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Kilos de más. dietas bajo control.

Kilos de más. dietas bajo control.

Esos kilos tan bien
disimulados bajo la ropa de invierno, aparecen ahora de manera insultante. Son
los auténticos desheredados, a los que nadie quiere y a los que todo el mundo
combate, la mayoría de las veces con dietas nada saludables que se alejan de la
lógica nutricional

Durante el verano, muchas
personas se someten a dietas cuyo aporte calórico diario llega a ser muy
inferior a mil calorías al día, pudiéndose suscitar trastornos metabólicos que se
ven potenciados por la deshidratación que provocan las altas temperaturas. Generalmente,
el consumo de carbohidratos complejos, la moderada restricción de alimentos
grasos y la realización de ejercicio físico son medidas suficientes para perder
peso sin correr ningún tipo de riesgo. Sin embargo, los endocrinos aseguran
que, en ocasiones, la disminución de peso se debe a la pérdida de líquidos y no
de grasa, con lo que su efecto es poco duradero. Sólo hay un remedio para
evitar este problema: acudir a sus consultas y someterse a planes de
adelgazamiento seguros y saludables.

Dietas milagro:

huye de los engañabobos

Las revistas de moda nos bombardean con mensajes tan
atrayentes como poco creíbles: ?adelgaza 3 kilos en una semana con la dieta del
melocotón?, ?pierde los kilos que te sobran con la dieta de la piña?, ?prueba los
beneficios de la dieta de la cebolla?? Si algo tienen en común este tipo de
dietas radicales es la rapidez con la que se retoman los kilos una vez que se
abandonan, sin contar con que pueden llegar a dañar la salud. Otro tipo de
dietas, conocidas como dietas cetogénicas, se basan en la eliminación selectiva
de nutrientes básicos, por lo que también pueden resultar dañinas. Según el
doctor Javier Salvador, Todas estas dietas, El doctor Salvador, especialista en
Endocrinología de la Clínica Universitaria de Navarra, advierte del peligro que
puede tener esta falta de equilibrio, ya que puede conducir a la pérdida de
músculo y de hueso. Por eso, la mejor dieta y la más segura es aquella que,
reduciendo el consumo calórico unas 500 calorías al día, se fije de manera
individualizada y monitorizada por un endocrino o experto en nutrición, de
manera que el equilibrio nutricional quede asegurado y nuestra salud no corra
peligro. No hay que olvidar que la aportación calórica necesaria varía
dependiendo del metabolismo y del tipo de vida más o menos sedentaria que se
lleve, por lo que su reducción debe tener en cuenta estas variables
individuales.

Dietas hipocalóricas:

La dieta tradicional

No hay duda de que controlar el peso y mantenerlo dentro de
unos límites es beneficioso: nos ayuda a sentirnos más ligeros y nos predispone
a una vida saludable. Pero además, los cánones de belleza actuales exigen
someter al organismo a una menor ingesta de alimentos, lo que lógicamente
implica una menor ingesta de calorías, algo que forma parte de la dieta
tradicional empleada desde tiempos inmemoriales. Este tipo de dietas hipocalóricas
se caracteriza, como su nombre indica, por una reducción en el aporte de
calorías. Según el doctor Javier Salvador, el objetivo principal de estas
dietas es ?contribuir a desequilibrar el balance energético hacia el gasto
calórico, de forma que la entrada de calorías sea inferior al gasto energético
y así se logre eliminar grasa?. Tal y como indica Salvador, las dietas
hipocalóricas están indicadas en personas con obesidad, es decir, con índice de
masa corporal superior a 30 kg/m2, y siempre deben contemplarse en el marco de
un tratamiento integral diseñado por el médico, que incluya actividad física y tratamiento
farmacológico si es necesario.

 

Mantener el equilibrio

Las dietas hipocalóricas suelen dar prioridad a los
alimentos naturales poco elaborados, entre los que destacan las frutas y las
verduras, aunque para que la salud no se resienta y el organismo funcione
correctamente, tienen que dar cabida a otro tipo de nutrientes, reducidos a
cantidades mínimas: toda dieta debe contemplar la inclusión de los tres grupos
de alimentos básicos: hidratos de carbono, proteínas y grasas o lípidos. De no
incluirlos, el metabolismo termina por adaptarse al bajo consumo calórico,
reduciendo también el gasto calórico, lo que implica no quemar grasas y por lo
tanto, no perder kilos. Existe una creencia popular que propugna la idea de
que, para adelgazar, hay que eliminar determinados nutrientes, tales como
grasas o azúcares. De esta manera, nos privamos de elementos que son
imprescindibles en una alimentación sana y completa y que acarrean una serie de
carencias que, a largo plazo, pueden llegar a comprometer la salud de los
individuos.

Cuida tu línea? y tu salud

Las dietas hipocalóricas están indicadas, sobre todo, en personas
con obesidad y sobrepeso, aunque también se emplean exitosamente como
tratamiento complementario de dolencias en las que es imprescindible mantener
un peso adecuado, tales como la diabetes, la hipertensión y la artrosis. Pero
además, son ideales para quienes simplemente hayan notado un aumento de peso, lo
que se traduce en menor agilidad, cansancio y pesadez de piernas, etc. La
reducción de calorías es un buen remedio contra estos síntomas, siempre y
cuando se realice siguiendo las pautas que marca el médico.

Dietas sin riesgo

Las dietas hipocalóricas han triunfado y son efectivas, pero
sin el debido control médico pueden no ser, ni mucho menos, inofensivas. Al
reducir la cantidad de energía, el organismo también disminuye su gasto
metabólico basal. Además, cuando el contenido de calorías es muy bajo, se puede
ocasionar hipoglucemia reactiva e intolerancia a la glucosa, así como
complicaciones más serias como arritmias cardíacas. Tampoco hemos de olvidarnos
de la anorexia nerviosa y la bulimia, que pueden aparecer cuando se consumen
dietas hipocalóricas de manera crónica.

Por otra parte, los especialistas aseguran que las dietas
hipocalóricas severas sólo muestran garantías cuando se realizan bajo
supervisión médica. Y, generalmente, el consumo de carbohidratos complejos, la
moderada restricción de alimentos grasos y la realización de ejercicio físico
son medidas suficientes para perder peso sin correr ningún tipo de riesgo.

Cocina baja en calorías

  1. La
    aportación diaria de calorías se estipula entre 1.500-1.600, aunque las
    variaciones dependerán de cada metabolismo, algo que deberá tener en
    cuenta el endocrino. Este aporte permite perder peso y mantenerlo paulatinamente
    durante un largo período de tiempo. La aportación calórica debe proceder
    de hidratos de carbono en un 60 por ciento, de proteínas en un 15 por
    ciento, y el resto, de grasas.
  2. Conviene
    aumentar el consumo de frutas y verduras, los alimentos hipocalóricos por
    excelencia.
  3. Huye
    de los rebozados, empanados, fritos y guisados y sustitúyelos por
    alimentos cocinados a la plancha, al vapor, cocidos, hervidos o al horno.
    Por ejemplo, no es necesario que renuncies al filete con patatas, pero en
    lugar de frito, se puede elaborar a la plancha y cocinar las patatas al
    vapor. De esta manera, la cantidad de grasas aportadas disminuirá
    considerablemente sin renunciar a las proteínas de la carne y a los
    hidratos de carbono de las patatas.
  4. Por
    otra parte, hay que apostar por carnes y platos poco elaborados y poco
    condimentados. Además, las carnes deberán tomarse en pequeñas
    cantidades  y muy variadas.
  5. Ha
    de controlarse la ingesta de alimentos altamente calóricos, o bien
    reformarlos. Por ejemplo, para las salsas se deben utilizar elementos más
    ligeros, como es el caso de la leche, que siempre ha de ser desnatada.
  6. En
    definitiva, es necesario controlar la cantidad de alimento que se toma.
    Esto implica conocer aquéllos más bajos en calorías, para tomarlos en
    mayor cantidad y combinarlos con pequeñas cantidades de los que más
    engordan.
  7. En
    las farmacias existen suplementos dietéticos que pueden servir de
    complemento para una dieta hipocalórica, ya que además de ayudar a
    controlar el peso, te aportarán los nutrientes imprescindibles para el
    correcto funcionamiento del organismo. Según el doctor Salvador, el
    carácter equilibrado de la dieta impide, normalmente, el desarrollo de
    deficiencias nutricionales cuando no existe otro tipo de patología. Aún
    así, en situaciones clínicas de urgencia, y siempre por un período
    limitado de tiempo, la restricción de la aportación calórica puede llegar
    a ser menor a 800 calorías, por lo que es necesario aportar algún tipo de
    suplemento, así como en dietas hipocalóricas con un aporte inferior a
    1.200 calorías prolongadas durante mucho tiempo. En cualquier caso, los
    farmacéuticos aconsejan siempre pasar por la consulta del endocrino, al
    tiempo que advierten del peligro que supone someterse a dietas
    hipocalóricas sin control.

Menos calorías:

más ejercicio

Para perder peso, además de seleccionar la alimentación más
adecuada según las características propias de cada persona, es imprescindible
acompañar la dieta de algún tipo de ejercicio físico, aunque siempre de forma
moderada y no obsesiva. La reducción de calorías ayuda a perder peso, pero si
además se combina con el deporte, se mejora el tono muscular, con lo que los
efectos negativos de la pérdida de peso no afectarán a la estética ni al
aspecto físico.



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