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La fisioterapia reduce el riesgo de los bebés de sufrir futuras patologías

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a fisioterapia es un tratamiento eficaz para reducir el riesgo de los bebés de sufrir futuras patologías o trastornos. Así lo afirma el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid quien también asegura que el tiempo trascurrido durante el primer año de vida del niño, es un momento crucial para detectar cualquier desviación de la normalidad. 

Según los fisioterapeutas madrileños, los trastornos en los recién nacidos, se pueden dar por prematuridad, hemorragias, bajo peso, parálisis periféricas, lesión medular, lesión traumática, traumatismos cerebrales en el parto, tumores, infecciones, accidentes, entre otras causas.

 

La finalidad de la fisioterapia pediátrica en atención temprana es determinar lo antes posible, si un niño que ha sufrido un problema en sus primeros momentos de vida, puede quedar con secuelas, intentándolas evitar o minimizarlas con un tratamiento adecuado.

Según un estudio de Bugié y Lorente, en España, la prevalencia de que la población infantil de menos de 4 años pueda presentar de forma permanente o transitoria alguna alteración o trastorno en su desarrollo psicomotor, se sitúa entre el 7% y el 15% de los niños y de ellos el 15% presentan una discapacidad permanente.

 



La fisioterapia pediátrica en atención temprana se ejerce en niños con afecciones del Sistema Nervioso Central (parálisis cerebral infantil, malformaciones del tubo neural, sufrimiento del feto), del Aparato Locomotor (malformaciones congénitas, deformidades, tortícolis, escoliosis infantil) o con síndromes genéticos, entre otros diagnósticos.

El Colegio de Fisioterapeuta informa que esta especialidad de la Fisioterapia, “engloba todas aquellas estrategias terapéuticas encaminadas a obtener el mayor nivel funcional posible en niños con deficiencias motoras”.

 

Según el Colegio de Fisioterapeutas, una vez detectada la necesidad de su intervención, “el fisioterapeuta pediátrico tiene como misión principal habilitar la función neuromotora del niño”. Ésta es aquella que le permite relacionarse con su entorno físico, a través de la que expresamos los deseos, las emociones, y nuestra identidad individual.

Los expertos en fisioterapia infantil explican que la primera vez que el bebé consigue realizar un movimiento es por casualidad. A partir de aquí se da cuenta de la posibilidad y lo vuelve a intentar, y lo repite infinidad de veces hasta que lo domina.

 

El fisioterapeuta estimula y ayuda al niño en su desarrollo psicomotor, en lugar de esperar a que intervenga el azar. Así estos profesionales ayudan a los bebés a descubrir las posibilidades que tienen en aquellos aspectos que, por los motivos que sean,  no han aprendido por si solos.

Además, el Colegio de fisioterapeutas madrileño añade que la Fisioterapia, como habilitadora de la función neuromotora, no sólo se limita a valoraciones motrices y posturales. También trabaja otras disfunciones como las visomotoras, ideomotoras, psicomotoras, comunicación etc., sin olvidar jamás la integración del niño en el medio familiar.

Según ha señalado el doctor Manuel de la Peña, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, durante el II Congreso Europeo de Pacientes, Innovación y Tecnologías



 

“Es imprescindible que el sistema otorgue las garantías suficientes para las personas dependientes, que en España son más de un millón”

 

La puesta en marcha de la Ley de Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia, más conocida como Ley de Dependencia, ha sido uno de los temas protagonistas del 2º Congreso Europeo de Pacientes, promovido por el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social. “Es imprescindible que el sistema otorgue las garantías suficientes para las personas dependientes, que en España son más de un millón”, asegura el doctor Manuel de la Peña, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social. En su opinión, el desarrollo y puesta en marcha de la Ley supondrá un auténtico salto en el Estado del Bienestar, que nos situará al mismo nivel que los países europeos que tienen una red de asistencia social más completa.

 

Según la encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud del año 1999, un 9 por ciento de la población española presenta alguna discapacidad o limitación que le ha causado o le puede llegar a causar una dependencia para las actividades de la vida diaria. De todas estas personas, casi 400.000 se han beneficiado hasta el momento de la Ley de Dependencia, de acuerdo con los datos aportados por Alberto Fidalgo, portavoz de Consumo de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados.

A pesar de que el momento económico es delicado, Alberto Fidalgo subraya que la financiación no está en peligro puesto que “el compromiso del Gobierno es seguir reforzando nuestro Estado del Bienestar, más aún en tiempos de crisis como los que estamos”. De hecho, este experto asegura que para el año 2009 se ha aumentado un 33% la partida presupuestaria destinada a esta parcela.

                           

El doctor De la Peña cree que la puesta en marcha de la Ley tendrá un efecto beneficioso que se extenderá más allá de los propios pacientes y repercutirá positivamente en sus cuidadores, en los que el estrés es el denominador común. “En la actualidad, más del 80 por ciento de las personas que cuidan a los enfermos dependientes son mujeres, que sufren una importantísima sobrecarga de trabajo con un elevado nivel de estrés, ansiedad y en muchos casos, depresión”, subraya.

 

Escucha, comprensión y solidaridad

Precisamente el estrés ha sido otro de los temas abordados durante el Congreso. De hecho, según datos aportados por el profesor Francisco Alonso Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Social y miembro de la Real Academia Nacional de Medicina, todos los pacientes con una enfermedad grave padecen estrés, de los que el 80 por ciento tiene, además, un estrés imaginario producido por fantasías y temores en torno a lo que les va a ocurrir.

 

En su opinión, este distrés, o excesiva presión, se podría suprimir con una asistencia personalizada, un aspecto que “se descuida porque no hay tiempo y porque no se da prioridad a la escucha, la comprensión y la solidaridad”. Este experto subraya, además, que el estrés puede agravar el cuadro patológico del paciente por inducirle un problema coronario y ante la disminución de las defensas al disminuir la actividad del sistema inmunológico.

 

Sin embargo, el estrés no es exclusivo de los enfermos. De hecho, el profesor Alonso Fernández cree que la sociedad en general vive en una cultura de distrés dominada por la prisa, la competitividad y el afán de ponernos al día con los cambios tecnológicos. Esta actitud vital tiene como consecuencia enfermedades como la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño, además de otras patologías oportunistas como las tumorales o las infecciosas.

En este punto, este experto asegura que cada vez en mayor medida las administraciones están teniendo en cuenta este trastorno como un problema de salud pública por sus graves consecuencias. No en vano, la Organización Mundial de la Salud cree que para el año 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad. En la actualidad en Europa se estima que unos 30 millones de personas sufren alguna forma de depresión con un coste anual de 10.000 millones de euros.

 

Aprovechar mejor la innovación

Además de las actuaciones de la Administración y de la propia actitud personal, hay otros instrumentos que sin duda contribuyen a incrementar la calidad de vida de la sociedad en general y los pacientes en particular. Es el caso de las tecnologías sanitarias. Margarita Alfonsel, secretaria del Patronato de la Fundación Tecnología y Salud afirma que “nuestro sistema sanitario ha sido testigo en los últimos años de una auténtica revolución desde la aplicación de la sanidad electrónica en los procedimientos y tecnologías que se aplican cada día en la práctica médica”.

 

En el caso concreto de las personas dependientes, Margarita Alfonsel destaca los beneficios aportados por avances como “la telemedicina, que permite el seguimiento y monitorización de los pacientes que lo precisen; las tecnologías por radiofrecuencia y el desarrollo de biosensores mínimamente invasivos que incrementarán el grado de autonomía de pacientes dependientes; innovaciones que permiten la presencia remota del profesional en asistencia domiciliaria o proyectos de tecnología robótica para el apoyo de personas con algún grado de discapacidad”.  

 



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