La ficha del mes: ictus

¿Qué es un ictus y cómo podemos prevenirlo?

El ictus o accidente cerebrovascular se manifiesta súbitamente y se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar.

Existen dos tipos principales de ictus: los hemorrágicos o hemorragias cerebrales, que se producen cuando un vaso sanguíneo se rompe; y los ictus isquémicos o infartos cerebrales, que ocurren cuando una arteria se obstruye por la presencia de un coágulo de sangre. A menudo, este trombo se origina en el corazón y se desplaza hasta el cerebro, donde interrumpe el flujo sanguíneo.

El ictus es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en varones, según datos de la Sociedad Española de Neurología. En España se detectan unos 120.000 casos nuevos cada año y mueren 40.000 personas por esta causa. Un 30% de los pacientes con ictus presenta un problema de discapacidad, de hecho, sólo el 40% de los enfermos pueden valerse por sí mismos.

5 señales de alarma
La detección precoz del ictus es fundamental para reducir al máximo sus secuelas y la mortalidad y, para ello, es crucial reconocer los síntomas:

  1. Pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  2. Alteración repentina del habla y dificultad para expresarse.
  3. Dolor de cabeza súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  4. Pérdida repentina de visión, total o parcial, en uno o ambos ojos.
  5. Sensación de vértigo intenso o desequilibrio, si se acompañan de cualquiera de los síntomas anteriores.





Cuando se sospecha de un ictus, se debe acudir lo antes posible a un hospital para recibir atención neurológica urgente.

El ictus se puede evitar
Algunos de los factores de riesgo como la edad, antecedentes familiares, sexo y raza, no se pueden modificar, pero otros sí son corregibles. Entre estos últimos podemos destacar el tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, de drogas, la hipertensión arterial, niveles de colesterol elevados, diabetes, obesidad, sedentarismo y las dietas ricas en sal y en grasas. La fibrilación auricular, la arritmia cardiaca más frecuente en los adultos de todo el mundo, es una de las principales causas de ictus.

En el hospital…
Se identifica el origen del ictus y se procede a tratarlo en función de este. Los ictus hemorrágicos debidos a malformaciones congénitas de los vasos sanguíneos y aneurismas se tratan con embolización, que consiste en administrar sustancias que taponan las arterias que se han roto. En cambio, los isquémicos o infartos cerebrales se tratan con un fármaco trombolítico o fibrinolítico (el rt-PA), tratamiento que destruye el trombo que causa la interrupción del flujo.



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