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Los pediatras de AP destacan su papel como primeros agentes en la detección de casos de maltrato a menores

Según datos del Ministerio del Interior, alrededor de 4.000 menores fueron víctimas de malos tratos en el ámbito familiar en el año 2015. Además, entre el año 2013 y el 10 octubre de 2017 han muerto 22 niños víctimas de la violencia de género en España. Los hijos que conviven en un entorno violento son a su vez testigos y víctimas directas de esta lacra que la sociedad en su conjunto debe ayudar a combatir.

Para analizar la “Situación de la violencia en el ámbito familiar” la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) celebra una mesa de debate en el Colegio de Médicos de Madrid en la que se abordarán tanto el marco legislativo como los avances logrados en este campo en los últimos años, así como el papel que pueden y deben jugar los pediatras de Atención Primaria en la detección precoz de cualquier tipo de abuso y maltrato a la infancia.

La doctora Narcisa Palomino, vicepresidenta de la AEPap, especialista en maltrato infantil y pediatra del Centro de Salud Las Flores (Granada), ha subrayado que las secuelas que pueden padecer los niños sometidos al maltrato pueden ser muy diversas. “Desde consecuencias físicas, derivadas de traumatismos intencionados (hematomas, fracturas, lesiones en genitales…) hasta consecuencias psicológicas (depresión, ansiedad), síntomas funcionales (cefaleas, trastornos del sueño o pérdida del control de esfínteres), trastornos de la conducta y disminución del rendimiento escolar”. Como ha explicado esta especialista, las secuelas a largo plazo son muy variadas dependiendo de la capacidad de superación de los traumas que tenga el menor y la presencia de un progenitor protector (en la mayoría de casos, la madre).

Por su parte, la doctora Concha Sánchez Pina, presidenta de la AEPap y pediatra en el Centro de Salud San Andrés (Madrid), ha destacado el importante papel de los pediatras de Atención Primaria contra cualquier forma de violencia ejercida contra los menores por parte de la primera institución que debería protegerles como es la familia: maltrato físico, psicológico, negligencia, abuso sexual…

“Todas estas formas de violencia en el ámbito familiar son una lacra que debemos ayudar a combatir con todos los recursos a nuestro alcance”, ha subrayado la presidenta de la AEPap; “el daño de estas formas de maltrato en la infancia tiene consecuencias a largo plazo en la salud de los menores, en los peores casos con daños irreparables, porque la muerte de un niño a consecuencia del maltrato supone un fracaso para la sociedad en su conjunto”.

“Los pediatras, como profesionales cercanos a las familias y que conocen al menor desde su nacimiento ocupan un lugar privilegiado en la detección del posible maltrato”, ha añadido por su parte la doctora Palomino, que ha subrayado además la importancia de que estén bien formados para reconocer tanto las situaciones de riesgo como los indicadores de maltrato y, en su caso, notificarlos a las instancias que correspondan.

Aunque en los últimos años se han dado grandes pasos para abordar el problema de los malos tratos en el ámbito familiar, los responsables de la AEPap subrayan que todavía queda mucho por avanzar y han querido repasar “cuáles son las dificultades con las que se encuentran las personas víctimas de estas formas de violencia para ser oídas, creídas, respetadas y para ser ayudadas en la restitución de su proyecto de vida”. En este sentido han destacado la aprobación, el pasado 12 de septiembre de 2017, de una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados que pretende impulsar una “Ley Orgánica para erradicar la violencia contra la infancia”. Dicha proposición contó con el apoyo de los Grupos Parlamentarios Popular, Socialista, Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, Ciudadanos, Esquerra Republicana y Grupo Mixto.

 

Según los datos del Gobierno, el 64,9 % de las mujeres que ha padecido maltrato tiene hijos menores de edad. “Todos estamos obligados a proteger a esos niños”, han reclamado los pediatras.

En el caso de los abusos sexuales, algunas estadísticas señalan que hasta uno de cada cinco menores de 18 años ha sufrido algún tipo de violencia sexual, de forma aislada o reiterada. En el 95% de estos casos, el agresor es un varón; que pertenece al entorno cercano del niño hasta en el 75-80% de las ocasiones (padre biológico, pareja de la madre, abuelos, hermanos, tíos, conocidos de la familia, entrenadores o monitores).

 





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