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Jornada de actualización en el manejo de una enfer...

Jornada de actualización en el manejo de una enfermedad rara de la sangre

Jornada de actualización en el manejo de una enfermedad rara de la sangre
La Asociación del Norte de Hematología y Hemoterapia (Asovasna), con la colaboración de GlaxoSmithKline (GSK), organiza una jornada para hematólogos del País Vasco y Navarra de actualización en el manejo de la trombocitopenia inmune primaria (PTI), una enfermedad autoinmune que provoca una destrucción de las plaquetas por el propio sistema de defensas del paciente lo que ocasiona un mayor riesgo de hemorragias y llega a mermar la calidad de la vida a aquellos que la sufren de manera crónica. En el País Vasco, la incidencia de la enfermedad es similar a la de otras regiones y se sitúa entre uno y cuatro casos por cada 100.000 habitantes/año. 

“El riesgo de hemorragia asociado a esta  enfermedad –en la que la falta de plaquetas dificulta el correcto funcionamiento de la sangre y facilita la aparición de hemorragias- puede limitar la actividad de los pacientes, a los que se les desaconseja realizar determinados trabajos o actividades”, explica el doctor José María Guinea de Castro, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Araba y uno de los ponentes en el curso “Actualización en el tratamiento de la PTI crónica”. Además, la necesidad de controles médicos periódicos, los ingresos hospitalarios en casos puntuales en los que las plaquetas están por debajo de un mínimo aceptable o la necesidad crónica de medicación con efectos secundarios son otros de los factores que reducen la calidad de vida de los que sufren de forma crónica la trombocitopenia inmune primaria.

La PTI puede afectar a cualquiera, incluso a niños siendo más frecuente en personas mayores. “El paciente con esta enfermedad no tiene un perfil concreto. Afecta a personas de todas las edades y grupos étnicos. Solo entre la tercera y sexta década de la vida es más prevalente en mujeres. En los niños suele asociarse a infecciones víricas y no suele cronificarse”, señala el doctor Guinea de Castro.

Tradicionalmente tratada con corticoides, una clase de fármacos con efectos secundarios inherentes a su uso continuado (diabetes, cataratas, hipertensión arterial u osteoporosis), y también con la extirpación del bazo en los casos más graves, en los últimos años el estudio de los mecanismos de la enfermedad ha permitido el desarrollo de nuevos avances terapéuticos. Tal es el caso de los agentes trombopoyéticos, que ejercen una función similar a la de la trombopoyetina, el factor que estimula la producción de plaquetas.

Estos nuevos fármacos trombopoyéticos, uno con presentación oral y otro por vía subcutánea, favorecen la recuperación de plaquetas en enfermos resistentes a otros tratamientos con un perfil de seguridad adecuado. Asimismo, han supuesto una mejora sustancial en la calidad de vida de estos pacientes con respecto a las terapias previas, según se ha demostrado en estudios clínicos recientes.

“Los antiguos fármacos iban dirigidos a disminuir la destrucción de plaquetas, los nuevos, los agentes trombopoyéticos, a aumentar su producción. Estos últimos nos han permitido aumentar el arsenal terapéutico para los pacientes refractarios y crónicos, mejorando con ellos la seguridad y su calidad de vida”, confirma el doctor Guinea de Castro, que durante el curso repasará en una ponencia la seguridad de los tratamientos de la PTI.

Las jornadas “Actualización en el tratamiento de la PTI crónica” cuentan además con otra ponencia sobre interrupciones de la terapia a cargo de la doctora Ana Moretó, del Hospital de Cruces en Bilbao, y con la exposición breve de diferentes casos clínicos de esta enfermedad por parte de expertos de diferentes hospitales de ambas comunidades.





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