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La palabra estrés. ¿te suena?.

La palabra estrés. ¿te suena?.

Vivir estresados es, hoy en día, una forma de vivir.
Pero, ¿has pensado que también lo es de morir? 

Muchos estudios científicos
han demostrado que el estrés produce afecciones gastrointestinales del tipo
úlceras, diarreas, colitis y gastritis, así como afecciones cardiovasculares (hipertensión,
taquicardia o arritmias), cerebrales (fatiga, dolores, llanto, depresión,
insomnio, angustia), dermatológicas (eccemas, enrojecimiento?), y
debilitamiento del sistema inmunitario.

Los mecanismos del estrés

Cualquier cambio que afecte a
nuestra rutina, ya sea de signo positivo o de signo negativo, puede conducir a
estados de estrés. Pero, ¿cuál es el mecanismo por el que se produce el
estrés?: una situación estresante conduce al deterioro de la comunicación que
existe entre las células cerebrales. Esta comunicación se establece gracias a
la acción de mensajeros químicos, llamados neurotransmisores, y que pueden ser ?alegres?
o ?tristes?, según transporten mensajes positivos o negativos. Una situación
estresante lleva al deterioro de los mensajeros ?alegres?, lo que a la larga
provoca síntomas como insomnio, dolores generalizados, depresión y angustia, que,
en caso de prolongarse en el tiempo y sin el control adecuado, pueden llegar a provocar
enfermedades.

La clave: controlar la glucemia

Los alimentos influyen sobre
el estado anímico de forma directa, a través de su efecto sobre el azúcar en la
sangre. Para controlar el estrés es fundamental mantener los índices de glucosa
dentro de unos límites estables.

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Para mantener
estable los niveles de azúcar en la sangre, lo mejor es seguir una dieta rica
en hidratos de carbono complejos
como el pan, el arroz, los cereales en general, y en particular la avena
(también indicada en estados carenciales de sueño), la pasta, las patatas y las
legumbres. La ingestión de alimentos ricos en hidratos de carbono libera
insulina, hormona que aumenta la cantidad de serotonina,
uno de los neurotransmisores químico-cerebrales ?alegres? y de efecto calmante.

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Comer varias veces al día también ayuda a controlar la glucosa. Lo ideal es
repartir los alimentos en cinco o seis comidas al día en lugar de hacer dos o
tres comidas fuertes.

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Incluye en tu
dieta alimentos ricos en triptófano, un precursor de la serotonina,
cuyo consumo aumenta los niveles de esta sustancia. El triptófano
lo encontrarás en las carnes rojas, los pescados, la leche y sus derivados, los
huevos, las nueces, las almendras, el plátano (por otro lado rico en magnesio,
uno de los oligoelementos contra el estrés y la fatiga) y la lechuga. Por otra
parte, un aumento en el consumo de hidratos de carbono también contribuye a la
mejor utilización cerebral del triptófano, lo que en
consecuencia lleva a la producción y liberación de serotonina.

Vitamina C y otros antioxidantes

De especial interés entre las
vitaminas y minerales son las que tienen propiedades antioxidantes. Entre las
más conocidas se encuentran las vitaminas C y E, la coenzima Q y el betacaroteno. Los antioxidantes presentan la capacidad de
interferir cone l efecto nocivo de los llamados
radicales libres, partículas químicas muy inestables cuya ación
oxidante induce cambios dañinos en las células alterando su estructura y
comportamiento. Los nutricionistas recomiendan consumir, de forma abundante y a
diario, verduras y frutas ricas en vitamina C. La vitamina C es fundamental
para la resistencia a las infecciones y para prevenir enfermedades, tanto por
sus propiedades antioxidantes como porque aumenta la absorción de hierro, mineral
que actúa como un resistente natural al estrés y fortalece las defensas, evitando también posibles anemias. Al aumentar nuestras defensas protegen
nuestro sistema inmunológico, uno de los más afectados en situaciones de estrés.
Fuentes ricas en Vitamina C son las frutas (fundamentalmente cítricos, kiwi o fresa) y las verduras, sobre todo de las hoja verde
como las espinacas, las acelgas o la lechuga, ricas también en vitamina E y
carotenos. Fuentes ricas en carotenos, de propiedades antioxidantes, son la
zanahoria y el boniato. Otras fuentes importantes de nutrientes relacionados
con las defensas del organismo son: el marisco, el hígado de pollo, el pescado
azul, el germen de trigo, el yogur, las semillas de girasol y las algas.

Desde la época de los romanos se ha utilizado el látex
blanco que se desprende de la base cortada de la lechuga para calmar los
nervios y favorecer el sueño

El papel de los minerales

El estrés ejerce sus efectos
en el metabolismo, dificultando la absorción de muchos nutrientes, entre ellos,
de algunos minerales.

  1. El magnesio
    (cereales integrales, germen de trigo, frutos secos y semillas, acelgas?),
    y el zinc (ostras y mariscos,
    carne, leche, quesos curados, frutos secos? ),
    son minerales necesarios para la salud del sistema inmunológico.
  2. De propiedades antioxidantes, el selenio protege al organismo de la
    oxidación que produce el estrés, al tiempo que complementa la acción de la
    vitamina E. Lo encontrarás en las nueces, los cereales integrales,
    semillas de girasol, marisco, algas y la carne.
  3. Un déficit de hierro altera la capacidad de trabajo y el rendimiento
    intelectual, así como la resistencia a las enfermedades. El hierro se
    encuentra en el hígado, los riñones, la caza, los berberechos, mejillones,
    pescado azul, ciruelas pasas, verduras de hoja y albaricoques secos.

Café y estimulantes: excitan y no nutren

Para combatir el estrés hay
que excluir de la dieta las bebidas estimulantes, el alcohol y la cafeína y la
teína, que contribuyen al nerviosismo y alteran los patrones de sueño,
produciendo desgaste nervioso, agotamiento y falta de adaptación al estrés. Además,
el té contiene taninos, que reducen drásticamente la absorción de hierro de los
alimentos ingeridos al mismo tiempo. También es conveniente limitar el consumo
de grasas y realizar ejercicio con regularidad, así como respetar el número de
horas de sueño y fomentar la relajación. Ambos hábitos son fundamentales para
el manejo del estrés. En estados carenciales, tu farmacéutico te puede
recomendar un suplemento de vitaminas y minerales, en el que no se incluya
ninguna sustancias excitantes.



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