La ley del medicamento.

La reciente entrada en vigor de la nueva ley antitabaco,
ha provocado una serie de reacciones en todos los sentidos y direcciones. Habrá
que ver, pasado el tiempo suficiente, si logra sus fines principales: conseguir
que los adolescentes dejen de fumar o no empiecen a hacerlo y conseguir,
también, elevar el porcentaje de la población que se retire del hábito del
tabaquismo. De momento, y no es poco, ha provocado ya el que muchos fumadores
se hayan planteado dejar de fumar.

?Voy a dejar
de fumar?

Por desgracia la simple expresión ?voy a dejar de
fumar?  y el intento consiguiente no
suele ser efectiva por sí sola. Se requiere una fuerte dosis de voluntad, de
querer de verdad dejarlo, de sentirse capaz de ello y, en muchos casos, se
necesita, además, ayuda exterior, farmacológica principalmente. Aquí es donde
puede entrar su farmacéutico. Existe un amplio abanico de posibles tratamientos
que tiene por finalidad el conseguir la paulatina desintoxicación hasta llegar
a la total liberalización del consumo de tabaco. Hay tratamientos sustitutivos
de la nicotina (parches y chicles), fármacos específicos y otros productos para
ayudar a no fumar (boquillas mentoladas, productos homeopáticos y
naturales…). Optar por unos u otros dependerá de la mayor o menor voluntad y,
sobre todo, de la mayor o menor ?gravedad? del hábito. Su farmacéutico sabrá y
podrá ayudarle orientándole convenientemente.

Un consejo
personalizado

En algunas comunidades autónomas, los farmacéuticos tiene
protocolos con las consejerías de salud por los que están capacitados para
ofrecer consejo gratuito a los fumadores que quieran dejar de serlo. En las que
no, también los farmacéuticos tienen los conocimientos para hacerlo
adecuadamente.

Si usted, lectora o lector, decide optar por esta vía,
sepa que no siempre su farmacéutico le va a recomendar productos ya que muchas
veces bastará con unos simples consejos y un seguimiento semanal, por ejemplo.
Ello va a depender del grado de adicción. Si su farmacéutico detecta un grado
muy elevado por lo que  le va a ser
difícil conseguirlo, por no decir imposible, sin ayuda farmacológica, le
indicará que visite a un médico quien, a su vez,  si lo cree adecuado y conveniente, le podrá
prescribir (recetar)  un fármaco que le ayude.

…y esto quién lo paga?

Llegados a este punto, hemos de decir que existe una pero
muy importante: El Ministerio de Sanidad y Consumo ha decidido  -en lo que puede parecer un contrasentido- no
financiar estos tratamientos farmacológicos 
por lo que su costo deberá salir íntegramente del bolsillo de los
ciudadanos que opten por ello. No es de extrañar, pues, que el ?Foro Español de
Pacientes? (integrado por más de 600 asociaciones  con cerca de 250.000 pacientes) haya pedido a
dicho Ministerio que financie las terapias contra el tabaco, proponiendo un
impuesto indirecto que grave las cajetillas de tabaco y se destine a este fin.
El ?Foro de Pacientes? ha ido aún más lejos al proponer que se realicen
estudios económicos en profundidad para conocer el número de años de vida
ganados y el ahorro a largo plazo que supondría para el Sistema Nacional de
Salud la financiación de los tratamientos de deshabituación tabática.

A la espera que ello suceda, llénese de voluntad,
propóngaselo en serio e intente dejar de fumar. El entorno, en estos momentos,
es propicio y puede ayudarle mucho…y su farmacéutico también.

Josep M.
Ferrando i Colea

Periodista especializado en Farmacia

[email protected]



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