La diabetes.


Diabetes. Aspectos generales

La diabetes es una enfermedad que afecta a la forma en que el organismo convierte el alimento en energía y, en concreto, se relaciona con el modo en que se produce y se utiliza la insulina.

El organismo elabora, con los alimentos ingeridos, la glucosa necesaria como fuente de energía. La insulina ayuda al azúcar a abandonar la sangre y penetrar en las células del organismo, donde se utilizará a modo de combustible. Cuando este proceso se desarrolla como debe, el nivel de glucosa en sangre desciende y el organismo dispone de energía para una vida completa y activa. Cuando se digieren los alimentos, la glucosa que contienen entra en el torrente sanguíneo y, para que se genere energía, primero deberá entrar en las células. Sin embargo, la insulina es la “llave” que permite a la glucosa entrar en las células. Cuando se tiene diabetes, no hay insulina, o no se utiliza correctamente, por lo que el cuerpo no puede elaborar la energía ya partir de los alimentos y la glucosa permanece en la sangre en lugar de entrar en las células del organismo.

Los síntomas posibles de la diabetes son el aumento de la sed, la emisión frecuente de orina, el aumento del hambre y del cansancio, infecciones frecuentes, cortes o úlceras que cicatrizan lentamente, visión borrosa, problemas de erección, piel seca y con picores- y adormecimiento u hormigueos en manos y pies.

Existen principalmente dos tipos de diabetes: La diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. El problema principal en la Diabetes tipo 1 es que se produce un déficit en la síntesis de insulina por el páncreas, es decir, el páncreas no produce insulina, por lo que es necesaria la administración de insulina exógena. En la diabetes tipo 2, coexisten dos defectos fundamentales, por un lado, el déficit de secreción de insulina y, por el otro, una resistencia del organismo a utilizar la propia insulina, esto se conoce como resistencia a la insulina. Las personas que la padecen habitualmente no precisan insulina inicialmente; no obstante, hasta el 58% de las personas con Diabetes tipo 2 la podrían necesitar a medida que su enfermedad avance. La diabetes tipo 2 afecta a aproximadamente 2.800.000 personas en España (el 7% de la población.)

Diabetes tipo 2 y malas compañías

La diabetes tipo 2 en muchas ocasiones suele estar acompañada de otra serie de alteraciones, como intolerancia a la glucosa, trastorno de los lípidos (triglicéridos y colesterol), hipertensión arterial, obesidad abdominal, aterosclerósis, etc. El denominador común de los trastornos que componen el síndrome metabólico es la resistencia a la insulina, la consecuencia de todos ellos se traduce en el aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular entre las personas que lo padecen.

Dislipemia

La dislipemia es común en personas con diabetes tipo 2. Ciertos patrones de dislipemia parecen estar relacionados con la diabetes tipo 2 y conllevan un alto riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV), en particular, la combinación de altos niveles de triglicéridos y bajos niveles de colesterol HDL o colesterol “bueno”. Este patrón es conocido como dislipemia diabética. En las personas con diabetes Tipo 2, normalmente predominan partículas de colesterol LDL pequeñas y densas, con alta tendencia a formar depósitos de grasa en las arterias. Por consiguiente, el colesterol LDL sigue siendo un importante factor de riesgo de enfermedad cardiovascular debido a su asociación con el elevado riesgo cardiovascular.

Aunque las personas con diabetes pueden tener complicaciones microvasculares (relativas a los vasos sanguíneos más pequeños) son las complicaciones macrovasculares (relacionadas con las arterias de grueso calibre), como la enfermedad cardiovascular, las que tienen mayor prevalencia y las que constituyen la principal causa de discapacidad, morbilidad y mortalidad en personas con diabetes tipo 2. Si la diabetes no se trata de una forma adecuada, hasta un 80% de las personas que la padecen podrían fallecer.

por enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, enfermedad vascular periférica, o por la combinación de éstas.

Tratamiento de la diabetes tipo 2

El manejo de la dislipemia diabética debe formar parte de un tratamiento global de todos los factores de riesgo de la prevención y tratamiento de la enfermedad macrovascular en la diabetes tipo 2.

Entre los antidiabéticos orales, existen unos fármacos que reducen la secreción hepática de la glucosa: las biguanidasentre ellas lametformina es la única recomendada actualmente. Otras aumentan la secrección pancreática de insulina: sulfonilureas y meglitinidas.


 




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