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La mala adherencia al tratamiento en enfermedad bipolar eleva el riesgo de suicidio

Durante el XII Congreso Nacional de Psiquiatría que se celebra hasta el 8 de noviembre en Valencia, se ha puesto de relieve los resultados de un estudio de investigación desarrollado durante 10 años por el Centro de Investigación Biomédica en Red en el área de Salud Mental (CIBERSAM) de Álava. Este trabajo ha constatado que la correcta adherencia al tratamiento es un factor que influye directamente en la reducción del riesgo de suicidio en pacientes con enfermedad bipolar.

De este modo, la investigación recogió todos los pacientes con enfermedad bipolar tratados con sales de litio de los cinco centros de salud mental de Álava, junto con los que estaban siendo tratados en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria.

Del análisis de los datos recogidos se desprende que la tasa media de intentos de suicidio en el grupo total de pacientes –incluyendo los que tenían una buena y mala adherencia al tratamiento- es de más de un 2 por ciento cada año, muy superior a la media general. Tal y como apunta la investigadora y coautora del estudio, Ana González Pinto, “el riesgo de cometer un intento de suicidio entre los pacientes bipolares con despistes en la toma de su medicación se multiplica por 5,2 puntos frente a los pacientes que seguían puntualmente las pautas dictadas”.

 

En concreto, durante el estudio se constató que más del 20 por ciento de los pacientes tenía olvidos, “a pesar de que eran personas muy informadas, ya que no hay que olvidar que el estudio se realizó durante una década”.

A lo largo de este periodo se vio que aquellos pacientes que “aun siendo buenos cumplidores y acudiendo a las consultas en su momento” y que aparentemente cumplían bien con su tratamiento, pero que olvidaban de vez en cuando la medicación “por despistes, por un cierto desorden en su vida o cualquier otra circunstancia, al final del estudio habían tenido más intentos de suicidio que los pacientes que habían realizado una adscripción adecuada al tratamiento, independientemente de que tuvieran más o menos episodios depresivos”.

 

Jóvenes, varones y solteros

González Pinto señaló que las personas que más olvidos mostraron “eran jóvenes en su mayoría; además, los hombres toman peor el tratamiento, en especial los solteros o gente que vive sola”. También aludió a otros factores, tales como “la existencia de fases maníacas, hipomaníacas y hospitalizaciones”. En este sentido, “como la enfermedad bipolar se asocia a la manía, a episodios de euforia, es muy fácil que la gente que está eufórica crea que no necesita el tratamiento”. Igualmente, apuntó que “hay una ligera correlación asociada al consumo de drogas”.

Lo central del estudio es que “el riesgo de suicidio se asoció a tener intentos previos –se ha visto que la gente que ha tenido un intento de suicidio tiende a recaer-, a una mala adherencia al tratamiento, y a ser más joven”, que según manifestó la investigadora; “son los principales factores de riesgo de suicidio en la enfermedad bipolar”.

 

Control de los pacientes

A los pacientes que participaron en el estudio se les practicaron dos evaluaciones al año, y en ellas “se recogían los intentos de suicidio y si habían tenido descompensaciones, maníacas, depresivas o de otro tipo;  también se constataba si se había seguido correctamente el tratamiento o no”. Para estar seguros de que la metodología era adecuada, se recogió exclusivamente al grupo de pacientes en tratamiento con sales de litio. La razón de esto radica en que “se trata de un tratamiento muy concreto y del que es muy fácil constatar si el paciente lo sigue bien o no, ya que se puede determinar este aspecto con un análisis sanguíneo”.

 

 



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