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Jóvenes en vacaciones. ¿saben ser felices?.

Jóvenes en vacaciones. ¿saben ser felices?.

¿Cómo se divierten los jóvenes de hoy en día? Los juicios tremendistas de los últimos tiempos contrastan ahora con investigaciones que nos descubren una realidad más amable: que los adolescentes no son tan fieros como se cree y que son muchos los que optan por un ocio sano. Del conocimiento y la participación de los padres en esas actividades dependerá lo saludable de su elección

Marcha, botellón, chat, after hours… Éstos son  algunos de los términos que describen la forma en la que los jóvenes conciben el ocio y que a menudo se asocian también a conductas adictivas y peligrosas que es importante controlar y limitar, máxime si se tiene en cuenta que tras ellas pueden  ocultarse profundas insatisfacciones juveniles.  Tal y como demostró la investigación llevada a cabo por el sociólogo y catedrático de la Universidad de Deusto Javier Elzo y  plasmada en su libro Los jóvenes y la felicidad (Ed. PPC), las inquietudes de una buena parte de la juventud actual acerca de la felicidad va por derroteros bastante distintos a las tendencias que arrojan las estadísticas respecto a aspectos como el consumo de alcohol y drogas, o la violencia juvenil. Una de las conclusiones que se pueden extraer del estudio es que los jóvenes que solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el cuerpo o el bolsillo aguanten, están manifiestamente menos contentos con sus vidas que aquellos que saben aliar la fiesta (consumiendo con moderación o no consumiendo) con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana del día siguiente, señala el sociólogo.

Findes que se prolongan

Tal y como se explica en el documento El ocio y los jóvenes, elaborado por el Ministerio de Educación, entre la juventud actual se ha implantado el fenómeno finde, caracterizado por la proliferación de grupos numerosos que ocupan distintas zonas de  las ciudades y que es percibido por los jóvenes como un espacio para romper con las normas y límites del resto de la semana, desarrollar un tipo de sociabilidad caracterizada por el no compromiso y la excepcionalidad, y la experimentación  de un poder autónomo respecto a los adultos. Este fenómeno lleva aparejada la aparición de riesgos vinculados al descontrol relacionado con el abuso de drogas y el alcohol.

En periodos como las vacaciones de Navidad, cuando las horas de ocio se multiplican, el problema puede agravarse. A ello hay que unir el hecho de que las vacaciones escolares  no siempre coinciden con las de los padres, así que pasan buena parte del día sin vigilancia directa. Las opciones elegidas suelen ser dos: prolongar la duración del finde o pasar horas enganchados a algunas de las llamadas nuevas adicciones: internet y videojuegos, principalmente.

A vueltas con el alcohol

Según la última encuesta escolar sobre drogas, un 46,1 por ciento de los jóvenes entre 14 y 18 años manifiesta haberse emborrachado una vez en la vida; casi un 40 por ciento reconoce haberlo hecho al menos  tres veces en el último mes y, pese a ello, tan sólo un 9 por ciento de los encuestados tiene la percepción de consumir mucho o bastante alcohol.

Una reciente investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad Binghamton, en Nueva York, ha venido a arrojar más luz sobre el tema, confirmando sospechas acerca de que el cerebro joven tolera más los efectos del alcohol, lo que a su vez explicaría por qué abusan de esta sustancia. Mientras que los adultos dejan de beber cuando sienten que pierden sus habilidades sociales, los adolescentes carecen de esta barrera. Ellos beben básicamente para ser más sociables, así que sus cerebros son más aptos para contrarrestar los efectos negativos que el alcoholismo tiene en la interacción social, se sienten más libres de sentarse a beber hasta emborracharse, explica la doctora Elena Varlinskaya, autora del estudio. 

SMS, videoconsolas, Mp3… peligro de enganche

Los sms, el Mp3, las videoconsolas… son los entretenimientos que encabezan el ranking de las actividades a las que los jóvenes actuales dedican sus ratos de ocio, con la peculiaridad de que, aunque en principio les permite una mayor posibilidad de socializarse, a la larga puede llevarles al aislacionismo y a la adicción. En cuanto a los videojuegos, las videoconsolas y los juegos on line, en los que los niños se inician a una edad cada vez más temprana, son, según un estudio elaborado por el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, y presentado recientemente, una de las causas  de los altos niveles de ludopatía que se están empezando a registrar en personas cada vez más jóvenes.

Si se lo pide a los Reyes…

Es obvio que no se puede ir contracorriente y que lo más “in” en estas edades es pedir de regalo alguno de los videojuegos de moda. Como para la mayoría de los padres este mundo supone un terreno prácticamente desconocido, se pueden seguir algunas de las pautas descritas en el Decálogo para una compra responsable, elaborado por la fundación Protégeles:

  1. Tener siempre presente la clasificación por edades y la descripción de contenidos e informarse previamente del contenido del videojuego (las escenas que incluye, qué tipo de valores transmite…).
  2. También es importante vigilar el intercambio de videojuegos y su bajada a través de Internet.
  3. Y no hay que perder de vista que las videoconsolas ofrecen la posibilidad del bloqueo y el control parental.
  4. En caso de dudas o para ponerse al día sobre el mundo de los videojuegos se puede consultar la Guía de Videojuegos, de la misma fundación,  en la que se han recogido y analizado la casi totalidad de los videojuegos existentes clasificados por edades y contenidos (http://www.guiavideojuegos.com/).

Qué podemos hacer los padres


    • Dedicarles tiempo:
      es importante compartir con los hijos los momentos de ocio ya que tal y como explica Javier Elzo en su informe, los jóvenes españoles de hoy, especialmente los de menor edad, tienen más recursos que ninguna juventud ha tenido nunca, pero les falta en muchos casos los esencial: unos padres que tengan tiempo para estar con ellos.

    • Estar siempre alerta.
      Una reciente investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Washington ha demostrado que los padres desconocen en gran parte las conductas adictivas de sus hijos, sobre todo cuando éstas se inician a edades muy tempranas. Así, de las tres sustancias adictivas analizadas alcohol, tabaco y marihuana-, los padres sólo eran conocedores en el 50 por ciento de los casos si se trataba del alcohol, en un 55 por ciento en el del tabaco y en un 47 por ciento en el de la marihuana. Lo más preocupante de estos resultados es que el despiste paterno es mayor precisamente en los momentos más importantes, que es cuando se inicia el consumo de esta sustancia.

    • No tener miedo a fiscalizar.
      Los jóvenes son unos artistas en el arte, sino de mentir, sí de decir medias verdades, de ahí que sea importante controlar sus movimientos. Se debe comprobar el tipo de locales que frecuentan. Especialmente peligrosas son las llamadas discotecas light: oficialmente no expenden alcohol y los chicos se divierten de forma sana, pero la realidad es muy distinta y está comprobado que es allí donde se inicia la ingesta de alcohol y drogas y se mantienen las primeras relaciones sexuales completas. Por tanto, no estaría de más que los padres inspeccionaran estos lugares, explica la psicóloga María Jesús Álava Reyes, experta en el tratamiento de los problemas adolescentes.

    • Buscar alternativas a la forma de divertirse.
      Especialmente recomendables son las actividades de ocio participativo no consumista, que les ayuden en su desarrollo personal. Es interesante fomentarles el gusto por otros tipos de ocio distintos a las discotecas: los deportes, las actividades en la naturaleza, etc, explica María Jesús Álava. Estos días en los que las reuniones familiares son más frecuentes son una buena oportunidad para descubrirle nuevas opciones y elaborar planes en común.

    • Implicarse con él
      . Aunque a simple vista pueda parecer ciencia ficción, los expertos recomiendan a los padres que se esfuercen por penetrar en el mundo de la tecnología y os videojuegos, con el fin de conocer aquellos preferidos por sus hijos. Esto ayudará a comprender mejor los factores de atracción y a valorar los aspectos positivos, a mantener criterios más adecuados a la hora de comprarlos y, sobre todo, a potenciar una mejor comunicación con el joven.

    • Dar la vuelta a la tortilla.
      En vez de demonizar internet, la playstation y demás tecnología, se las puede utilizar a favor. Así, por ejemplo, existen muchos videojuegos de alto contenido pedagógico que, además, son divertidos. Descubrirle al joven estas alternativas y, sobre todo, compartirlas con él,  puede ser una buena opción.

    • Marcar tiempos, poner horarios.
      Aunque disponga de mucho tiempo libre y no tenga que estudiar, es fundamental que los padres estén pendientes de la limitación del tiempo que los jóvenes dedican a estas actividades, la alternancia con otros juegos, etc. También es importante no perder de vista otros aspectos como la hora de llegada a casa o las invitaciones a casa de amigos, recomienda la psicóloga.

    • Enseñarle a cultivar la amistad.
      Tal y como señala Javier Elzo, es importante que aprendan a diferenciar entre los amigos de verdad y los “colegas” o compañeros: Los compañeros son para los momentos divertidos. Los amigos también para los otros. De esta forma, aprenderá a compartir sus momentos de ocio de otra manera distinta (hablando, intercambiando opiniones) a la habitual de ir en masa con un colectivo, lo que le lleva a reproducir actitudes miméticas que pueden ser nocivas y peligrosas.

El perfil del joven feliz

Tal y como concluye Javier Elzo en su Índice  Subjetivo de la Felicidad Juvenil, cuyos resultadosvienen a echar por tierra muchas de las ideas que se tienen sobre los jóvenes de hoy e incluso de los jóvenes sobre sí mismos, el chico más feliz es el que: 

  • Disfruta de buenas relaciones familiares.
  • Tiene menos dinero en el bolsillo que la media.
  • Demuestra valores altruistas (preocupación por el necesitado).
  • Tiene control del consumo de alcohol y drogas, así como de la hora de llegar a casa los fines de semana.
  • Tiene amigos, y no solamente compañeros.
  • Concede máxima importancia a los estudios y a la formación para el futuro.
  • Es muy precavido ante el chat (no queda con desconocidos).
  • Demuestra una confianza en las instituciones superior a la media.


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