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La falta de hidratación en el anciano deriva en fr...

La falta de hidratación en el anciano deriva en fragilidad de huesos, estreñimiento y fallos renales.

A
partir de los 60 años, el consumo de líquidos debe ser de 1,5 litros para una
persona de sesenta kilos de peso





Según el presidente de la Sociedad
Española de Médicos de Residencias (SEMER)
, Alberto López Rocha, una apropiada hidratación y
el consumo adecuado de fibras a partir de los sesenta años son los pasos
esenciales para mantener la correcta nutrición en el anciano, ya que según
afirma, hay ?una vinculación directa entre los nutrientes y la específica
función celular en el anciano?.

La observancia de este precepto es
?fundamental, dado que a medida que la edad avanza la sensación de sed se anula
y si la persona mayor no es consciente de ello no injiere líquidos suficientes.
Ha de incitarse a que beban lo suficiente y vigilar con esmero los efectos de
algunos tratamientos farmacológicos. En el caso, por ejemplo, de los diuréticos
recetados para el control de la Hipertensión Arterial (HTA), que interfieren en
el incremento de la eliminación de líquidos?. A
su vez, López Rocha advierte que ?la ingesta de líquidos a estas edades ha de
estar, en la medida de lo posible, regulada. Habida cuenta las necesidades
orgánicas del individuo y que una alimentación equilibrada aporta cerca de 700
mililitros al día, puede pensarse, como medida estándar, que aún se necesita un
litro más?.



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