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La resonancia magnética, herramienta clave en mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama

La resonancia magnética, herramienta clave en mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama
La combinación de la mamografía y la Resonancia Magnética (RM) incrementa las posibilidades de detectar precozmente un cáncer de mama en mujeres de alto riesgo heredofamiliar. “Definir y estratificar el tipo de tumor y en qué fase se encuentra es la primera indicación de la RM”, afirma la doctora Julia Camps, del Servicio de Radiología del Hospital de La Ribera de Alzira (Valencia) que ha participado en el VIII Simposio Internacional GEICAM que se acaba de celebrar en La Coruña y al que han asistido más de 300 expertos de toda España en la detección y manejo de este tumor.  

Para la doctora Camps, “en el caso de una paciente con un tumor ya diagnosticado, esta prueba ayuda a afinar aún más en el resultado. Asimismo, aporta información sobre la localización del tumor para evitar que el cirujano tenga que intervenir más veces. El quid de la cuestión está en integrar los resultados de todas las pruebas: la RM, la mamografía, la ecografía y contar con la máxima información posible de la paciente. El objetivo final es que cuando se envíe a una mujer al quirófano se haga con la mayor cantidad de información posible”.  

En opinión del presidente de GEICAM, el doctor Miguel Martín, es muy importante no sólo facilitar información a la afectada sino también a la mujer sana. “Cuando a una mujer sana le detectan un cáncer ya no tiene tiempo para informarse, tenía que haberlo estado antes. Una mujer debe saber que el tumor de mama no se tiene que tratar de manera precipitada, que no es una urgencia médica. Hoy en día sigue siendo una asignatura pendiente que la población reciba educación sobre la salud, algo que se debería hacer desde las escuelas”.

El diagnóstico precoz, principal arma frente a este tumor
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer y, aunque su tratamiento ha experimentado grandes avances, su supervivencia pasa por un diagnóstico lo más temprano posible. “Sin duda”, subraya el doctor Martín, “la prevención y la detección temprana, siguen siendo los pilares para reducir la incidencia de este tumor. La mamografía sigue siendo hoy por hoy la única técnica que ha facilitado el diagnóstico de un mayor número de tumores pequeños y de bajo grado, lo que se ha traducido en un descenso del número de muertes”.

“Es importante aclarar”, matiza la doctora Camps, “que la RM, por tanto, no reemplaza a la mamografía, sino que es una herramienta suplementaria que añade nueva información y detecta cánceres no visibles con las técnicas convencionales. Este procedimiento permite detectar lesiones incipientes que pueden pasar desapercibidas inicialmente, evitando segundas intervenciones y mejorando los resultados de la cirugía que conserva el pecho. Asimismo, es una herramienta muy útil para evaluar el efecto de la quimioterapia y ver cómo responde esa paciente para tomar decisiones acerca del mejor tratamiento a seguir”.

Otras aplicaciones de la RM
Hasta un 6% de las pacientes con cáncer de mama desarrolla un segundo tumor en el otro pecho (cáncer contralateral). Poder diagnosticar a tiempo este tipo de tumores puede ser vital para decidir el tratamiento a seguir.  “La RM también es muy eficaz en estos casos, ya que podemos saber si es mejor intervenir quirúrgicamente ambas mamas en vez una sola. Lo que evitaría en muchos casos la necesidad de tener que pasar por tratamientos innecesarios. Esto por supuesto no quiere decir que haya que dejar de hacer mamografías a estas mujeres, sino que ambas pruebas deben combinarse. En definitiva, contar con un entorno multimodal, en el que el radiólogo maneje todas las posibilidades diagnósticas mejora significativamente los resultados terapéuticos”, aclara la doctora Camps.
 
Otra de las indicaciones más asentadas de la RM es en las pacientes que han sido tratadas con terapia neoadyuvante (antes de la cirugía). “Es decir, las pacientes que han debutado con un cáncer localmente avanzado o bien un tumor que cumple criterios para ser tratado con quimioterapia antes de la cirugía. En estas pacientes, la resonancia se hace antes y después de la quimioterapia, y previamente a la intervención. Aquí la RM supera claramente a la mamografía y a la ecografía, ya que nos dice si este tumor ha respondido o no a la terapia y nos ayuda a planificar el mapa quirúrgico. Gracias a estos datos, en casi más de la mitad de los casos se puede hacer cirugía conservadora, en tumores que antes no eran susceptibles de esta operación”.

En las mujeres de menos de 50 años, que han tenido un cáncer de mama, el riesgo de volver a desarrollar otro tumor es más elevado que en mujeres mayores. De hecho, el peligro se equipara al que tiene una mujer con antecedentes familiares. “En estas pacientes estamos haciendo controles con RM cada dos años”, concluye la doctora Camps.





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