La ficha del mes: uveítis

La ficha del mes: uveítis

El ojo tiene tres capas de diferente tejido alrededor de una cavidad central. La capa media se llama úvea y su inflamación, uveítis, una patología que puede comprometer la visión de forma irreversible, por lo que hay que considerarla como una enfermedad grave.

La uveítis afecta a 47.000 personas en España y suele causar fuerte dolor, visión borrosa o enrojecimiento. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que, de no tratarse, puede traer consigo una importante pérdida de visión o incluso ceguera.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más probable que afecte a personas entre los 20 y los 45 años  y, en menor frecuencia, también puede darse en niños. La uveítis se empieza a desarrollar en adultos jóvenes con toda su vida por delante, por lo que las consecuencias de la enfermedad afectan a su calidad de vida en prácticamente todos los ámbitos. La pérdida de visión y el dolor limita considerablemente a las personas que padecen esta patología provocando incapacidad para conducir o trabajar, pérdida de la independencia, sensación de aislamiento, depresión…

El origen
Hay muchas y muy diversas causas que producen uveítis, de ahí su complejidad diagnóstica; no obstante, los principales motivos son de origen infeccioso y autoinmune. Así, entre los factores de riesgo se encuentran la predisposición genética o el padecer alguna enfermedad inflamatoria autoinmune como la espondilitis anquilosante o la artritis reumatoide. En los niños, la  uveítis suele estar asociada a la artritis idiopática juvenil.

Tratarla a tiempo
El tratamiento dependerá de la causa que origine la inflamación y debe de iniciarse lo antes posible. En las de origen infeccioso la administración de antibióticos puede ser curativa, pero la recurrencia o la cronicidad de una uveítis pueden dar lugar a graves pérdidas de visión. Las complicaciones que se pueden derivar esta patología son muchas, entre ellas opacidades corneales, catarata, hipertensión o hipotensión ocular, cicatrices en y debajo de la retina, opacidades crónicas del vítreo, desprendimiento de retina, o inflamación del nervio óptico.

Para su tratamiento, hasta ahora se utilizaban los corticoides o inmunosupresores que, además de conllevar frecuentes efectos secundarios, en muchas ocasiones resultaban ineficaces. Actualmente, los fármacos biológicos están abriendo nuevas vías de tratamiento y han provocado un gran salto cualitativo en el manejo de la enfermedad.

La importancia de las revisiones periódicas
Según un estudio, a pesar de la importancia que la población da a la visión, sólo el 10% acude al oftalmólogo para hacerse una revisión general. Un sencillo gesto preventivo que permite detectar enfermedades como la uveítis y comenzar a tratarlas a tiempo y reducir así su impacto. A esto se une el hecho de que los primeros síntomas o molestias aparentemente menores de la visión, se pasan por alto en muchas ocasiones. Así por ejemplo, un ojo rojo que no se resuelve rápidamente, debería ser evaluado y tratado por un oftalmólogo.





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