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La enfermedad del hígado graso no alcohólico es un factor de riesgo para el cáncer hepático

Los estudios epidemiológicos demuestran un aumento de la incidencia de carcinoma hepatocelular (CHC), el tipo de cáncer hepático más común, en Europa. La causa mayoritaria es la infección crónica por hepatitis B y C o el abuso de alcohol, pero estudios publicados recientemente muestran una evidencia clara de que el hígado graso no alcohólico es también un factor de riesgo importante del CHC.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos
El profesor Jean-Francois Dufour del hospital Clinic of Visceral Surgery and Medicine de la Universidad de Bern (Suiza), en calidad de representante de la Unión Europea de Gastroenterología (UEG), piensa que estos resultados son preocupantes. “La enfermedad del hígado graso no alcohólico está estrechamente relacionada con la obesidad y la diabetes, enfermedades que están aumentando en toda Europa”, afirma. “Los resultados de este importante estudio indican que el número de personas diagnosticadas de CHC seguirá incrementándose de forma significativa en línea con el aumento de casos de obesidad y diabetes, lo que supone un reto excepcional para nuestros sistemas de salud”.

Enfermedad del hígado graso no alcohólico: los hechos

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) agrupa en realidad a un conjunto de enfermedades hepáticas asociadas con la resistencia a la insulina, la diabetes sacarina y la obesidad. Por lo general, la enfermedad comienza con el depósito de grasa en el hígado (esteatosis), pero puede evolucionar si a la grasa se unen inflamación y lesión de la célula hepática (esteatohepatitis), e incluso degenerar en cirrosis hepática (fibrosis o necrosis) y sus complicaciones, en particular el cáncer hepático. En la actualidad, el único medio para diagnosticar la EHGNA es la biopsia hepática, un procedimiento invasivo no idóneo para individuos en riesgo.

La EHGNA se está convirtiendo en la enfermedad hepática más extendida en Europa y por tanto, es ya un importantísimo problema de salud pública. “Se piensa que la EHGNA va a afectar a millones de europeos, y algunos estudios sugieren que un tercio de la población general puede padecer algún tipo de esta afección,” afirma el Prof. Dufour. “Si queremos prevenir el desarrollo de cáncer hepático en los pacientes con EHGNA avanzada, debemos tomar conciencia de la situación y comenzar a examinar a las personas con riesgo de CHC, en particular a aquellas con cirrosis hepática, según recomiendan las últimas directrices europeas.”

Estudio FLIP: Inhibición de la progresión del hígado graso
Se inició un estudio sobre la inhibición de la progresión del hígado graso en 2010, con el fin de ampliar los conocimientos sobre la evolución del trastorno hepático en pacientes con EHGNA y con la esperanza de desarrollar mejores métodos de diagnosis y de, en última instancia, evitar el avance de la enfermedad. En el estudio participan pacientes de R.U., Italia, Francia, Brasil, Suiza y Alemania con CHC pero sin enfermedad hepática crónica ni factores de riesgo aparte de la EHGNA. Los primeros resultados del estudio se presentaron en abril de 2012, en el International Liver Congress™, en Barcelona, España.

Según los autores del estudio, en un periodo de 22 meses se recogieron un total de 160 casos de CHC de forma prospectiva: una edad media inicial cercana a 70 años, con una proporción de una mujer por cada cuatro varones. Solo un 45% de los pacientes estaban diagnosticados de EHGNA y durante el seguimiento se detectó solo un 40% de casos de CHC. Mientras el 61% de los pacientes presentaban solo un nódulo, el 59% eran sintomáticos. En particular, el 43% de pacientes desarrolló CHC sin cirrosis; estos pacientes eran mayores que aquellos con cirrosis (edad media de 73 años frente a 68 años; p=0,004), pero la incidencia era igual en cuanto a género, estadio diabético y características tumorales.

“Este amplio estudio internacional demuestra la importancia del EHGNA como factor de riesgo para el desarrollo del CHC” explica el Prof. Dufour. “Quizá el descubrimiento más preocupante es que el 43% de estos casos se produjo en pacientes que no padecían de cirrosis, hepatitis B o C crónica ni alcoholismo, y que por tanto no se habían incluido en los programas de vigilancia de cáncer hepático”.

“Es crucial que los gastroenterólogos seamos conscientes de que el EHGNA puede ser una enfermedad precancerosa y tratemos a los pacientes como corresponde”.