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La actividad física durante el frío previene el incremento de molestias en personas portadoras de varices

No quedarse quieto. El descenso brusco de las  temperaturas reaviva la necesidad de incrementar la actividad física de las personas para entrar en calor. “Ese ejercicio físico asociado al frío repercute de manera positiva en la prevención de la aparición de molestias por las varices y la insuficiencia venosa así que, de manera indirecta, un abordaje adecuado de la caída del termómetro beneficia la salud venosa”, asegura Rodrigo Rial, miembro del Capítulo Español de Flebología.


 

Durante los meses invernales los síntomas de la insuficiencia venosa y las varices mejoran de forma general, pues las venas se encuentran menos dilatadas. Por el contrario, existe la posibilidad de hacer frente al frío intenso de una manera pasiva. “Esa actitud sedentaria repercute de manera negativa en la salud venosa”, aseguran desde el Capítulo Español de Flebología. “La exposición a fuentes de calor intensas como la calefacción alta, las fuentes de calor próximas o el calor procedente del suelo, todo ello asociado a la inactividad física, favorece la agravación de síntomas compatibles con una Insuficiencia Venosa Crónica previa o en personas que ya han desarrollado varices. En el caso de las personas de edad avanzada, proclives a adoptar esta segunda actitud, es necesario incidir en la necesidad de moverse para activar la circulación y evitar complicaciones”.


 

El tipo de vestuario, cuyo cambio también aparece asociado a la oscilación de las temperaturas, también tiene un componente preventivo. El Capítulo Español de Flebología recomienda “el uso de ropa cómoda, amplia, suave y ventilada. Las fajas y las ligas, cuyo uso se extiende en la tercera edad con la llegada del frío, dificultan la circulación a la altura de los muslos. Lo mismo ocurre con las medias de compresión  inadecuadas”.


 

El Capítulo Español de Flebología advierte que en estas fechas de frío acudir, de forma incorrecta, a fuentes de calor (braseros, calor alto,…)  favorece la dilatación venosa que junto al sedentarismo y la actitud pasiva, incrementan de forma considerable los síntomas de Insuficiencia Venosa.

Otra consecuencia añadida al frío ambiental es el aumento del consumo de calorías en la dieta, lo que conlleva a un aumento de peso, si no va asociado al ejercicio físico, y que debe ser evitado en personas portadoras de problemas venosos o en personas con edema en piernas por la edad. Caminar diariamente es un factor clave en la prevención de esta dolencia, en cualquier época del año.

 



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