos virus, susceptibles de producir una gastroenteritis. Entonces, una
vez advertidos del peligro potencial que tienen estos productos, ¿qué nos queda? 

El marisco: nunca crudo

La única forma de asegurarse que
no sufriremos una gastroenteritis al consumir marisco es cocinándolo. La
cocción o fritura a la temperatura adecuada y durante el tiempo suficiente
elimina no sólo la posibilidad de una gastroenteritis, sino también la
posibilidad de un brote de hepatitis viral.

También hay que decir que al
tratarse de productos muy perecederos, nunca deben dejarse enfriar a
temperatura ambiente, ya que puede producirse una degradación de la carne y
producir síntomas similares a los de una alergia. Enfría siempre las piezas en
el frigorífico e inmediatamente después de haberlas cocido.

Ojo al Campylobacter

Esta bacteria, mucho más
desconocida que la Salmonella,
ocupa sin embargo el segundo lugar entre los microorganismos responsables de
producir toxiinfecciones alimentarias. Difícil de
detectar y con una gran capacidad de ubicación, puede encontrarse con facilidad
en los productos crudos que podemos adquirir en cualquier mercado:
fundamentalmente en el pollo, pescado y marisco. Razón de más para no
consumirlos nunca crudos. Si bien es verdad que la infección producida por Campylobacter
suele ser benigna, no deja de ser molesta, ya que dura al menos dos días y
suele manifestarse con fiebre y diarreas, que en ocasiones pueden venir
acompañadas de sangre. Para evitar el riesgo de infección por Campylobacter, no
rompas la cadena del frío y nunca tengas en contacto alimentos cocinados con
alimentos crudos.  Además, duplica la
higiene del lugar en el que vas a manipularlos y presta atención a tu higiene
personal, sobre todo después del ir al baño, ya que esta bacteria suele
encontrarse en las heces de personas y animales portadoras.

La carne, bien hecha

El capítulo de las carnes
merece también especial atención. Sobre todo las carnes picadas, tienen el
riesgo de estar contaminadas por la bacteria Campylobacter, por lo que debes cocinarlas a fuego lento y procurando que el
centro quede bien hecho. Tampoco deben entrar nunca en contacto con alimentos
ya cocinados, para evitar el riesgo de posibles contaminaciones cruzadas.

Algunas cepas de la bacteria Escherichia Coli,
bacteria que forma parte de la flora intestinal, pueden desencadenar brotes
infecciosos en forma de enteritis. La enfermedad se
transmite por vía feco-oral y el vehículo más
frecuente de infección humana es la carne de bovino, fundamentalmente las
hamburguesas poco hechas, aunque también se han hallado casos provocados por
otros alimentos como carne de pavo, salami, leche, yogur, mayonesa, ensaladas,
vegetales crudos y agua.

Salsas y mayonesas

Hay que prestar especial
atención a las salsas elaboradas con huevo. Éstos deben ser frescos y su
superficie lisa. Cuando elabores la salsa, desecha los huevos con roturas o
aquellos en los que se hayan adherido heces o restos de plumas, ya que la salmonella se encuentra en las heces. Tampoco los laves, ya
que, al ser la superficie porosa, correrás el riesgo de penetración de las
bacterias favorecida por la humedad. Una vez hecha la salsa, hay que mantenerla
en el frigorífico, y nunca consumirla transcurridas más de 24 horas.

Postres de crema y nata

Los postres rellenos de crema
y nata también pueden estar contaminados. Respecto a la nata, es un producto
muy perecedero y fácil de contaminar si no se observan las reglas de higiene
adecuadas. La crema pastelera, aunque sea una masa cocida, puede tener
contaminación cruzada por su elaboración en hornos en los que se hayan
manipulado huevos.

PREPARANDO EL MENÚ

RECOMENDACIONES ÚTILES

Se pueden meter en tres tablas

En la compra:

v     
Compra siempre el
marisco vivo y de olor agradable e intenso.

v     
Las carnes y
pescados cómpralas siempre frescas, de olor agradable y color intenso.

v     
Fíjate además en
que los moluscos vengan con su etiqueta de depuración.

v     
Nunca rompas la
cadena del frío, fundamentalmente en productos tan perecederos como los
frescos.

v     
Nunca esperes más
de 48 horas para consumir el marisco. Consúmelo lo antes posible.

v     
No llenes el
frigorífico excesivamente, a fin de que el aire frío circule entre los
alimentos.

v     
Elige los huevos
limpios y sin roturas, ya que la salmonella puede
encontrarse en las heces y plumas adheridas a la cáscara.

En la cocina:

v     
Para evitar una
gastroenteritis, nunca consumas el marisco crudo, fundamentalmente los
moluscos.

v     
Una vez cocido el
marisco hay que dejar enfriarlo en el frigorífico y nunca a temperatura
ambiente.

v     
Las carnes
picadas hay que hacerlas bien y a fuego lento, evitando que queden crudas en su
parte central.

v     
Evita que entren
en contacto alimentos cocinados con alimentos crudos, para evitar
contaminaciones cruzadas.

v     
Observa la
higiene personal a la hora de elaborar mayonesas y postres de crema y nata.

v     
Observa
escrupulosamente tu higiene personal y la de los utensilios de cocina cuando
manipules los alimentos. Cambia frecuentemente los trapos de cocina y limpia
bien las superficies en las que hayas manipulado la comida.

v     
Nunca laves los
huevos, ya que la humedad favorece la penetración de bacterias a su interior.

Qué hacer con las sobras:

v     
Nunca congeles un
producto descongelado previamente.

v     
No recalientes
los alimentos una y otra vez, ya que pierden sus propiedades y se favorece la
contaminación por agentes patógenos.

v     
Si vas a congelar
grandes cantidades de comida, hazlo preferiblemente en pequeñas porciones.

v     
Si vas a
descongelar, saca los productos del congelador la noche anterior. Así evitarás
utilizar el microondas.

v     
Los productos
enlatados pierden su esterilidad una vez abiertos, por lo que hay que
conservarlos en la nevera y con tapa.

v     
Los embutidos en
loncha son más perecederos y susceptibles de contaminación, por lo que hay que
conservarlos tapados y en frío.

v     
Nunca conserves
la mayonesa de un día para otro y mantenla siempre refrigerada.

Alergias alimentarias

?Dulce? Navidad

Muchos de los productos que
consumimos en estas fechas pueden desencadenar también procesos alérgicos,
sobre todo después de realizar ejercicio o de bailar, aunque por el momento no
se haya establecido una explicación a este fenómeno. Estos procesos alérgicos
suelen manifiestarse a las tres o cuatro horas de ingerir
el alimento, con urticaria, dificultad respiratoria o hipotensión. Entre los
alimentos alérgenos, cobran especial relevancia el marisco, el pescado y los
frutos secos.

Según ha afirmado la Sociedad
Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), estos alimentos resultan
altamente sensibilizantes, además de que muchas veces
las condiciones de conservación no se siguen debidamente (las grandes
cantidades que se cocinan obligan a refrigerar y congelar parte de los
alimentos de un día para otro, lo que no siempre se hace en las condiciones
adecuadas). Todo ello unido a que muchos alimentos los probamos por primera
vez, o a que muchos productos navideños como los turrones o mazapanes tienen
ingredientes enmascarados, hacen de éstas unas fechas muy proclives a las
alergias de tipo alimentario, según los alergólogos. Por si fuera poco, algunas
patologías del tipo rinitis, conjuntivitis o asma se agravan con el frío propio
de diciembre y con los ambientes más sobrecargados de lo habitual que reinan en
las fiestas navideñas.

Alergias por contacto

Otros episodios alérgicos
típicos de la Navidad, lo suelen protagonizar materiales como el níquel o el
látex (material que se incluye en muchos juguetes), o productos cosméticos, de
maquillaje o perfumes. Respecto al látex, muchos productos navideños son
manipulados con guantes hechos con este alérgeno, material que tiene
reactividad con alimentos propios de estas fechas como las castañas, el kiwi o el plátano.

                                                                                 



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page