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La mitad de los niños españoles convive con el humo del tabaco

Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra este jueves 31 de mayo, la Asociación Española de Pediatría (AEP) inicia una campaña que busca concienciar a los padres para que dejen de fumar en hogares y vehículos. Para ello, los pediatras distribuirán un certificado de compromiso a los padres fumadores para una casa y un coche libres de humos. Y es que, tal y como ha subrayado el doctor Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la AEP, en España, la mitad de los niños vive en entornos con presencia del humo ambiental de tabaco, una fuente más nociva que muchos de los contaminantes del aire juntos. Por este motivo, los pediatras insisten en que no se debe fumar en ninguna estancia de la casa ni en el vehículo, incluso cuando los niños no están presentes.

Según explica el doctor Ortega, “no son pocos los padres que intentan reducir la exposición de sus hijos al tabaco con medidas poco efectivas como fumando con la ventana abierta, la puerta de la cocina cerrada o en espacios alejados como el trastero. Sin embargo, desconocen que el humo es muy ubicuo y persistente debido a que pesa más que el aire y las partículas se quedan impregnadas en las superficies, de forma que son inhaladas posteriormente por los niños”.

Asimismo, destaca que el humo de segunda mano -es decir, el humo ambiental formado por la mezcla del humo exhalado por los padres fumadores y el humo que proviene de la combustión de la brasa del cigarrillo- “es de peor calidad que el que inhala el propio fumador, ya que al tratarse de una combustión lenta en él se concentra un número de sustancias químicas mucho mayor que solamente en la corriente principal”. En total, contiene 4.000 sustancias químicas, y más de 40 de ellas cancerígenas. Este humo es una causa de cáncer en personas no fumadoras e incrementa y se asocia con multitud de enfermedades en la infancia.

El doctor también alerta acerca de otro tipo de humo, el de tercera mano, que es aquel que proviene de la combustión de la brasa del cigarrillo. “Este humo se caracteriza por una alta concentración de partículas y gases que pesan más que el aire que se concentran por debajo del metro de altura y, por tanto, son más tóxicas para los niños y se acaban adhiriendo a objetos con los que juegan o tocan: muebles, cortinas, alfombra, coche… A través del contacto, los niños pueden estar expuestos a muchos de los compuestos químicos del tabaco, ya que pueden llevarse las manos a la boca”, detalla.

Por su parte, la doctora María José Mellado, presidente de la AEP, recuerda que “los niños son particularmente vulnerables a los efectos del humo, ya que por su altura están más expuestos a los contaminantes, respiran más veces por minuto que un adulto, y su cuerpo en pleno desarrollo y madurez”, a la vez que indica la responsabilidad de los adultos de velar por su protección y prevención de enfermedades. “Los pediatras también tenemos que jugar un papel relevante en la batalla frente a la exposición de los menores al tabaco y su humo, dando a los padres los consejos pertinentes para que sus hijos se vean lo menos expuestos posible a la nocividad de estas sustancias”, subraya.

A este respecto, las recomendaciones de los pediatras son claras: la primera, e ideal, es dejar de fumar, pero si no lo hacen, piden que se tenga especial cuidado y se evite fumar en el interior del vehículo o del hogar, incluso aunque los niños no estén presentes. Lo menos perjudicial es que se fume en la calle y, si se tiene bata o ropa de fumador, es necesario quitársela al entrar en el hogar o en el vehículo y lavarse las manos. “Modalidades de tabaco como pueden ser cachimbas y cigarrillos electrónicos son igualmente nocivas y, por tanto, tampoco se deben fumar en entornos cerrados”, advierte el doctor Ortega.

Campaña “Hogares y autos sin humo”: #AdiósTabaco

Con el objetivo de crear ambientes saludables para la población infantil y juvenil, la Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité de Salud Medioambiental, ha iniciado una campaña contra el consumo de tabaco en los entornos privados. Entre las acciones que se llevarán a cabo, los pediatras podrán entregar un certificado en las consultas que los padres tendrán que firmar delante del niño para prometer mantener el hogar y el vehículo libres de humo. “Además, tendrán que colgar este documento en un lugar visible para sensibilizar a los padres del peligro que este hábito supone para la salud de sus hijos y recordarles el compromiso que han adquirido”, apunta el doctor Ortega. Junto a este certificado, se entregará una serie de recomendaciones y un kit ‘sin malos humos’.

Esta iniciativa pretende de una forma amable que los padres y madres fumadores hagan un intento serio para dejar de fumar, un acto que el doctor Ortega estima que hará “uno de cada 10 padres”, quien añade que “la fuerza de este consejo reside en el empoderamiento del niño, quien termina por convertirse en un agente promotor de salud y garante del cumplimiento en casa, ya que recuerda a los padres todos los días que hay que cumplir con lo prometido en la consulta del pediatra”. El certificado de compromiso podrá descargase tanto desde la web de la Asociación Española de Pediatría como desde la página EnFamilia.aeped.es, que es la web dirigida a familias.





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