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JUAN DIEGO FLÓREZ: "Para cuidar la voz hay que elegir el repertorio que mejor va a cada uno"

Limeño de nacimiento, comenzó sus estudios musicales en la capital peruana y se perfeccionó después en el Instituto Curtis de Filadelfia (USA). Su debut oficial se produjo en agosto de 1996 con Matilde di Shabran en Italia, dentro del Festival Rossini de Pesaro. Tras aquella exitosa presentación se convirtió de inmediato en una revelación dentro del mundo lírico. Desde entonces su carrera internacional ha sido fulgurante, convirtiéndose en uno de los tenores más requeridos del mundo. Su agente le consiguió una entrevista con Pavarotti y el gran tenor desaparecido le dedicó elogios y augurios de gloria. Le comparan con Kraus, aunque los repertorios de ambos artistas coinciden solamente en algunos títulos.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosLos teatros italianos más rigurosos  (Scala de Milán, el Regio de Turín, Ópera y Academia Santa Cecilia de Roma, entre otros) y los internacionales más exigentes (Metropolitan de Nueva York, Covent Garden de Londres, Musikverein de Viena,  Liceu de Barcelona, Maestranza de Sevilla, Teatro Real de Madrid, etc.) le han tenido entre su elenco, y quieren seguir contando con él en el futuro. Ricardo Muti fue el primero en reclamare para abrir la temporada de la Scala de Milán – cuando Flórez tenía tan sólo 23 años- y tras Muti, vinieron otros grandes directores operísticos como Claudio Abbado, James Levine o Jesús López Cobos.

Dueño de una planta elegante y una imagen impecable, Juan Diego Flórez contrajo matrimonio en abril de 2008 con la bella ex modelo Julia Trappe en la catedral de Lima, y ahora se hace acompañar por su esposa en sus viajes y representaciones. El próximo mes de julio cantará en otra boda,  la del príncipe Alberto de Mónaco con Charlene Wittstock. El pasado mes de enero Juan Diego Flórez visitaba nuevamente España para ofrecer sendos recitales en Bilbao y Valencia, este último con las entradas agotadas días antes del concierto. Actualmente el tenor peruano participa en las representaciones de Le Comte Ory en el Metropolitan de Nueva York aunque regresará a España el próximo mes de diciembre para ofrecer un recital y la ópera Linda de Chamounix en el Liceo de  Barcelona. Mientras, nos podemos deleitar con sus discos y sus dvd’s, todos disponibles en su página web: www.juadiegoflorez.com

¿Cómo recuerda aquella audición que hizo en Módena para Luciano Pavarotti y cómo ve  que le comparen con Alfredo Kraus?

No hice una audición para Pavarotti, sino que fui a conocerle a su casa. Mi agente vino conmigo, me convenció que cantara para él y canté después de calentar un poco la voz. Me comentó cosas muy sorprendentes, digamos, declaraciones positivas sobre mí. Esto me llenaba de satisfacción y de honor viniendo de un ídolo  de tal talla. Pavarotti siempre ha sido una figura importante para mí porque cuando empecé a estudiar en el conservatorio de Lima, las primeras arias que escuché, que fueron prácticamente mi primer contacto con la ópera, fueron en la voz de Pavarotti, una voz llena de luz, brillante, que inmediatamente me impresionó, al igual que Kraus. En Perú se escucha mucho a Kraus, y yo también le oía. Me gustaban ambos tenores, que hacían el repertorio que a mi me gustaba, el que más me llamó la atención, el Bel canto, las óperas de Donizetti o algún Verdi que cantaba Pavarotti, el Rigoletto, todas estas óperas que tienen que ver con el Bel canto. Realmente me cautivaron.

Precisamente, hablando de Rigoletto, declinó usted en su día hacer su rol en la producción que se estrenó en el Teatro Real ¿es demasiado exigente para su voz este papel?

He cantado Rigoletto, lo he cantado en Lima y en Dresde. La obra no representa ninguna dificultad técnica, incluso es más fácil que otras que yo normalmente canto que son completamente belcantistas, repletas de agudos y todo eso. Este no es el problema. Es una ópera en la cual el canto principal se hace en el centro de la voz, no en la parte aguda, como yo estoy acostumbrado, y tengo que forzar mi voz un poco en el centro por el papel del Duque de Mantua, que tiene además un cierto dramatismo, cierto heroísmo. Esto de cantar en el centro no es bueno para mi voz y tampoco para mi repertorio, por eso preferí no hacerlo por ahora, por este esfuerzo de la voz, pero lo haré. No porque sea difícil.

Una de las cosas que más hay que cuidar en la carrera del cantante de ópera es el repertorio, las obras que se eligen cantar ¿usted está de acuerdo?

Es normal que el cantante haga un cierto repertorio que es el mejor para la voz de uno. Tengo una voz extensible, fácil para los agudos, para las dificultades técnicas, la coloratura y el Bel canto. Es el repertorio de carácter técnico difícil el ideal para mi voz, se adecua a Bellini, Donizetti y Rossini, otros repertorios no se adecuan para nada a mi voz, por ejemplo Puccini, no tiene nada que ver con mi vocalidad. Al igual que un tenor que canta Puccini, como Plácido Domingo, no tiene nada que ver con Rossini. Estas cosas hay que cuidarlas para mantener la voz y tenerla en buen estado. Si uno hace un repertorio que no tiene que cantar fuerza la voz o la estrecha demasiado, tiene que esforzarse mucho para llegar a los agudos o a los graves, o esforzarse para emitir un volumen que sobrepase a una cierta densidad orquestal. Por ello es muy importante seguir estas pautas para cuidar la voz. En este aspecto uno que enseñó mucho fue Alfredo Kraus, puesto que siempre mantuvo el mismo repertorio.

Actualmente vemos que han tenido éxito entre el público algunas formaciones cantantes y solistas que hacen un canto lírico más pop, como IL Divo o Sara Brightman ¿hará usted alguna incursión es el mundo de la música pop?

No, no haré ninguna incursión en estos estilos, pero todavía me gusta el rock y la música popular, la sigo escuchando y disfrutando. La música popular, sobre todo las canciones peruanas, las he ofrecido en mis recitales, incluso hice un disco dedicado a la música latinoamericana. En este sentido sí, todavía tengo contacto con la música popular.

¿Cree que las estrategias de marketing que se utilizan ahora, también para los artistas de ópera, desvirtúan un poco su imagen, la hacen parecer más cercanos a las estrellas del pop o del rock?

Solamente algunos pocos cantantes tienen casas discográficas que editan sus discos. Para vender discos la casa discográfica necesita que el artista conceda entrevistas y haga promoción, y esto es justo porque hay que dar a conocer que existe un disco. Las entrevistas son parte de todo esto, y además, así te abres a un público más vasto. Creo que es positivo, te das a conocer de otro modo a la gente, no creo que desvirtúe lo que tú haces. Hoy en día todo funciona así, los tiempos han cambiado y en muchos sitios no eres nadie (risas).Felizmente, nos aventajamos un poco porque aunque no seamos conocidos globalmente tenemos siempre nuestro público de gente que va a la ópera, nuestro mundo. No necesariamente nos tienen que conocer  todos. Hay muchos cantantes a quien el gran público no conoce pero cuando cantan en un teatro, el teatro se llena.

¿Existen realmente los divos y las divas en la ópera, todavía?

Todavía hay, pero con menos intensidad. Ya es una cosa pasada de moda, en general, porque todo son modas. El hecho de comportarse de un cierto modo, de continuar siendo divinos no solamente en el escenario sino también en la vida cotidiana, es algo que está pasado de moda. Antes incluso era necesario, sino no te comportabas como tal no eras una estrella, pero ahora es justo lo contrario, la gente quiere que seas más normal. No es que haya decidido ser como soy por moda, sino que yo soy como soy, no necesito ser divo, ni diva, ni nada.

Si se excede en su divismo, su mujer le llamará la atención, ahora que se ha casado…

Ah, bueno, si me llama la atención, yo contento, porque justamente son de esas personas que están al lado y en quien confías, que te mantienen con los pies en la tierra, que te hacen ver tus errores.  Menos mal que están ahí, que tienes íntimas personas cerca de ti.

¿Es importante la estabilidad sentimental para cantar bien?

Para esta carrera es importante la estabilidad, en general. Uno viaja mucho y está siempre en diferentes países. Si no tienes tu vida afectiva, o tu vida en general, en orden y estable, es muy difícil soportar una carrera así. Soy muy afortunado porque viajo normalmente con mi esposa, estamos juntos durante mis presentaciones, tanto si estoy un mes en Nueva York como un mes en Londres. Es importante y es un lujo tener estos afectos porque muchos cantantes están solos.
 
Frecuentemente la soledad es una de las quejas más comunes entre las mujeres cantantes, recordemos a María Callas, siempre se sintió sola…

Si eso pasa bastante. Los novios y los esposos están trabajando en sus ciudades, o las novias, y uno está solo. Para las mujeres, si son latinas especialmente, es mucho más difícil estar solas. De repente vienen los hijos, o los esposos, a visitarlas, pero como mucho por una semana o un fin de semana. Se van y siguen solas. No es fácil esta vida.

La ópera se retransmite ahora en los cines y con bastante éxito. Lo malo es que  así vemos los gestos de los cantantes en primer plano, y a veces, son un poco exagerados ¿no cree?

(risas). A veces las cámaras no necesariamente saben de canto, o el modo en el que mostrar a los cantantes. Creo que todo se va aprendiendo. Por ejemplo, en el Metropolitan neoyorquino pasan las óperas por el cine en directo, y la gente está encantada. Han instalado 15 cámaras en el teatro, dispuestas para siempre y que se mueven automáticamente. Es el futuro.

¿Es una forma de que deje de considerarse a la ópera como un arte elitista, su viejo pecado, siempre repetido, no le parece?

La ópera es elitista en el sentido que los que se acercan a la ópera tienen, no una cultura determinada, sino una sensibilidad determinada. Estas personas, con esta cierta sensibilidad, son las que continuarán siendo fans de la ópera. Es elitista en este sentido, como lo es el jazz u otro tipo de géneros, que no son tan fáciles, que necesitan una cierta sensibilidad y una curiosidad. Creo que el secreto es darlo a conocer para que los que tienen esta sensibilidad y no lo saben, se conviertan en fans.

 



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