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La braquiterapia, un tratamiento para el cáncer de próstata cuando el tumor se encuentra en el interior de la glándula

A la hora de determinar si la braquiterapia es la mejor opción para tratar a un paciente con cáncer de próstata, hay que tener en cuenta diversas consideraciones previas. Es siempre el especialista quien, en base a su criterio y a la situación en la que se encuentra el paciente,  debe determinar qué tratamiento es el más adecuado para combatir el tumor con mayor probabilidades de curación.

Para que se pueda aplicar la braquiterapia prostática, el paciente debe presentar un estado de salud general óptimo y tener pocos problemas urinarios. Asimismo, el tamaño de la glándula debe ser menor de 50 cc,  y  que el tumor no se haya extendido a órganos adyacentes. Es decir, el tumor debe estar localizado en el interior de la próstata, donde las semillas radiactivas de la braquiterapia harán su efecto. En caso de que se trate de un tumor en etapa más avanzada, será necesario recurrir a otros tratamientos.

También hay que tener en cuenta los niveles de PSA (Antígeno Prostático Específico) ya que, para aplicar la braquiterapia, éstos no deben superar los 20 ng/ml. Además, la Graduación de Gleason Combinada (CGS) debe ser inferior a ocho. Otros aspectos a considerar, y que no contraindicarían de forma absoluta la braquiterapia prostática, son la capacidad del paciente para flexionar la cadera 90 grados y que  haya recibido con anterioridad radioterapia sobre la pelvis o  se haya sometido a una cirugía previa sobre el aparato urinario, consideraciones que una vez conocidas deben de evaluarse en cada caso particular.  

En base a todos estos aspectos, el médico especialista es quien valorará cuándo es posible aplicar la braquiterapia prostática, un tratamiento que, tal y como ha demostrado una reciente investigación, es el que ofrece mejor calidad de vida al paciente frente a otros como la radioterapia externa y la prostatectomía. Este estudio ha sido realizado por el Instituto Catalán de Oncología (ICO), el Hospital de Bellvitge y el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM-Hospital del Mar), junto con otras entidades médicas españolas de prestigio.

Éstas son la Fundación Onkologikoa de Guipúzcoa, el Capio Hospital General de Cataluña, el Centro Oncológico de Galicia, el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el Hospital Regional Carlos Haya de Málaga, el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, la Fundación Puigvert, y la Fundació IMOR de Barcelona.

Importancia de una detección precoz

Anualmente se diagnostican en España más de 22.000 nuevos casos de cáncer de próstata, según el primer registro nacional elaborado por la Asociación Española de Urología. Además, supone la tercera causa de muerte por cáncer entre los varones de nuestro país (tras el de pulmón y el de estómago), provocando el fallecimiento de aproximadamente 6.000 hombres cada año. Lo positivo es que con una detección a tiempo, las posibilidades de curación aumentan en un 90%.

Por ello, es fundamental que los hombres de más de 50 años o 45, si tienen antecedentes familiares con cáncer prostático, se sometan a revisiones urológicas anuales. Hay que tener en cuenta que este tipo de tumor es asintomático en sus fases iniciales, por lo que cuando el paciente empieza a tener indicios es porque está muy avanzado. Esto reduce el abanico de tratamientos que pueden aplicarse para erradicarlo, lo que puede conllevar la necesidad de usar terapias más agresivas que disminuyen la calidad de vida del paciente.



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