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La obesidad en el embarazo aumenta las probabilidades de muerte prematura y enfermedad cardiovascular en la madre

La obesidad en el embarazo aumenta las probabilidades de muerte prematura y enfermedad cardiovascular en la madre

La mortalidad prematura en madres obesas es un 35% mayor que en aquellas que tienen un índice de masa corporal normal

La obesidad en mujeres gestantes tendrá graves consecuencias para la madre a lo largo de su vida, ya que según un estudio presentado hoy en el ESC Congress 2014, la obesidad durante el embarazo aumenta tanto las probabilidades de muerte prematura como de padecer una enfermedad cardiovascular a lo largo de su vida.

Esta conclusión se desprende de un estudioi elaborado por la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Aberdeen, quienes investigaron a casi 19.000 madres. Así, tras realizarles un seguimiento de 50 años vieron que las que eran obesas durante el embarazo o el momento del parto tenían un 35% más de probabilidades de fallecer de forma prematura que aquéllas que mantenían un peso normal.
“Los investigadores también han visto una relación directa entre la presencia de sobrepeso u obesidad y la enfermedad cardiovascular. Así, y según sus datos, las madres con sobrepeso tienen un 12% más de probabilidades de padecer un evento cardiovascular mientras que las obesas el riesgo es del 37%”, explica la Dra. Fina Mauri, jefa de la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol.
“Prevenir la obesidad y el sobrepeso es importante a lo largo de toda la vida de la mujer, pero en el momento del embarazo lo es todavía más si cabe porque el cuerpo soporta una importante sobrecarga y, además, este sobrepeso lo seguirán manteniendo a lo largo de su vida. El embarazo, periodo en el que la mujer es consciente de que debe cuidarse mucho, es un muy buen momento para incidir en la adopción de hábitos de vida saludables en estas mujeres”, concluye la Dra. Mauri.
¿Pueden quedarse embarazadas las mujeres con una cardiopatía congénita?
“Hasta hace poco tiempo, una respuesta habitual era ‘no’, pero cada vez hay más estudios que apuntan a que no existe un riesgo igual en todas las gestantes con una cardiopatía congénita ”, apunta la Dra. María Teresa Subirana, jefa de Unidad del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona y cardióloga, especialista en cardiopatías congénitas del adulto.
Precisamente, esta mañana se ha presentado un estudioii que apoya esta tendencia. El trabajo, elaborado por diversos centros holandeses concluye que el embarazo no causa daño permanente en la función cardiovascular de la mayoría de mujeres con una cardiopatía congénita, pero en cambio pone de manifiesto la posible aparición de complicaciones cardiovasculares después de seis meses del parto (6,6% de los 183 embarazos estudiados), especialmente en aquellas mujeres que hayan presentado alguna complicación cardiovascular durante el embarazo, parto y/o puerperio.
“Aunque la mortalidad materna por cardiopatía es muy baja, en los países desarrollados sigue siendo la primera causa de muerte durante el embarazo, parto y especialmente durante el puerperio, por lo que las mujeres con algún tipo de enfermedad cardiovascular ya sea congénita o adquirida, deben recibir un exhaustivo seguimiento que incluya una valoración previa del riesgo del embarazo”, informa la Dra. Subirana.
En 2012 la Organización Mundial de la Salud estableció una clasificación para determinar el riesgo cardiovascular materno según una escala del I-IV. Los estadios más elevados determinan un riesgo considerable de mortalidad materna o morbilidad grave, con un riesgo extremadamente elevado en el estadio IV, en donde un embarazo estaría contraindicado y si se produjera podría valorarse una posible interrupción.
“En cualquier caso es el cardiólogo el que debe asesorar a la mujer, puesto que se trata de una problemática nueva, resultado de la importante mejoría que en los últimos años se ha logrado en el tratamiento médico y especialmente quirúrgico, de las anomalías cardíacas congénitas. La mejoría en la supervivencia de los pacientes con cardiopatías congénitas, incluso muy complejas, ha conducido a un aumento en el número de mujeres con este tipo de patología que alcanza la edad de procrear, por lo que los estudios dedicados a esta temática son extraordinariamente importantes. El desconocimiento y el miedo pueden conducir a recomendaciones erróneas, con lo que ello puede representar ante el profundo deseo de ser madres, que expresan un número no desdeñable de estas pacientes”, concluye la doctora.

Relación entre obesidad e hipertensión en niños
Los expertos cada vez se muestran más preocupados por el incremento de la obesidad infantil en los últimos años, especialmente entre los países de rentas altas o medias, lo que prevén acarreará una mayor presencia de enfermedad cardiovascular.

En España, y según un estudio publicado en ‘Revista Española de Cardiología’, el 40% de los niños presenta obesidad o sobrepeso. “Ante esta problemática mundial, los investigadores del estudioiii que se presenta en el congreso analizaron a más de 22.000 jóvenes para conocer si existe una relación directa entre la obesidad y el desarrollo de hipertensión infantil”, explica la Dra. Fina Mauri. “Así estudiaron diferentes patrones como el peso, el índice de masa corporal o la distribución de la grasa y vieron que la presencia de hipertensión era de 5,7% en la población general mientras que en los niños con sobrepeso era de, 10,%. También se vio que, en los patrones estudiados, la presencia de hipertensión o prehipertensión era más frecuente entre las niñas que entre los niños, siendo hipertensos el 18,6% de los niños obesos frente al 24,4% de las niñas”.
Otro dato relevante es que la obesidad estaba más presente a más edad, por lo que, “es esencial que desde bien jóvenes aprendamos a cuidarnos y a comer de forma saludable. El estudio demuestra además una relación directa entre la obesidad y la presencia de hipertensión, por lo que cualquier pérdida de peso en estos niños tiene una gran repercusión en una menor prevalencia de hipertensión y por lo tanto de menor prevalencia de enfermedad cardiovascular en el futuro. La educación en estos casos es fundamental”, concluye la Dra. Mauri.





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