Joaquín bonal y tú.

Aunque
tu consulta me ha parecido muy interesante, permíteme que aplace su respuesta
al próximo número. Acaba de telefonearme un amigo para comunicarme que su
padre, Joaquín Bonal, ha fallecido. Es probable que no le conozcas y que te preguntes
qué tiene que ver contigo.

Joaquín
era, además de una extraordinaria persona, un farmacéutico excepcional. Él, con
su trabajo constante en aras de una farmacia moderna, hizo cambiar el
planteamiento de toda la profesión farmacéutica. Quizás hayas oído hablar de la
Atención Farmacéutica. En muy pocas palabras consiste en centrar la atención en
el paciente que toma un medicamento, más que en el medicamento que toma un
paciente. No es un juego de palabras. Es un cambio radical en el enfoque
profesional. El protagonista eres tú en vez del medicamento.

Ése
es el motivo por el cual Joaquín y tú estáis totalmente relacionados. Su visión
proactiva de la profesión hizo que todo un colectivo comenzara a cambiar el
norte de su brújula hacia ti. El
medicamento sigue siendo importante, pero lo realmente importante ahora es lo
que te pasa a ti. Los medicamentos,
ya sabes, pueden presentarte una serie de problemas, unas veces derivados de
ellos mismos, otras de las dosis utilizadas, en unas ocasiones debidas a la
interacción con otros medicamentos o incluso alimentos que tomas
simultáneamente y en otras, por una efectividad imperfecta para un caso
concreto.

En
vida tuvo innumerables premios, como debe ser con los personajes importantes,
sin esperar al reconocimiento, muchas veces forzado, de aquellos que ahora nos
faltan porque es a partir de su marcha cuando nos damos cuenta de lo que
valían. No. En su caso, nos dimos cuenta de todo lo que valía muchísimos años
antes de este 1º de mayo, fecha de su partida. Uno de los últimos
reconocimientos, aunque hubo más, fue en Estados Unidos hace unos meses, cuando
nadie sospechaba absolutamente nada del fatal desenlace. Y fue realizado por un
colectivo de profesionales, que
aunque lejos de nuestro país, apreciaban en toda su magnitud la importancia de
la persona tanto como la del profesional. Se percataban de que en España, una
persona excepcional había trazado una nueva trayectoria que no tenía retorno.
El farmacéutico ha de mirarte constantemente. Y te mira. Tú eres su preocupación
absoluta.

Quizás
ahora comprendas por qué he querido hablarte de Joaquín. Por qué tú, tu
familia, tus amigos, todos en una palabra se benefician de lo que él nos
enseñó. Cuando allá por los años 70 comenzaba una nueva andadura para mostrar a
la profesión farmacéutica un nuevo camino, se iniciaba también para ti una nueva relación con tu
farmacéutico. Antes de ello, se acudía a la farmacia para obtener un
medicamento. A partir de entonces, se acude al farmacéutico para obtener salud,
para mejorarla, para mantenerla. Fíjate en la frase con la que siempre me
despido: ¡habla con tu farmacéutico, pregúntale, infórmate! Él está siempre ahí. No necesita cita previa. Y te puede aclarar
todas tus dudas. Tu salud y tú sois su preocupación. Con toda seguridad esta
despedida no hubiera sido posible sin Joaquín.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page